LA REVOLERA | Pleno de unidad cuchillera

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Esto es un no parar ante tal avalancha de informaciones. Una noticia solapa a la anterior y así sucesivamente. Al periodismo, a todo el periodismo –cada medio en su línea–, parecen faltarle ya adjetivos para amplificar lo que sucede, para negarlo todo o quizá para intentar revertir, con argumentos poco convincentes, situaciones que necesitan que alguien les ponga freno. 

Daré prioridad al hambre en el mundo, a raíz de las últimas palabras del Papa: “El Papa califica el hambre como un “escándalo mundial” y un “fracaso colectivo”. No pretendo ser más papista que el Papa. Es verdad: el hambre es un escándalo mundial y un fracaso de la humanidad entera, de todos nosotros. Pero tampoco estamos ante algo nuevo. Creyentes y no creyentes esperan soluciones o, al menos, indicios serios de que se camina hacia ellas. 

La semana ha vuelto a dejar noticias relacionadas con la defensa del sector cuchillero, ante la posibilidad de que pueda sufrir algún revés legislativo.

En este sentido, lo más relevante sigue siendo el intento –o al menos la intención política– atribuido a Pradales y al Gobierno vasco de abordar junto a Pedro Sánchez una posible prohibición total de las navajas. Y ya se sabe que, cuando los votos mandan, cualquier escenario puede acabar siendo posible. Ese es, precisamente, el principal temor del sector.

Desviando la atención se montó una campaña en los mismos lugares de siempre, digamos que, en los habituales, obviando la cuestión vasca y centrándose en los dos diputados albaceteños, que benditos ellos, como otros, sí como los socialistas, en contra de la industria cuchillera albaceteña no van a ir nunca. Pero interesaba escoger esa linde política y se escogió. 

En paralelo, el alcalde de Albacete, Manuel Serrano, optó –como ya apunté el pasado domingo– por el camino de la reivindicación sincera y del trabajo institucional. Se dedicó a hablar con todo el mundo, a mover apoyos y a activar a cuantos podían intervenir en defensa del sector.

Así llegó el asunto al pleno, acompañado de distintas propuestas y también de una PNL ya registrada por los dos diputados a los que durante días prácticamente se les había puesto en la picota. 

El debate ha entrado ahora en otras coordenadas políticas y ha obligado al resto a empezar, al menos, a reflexionar.

Además, se presentó una moción conjunta de todos los grupos que defendió la presidenta de los cuchilleros, el alcalde dijo lo que se ha hecho y esa propuesta de sesión conjunta de Ayuntamiento y Diputación para seguir presentándose donde sea menester con unidad de acción. El alcalde se dirigió al presidente de la Diputación, quien ha aceptado. Será algo histórico, no existen precedentes. Ese es el camino, no hay otro.

Es verdad que el PSOE llevaba una moción sobre el mismo asunto, pero parecía absurdo después de votar la que APRECU había redactado, salir con otra moción como si fuesen dos huevos duros más, que al final más bien hubiese parecido un café frio sin azúcar. El PP también retiró una sobre la corrupción. Supongo que sería como un pacto tácito de no agresión. De todas formas, el apoyo al sector ya estaba logrado, el alcalde lo lideró y lo consiguió y en cuanto a corrupción se hubiese liado una buena, pero como en la capital del Reino ya hablan otros líderes políticos, actúan los jueces, los tribunales y la policía judicial, ese frente está cubierto. Con eso, de momento, parece suficiente. 

Además, el pleno tenía también un componente especial al tratarse del día de toma de posesión de una nueva concejala socialista, Verónica García. No parecía el mejor contexto para convertir la sesión en una batalla política total. “Vero” para muchos, incluso para el propio alcalde pese a pertenecer a otra formación política, también para Rafael López Cabezuelo que acudió al Ayuntamiento y aunque solo sea verlo a través del plasma siempre es un placer porque para muchos –para mí también– trae buenos recuerdos de gestión honesta y sincera. Seguramente al padre de “Vero”, el matador de toros Antonio Rojas, también le hubiese gustado ver a su hija hacer su debut en el Ayuntamiento de Albacete, que no es cualquier cosa.

Luego se trataron otras mociones, aunque con un recorrido político más limitado. Muchas de ellas pueden resultar interesantes sobre el papel, pero casi siempre terminan desembocando en el mismo punto: los presupuestos y la disponibilidad económica. En cualquier caso, para eso están las corporaciones municipales, confrontar ideas y planificar el futuro de la ciudad.

