Hace justo un año, Gema Martínez se convertía en una de las protagonistas de la actualidad educativa en Albacete. La joven, estudiante del Colegio La Enseñanza, lograba la mejor nota de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la provincia y la segunda mejor de toda Castilla-La Mancha, con un espectacular 13,950 sobre 14 que rozaba la perfección.
Aquel resultado fue la recompensa a meses de esfuerzo, organización y sacrificio. Un año después, aquella estudiante que acaparó titulares ha cambiado las aulas de Bachillerato por las de la Universidad Politécnica de Madrid, donde cursa Ingeniería de Telecomunicaciones, la carrera que tenía clara desde hacía tiempo.
Doce meses después de aquel hito académico, Gema hace balance de cómo ha sido el salto a la universidad y comparte algunos consejos para los miles de estudiantes de Albacete que los próximos 8, 9 y 10 de junio se enfrentarán a la PAU.
«Estoy bastante bien, muy contenta», explica a El Digital de Albacete. La adaptación a Madrid y a la vida universitaria ha sido positiva y reconoce que la carrera está cumpliendo las expectativas que tenía cuando aún estudiaba en La Enseñanza. «De momento, la verdad es que me está gustando bastante», señala.
«La carrera es más difícil, pero hay menos agobio»
Aunque reconoce que el nivel académico ha aumentado considerablemente respecto a Bachillerato, hay algo que le ha sorprendido especialmente de esta nueva etapa. «Yo siempre lo hablo con mis amigos. El temario de la carrera es más difícil que el de Bachillerato porque es más complejo y mucho más específico. Pero lo que sí he notado es mucho menos agobio y mucha menos presión», asegura.
Una sensación que atribuye al enorme peso que tiene la Selectividad durante el último curso de instituto. «En segundo de Bachillerato estás todo el rato con la cabeza en la Selectividad, en sacar la nota que necesitas para entrar en la carrera. Parece que te juegas muchísimo. Luego en la universidad, obviamente también quieres hacerlo bien y sacarte la carrera, pero no es la misma presión», explica.
La organización que la llevó al 13,950
Si algo ha repetido Gema desde que consiguió la mejor nota de la PAU en Albacete es que detrás de aquel resultado no hubo fórmulas mágicas, sino mucha planificación. Durante su preparación elaboró calendarios, listas y repartió cuidadosamente los contenidos de cada asignatura para evitar dejar temas sin repasar. Una estrategia que le permitió llegar al tramo final del curso con una base sólida y afrontar los exámenes con más tranquilidad.
Ahora, desde la experiencia que le da haber superado aquella etapa, insiste en el mismo mensaje para quienes se examinan este año: la clave está en la constancia. «Es importante organizarse y repasar con calma todo el temario porque al final no es nada nuevo. Es un mes duro, pero el verano está en el horizonte y merece la pena», recuerda.
Un mensaje para quienes se examinan
Gema sabe perfectamente cómo se sienten estos días los alumnos de segundo de Bachillerato. Ella también vivió las semanas previas a la PAU con nervios, tensión e incertidumbre. «Estaba muy, muy nerviosa», reconocía tras conocer sus resultados. Por eso lanza un mensaje de tranquilidad a quienes afrontan ahora los exámenes: «Es normal que haya nervios, sobre todo los días previos, pero es importante ir poco a poco, día a día, y no dejarlo todo para el final», aconseja.
Además, insiste en algo que considera fundamental y que muchas veces se olvida en plena recta final: descansar. «Hay que tomarse ratos de descanso, no pasa nada por hacerlo y es necesario», sostiene.
La recompensa acaba llegando
Hace un año, Gema Martínez respiraba aliviada después de meses de biblioteca, apuntes y jornadas maratonianas de estudio. Hoy recuerda aquella etapa como un periodo exigente, pero también lleno de buenos momentos junto a sus amigos.
Ahora, desde Madrid y tras completar su primer curso universitario, contempla la PAU con otra perspectiva. La estudiante que logró la mejor nota de Albacete y la segunda de Castilla-La Mancha sabe que aquellos días parecían decisivos, pero también que terminan pasando.

