Cuando el calor se intensifica en Castilla-La Mancha, el interior de la región ofrece alternativas naturales para el baño y el descanso lejos del asfalto. Entre ellas destaca la conocida como «playeta» de Alcalá del Júcar, una playa fluvial cada vez más frecuentada a orillas del río Júcar, en la provincia de Albacete.
El enclave se forma en pleno paraje de la hoz del Júcar, donde el propio cauce del río genera un remanso de aguas tranquilas y escasa profundidad, apto para el baño en los meses de verano. El entorno combina vegetación de ribera, formaciones rocosas y el casco urbano de Alcalá del Júcar, caracterizado por sus viviendas excavadas en la ladera.
A escasos metros de la zona de baño hay servicios de restauración, incluido un chiringuito, además de bares, restaurantes y alojamientos rurales que refuerzan su atractivo como destino de escapada de uno o varios días. La oferta se completa con actividades de turismo activo en el entorno del río, como rafting, piragüismo, paddle surf o canoa-raft.

Sobre Alcalá del Júcar
Alcalá del Júcar, integrado en la comarca de La Manchuela, está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1982 y está considerado uno de los pueblos más singulares de Castilla-La Mancha. Su trazado se adapta a un meandro del Júcar, con un casco urbano que asciende por la roca hasta el castillo que domina la localidad.
El municipio es también conocido por sus cuevas, tradicionalmente utilizadas con distintos fines a lo largo de la historia, desde espacios de almacenamiento y establo hasta usos vinculados a la vida cotidiana de sus habitantes.