Preocupación no traslada la moción sobre el trueque de juguetes presentada el pasado jueves por Unidas Podemos. Sería interesante comprobar dentro de un año en qué punto se encuentra la propuesta y si el anunciado trueque de juguetes ha llegado realmente a ponerse en marcha

Cambios en el mundo periodístico, un ámbito que también vive tiempos de polarización y, en ocasiones, cierta pérdida de control.  Se anuncia la salida de Àngels Barceló del programa estrella de la SER. Y no parece una marcha cualquiera ni un relevo convencional. Mucho se ha escrito –y según cuentan, mucho se ha discutido– sobre un asunto tan antiguo como el propio periodismo: quién marca la línea editorial y quién decide el rumbo informativo que debe seguir un medio. Incluso quién elige a los tertulianos. Y a eso se le puede añadir todo lo que se quiera.

Dicen que la periodista quería tener la última palabra y que el principal accionista de PRISA, el inversor francoarmenio Joseph Oughourlian, sostiene que quien manda es la empresa. El debate no es nuevo. Sin embargo, en otras etapas, cuando Juan Luis Cebrián dirigía la SER y Jesús de Polanco era el propietario del grupo, esa cuestión no parecía motivo de conflicto. Todo funcionaba dentro de una aparente normalidad. Primaba el periodismo. Ahora, quizá, priman otras cosas.

No voy a darle la razón ni a la periodista ni al empresario. Tampoco me interesa demasiado el pulso interno. Pero como oyente fiel sí me importa que no me cuenten milongas ni intenten manipularme. Y me preocupa comprobar cómo muchos tertulianos parecen pertenecer siempre al mismo espacio ideológico. Basta con poner algunos nombres sobre la mesa para comprobarlo.   

En provincias el panorama es distinto. Existen excepciones muy dignas, pero también está el periodismo acomodaticio: el de quedar bien con todos –al menos intentarlo, porque no siempre se consigue–, ejercer de relaciones públicas, evitar enfadar a demasiada gente y, sobre todo, no incomodar a las instituciones por miedo a perder ayudas o publicidad. A base de componendas, la audiencia se reduce y, con ella, desaparece también el interés comercial.

Prefiero un modelo en el que primero se haga periodismo y, a partir de ahí, se gane dinero. Lo primero debe ser siempre lo primero. Al revés suele ocurrir justo lo contrario: se acaba sirviendo a una causa, a unos intereses o a una estrategia, y el periodista corre el riesgo de convertirse en activista. 

La base existe. Los periodistas de un grupo no son mejores ni peores que los de otro. Por lo general, son profesionales comprometidos, preparados y con vocación por su oficio. Otra cosa es que les dejen trabajar con autonomía o que, con frecuencia, tengan que someterse a criterios empresariales para los que el periodismo ocupa un lugar secundario frente a otros objetivos.

Barceló reclama autonomía profesional y seguramente es consciente de que otros compañeros, mucho menos conocidos y con salarios bastante más modestos, no disponen de ese margen.  Si se salen del carril marcado o discrepan en exceso, pueden acabar en la calle. El problema no parece de fácil solución, pero es una realidad presente en muchas redacciones. También es lógico pensar que quien ha invertido centenares de millones de euros en un grupo de comunicación quiera tener capacidad de decisión y no sentirse un mero espectador o un instrumento al servicio de intereses políticos ajenos. El equilibrio entre la propiedad y la independencia editorial siempre ha sido delicado.

Lo que parece indiscutible es que las partes tendrán que entenderse y preservar la credibilidad del medio. Porque la confianza cuesta muchos años construirla y apenas unos meses perderla. Y una vez deteriorada, recuperarla resulta extraordinariamente difícil. 

La periodista ya tiene sustituto. Aimar Bretos, hasta ahora al frente de Hora 25, asumirá las mañanas de la SER. Habrá que comprobar si se producen cambios relevantes o si la línea seguida hasta ahora se mantiene sin grandes variaciones. Lo iremos viendo y contando. En cualquier caso, los mejores deseos para un grupo que sigue siendo una pieza necesaria dentro del panorama mediático español.

Ahora el que sale del grupo tiene un hueco en TVE, algún caso hay bien notorio. Se puede quedar a la intemperie un periodista de provincias, pero las figuras siempre encuentran acomodo y si no lo necesitan por estar próximos a los 65, el plan vital está solucionado. Otra salida frecuente son los gabinetes de comunicación. Se trata de una actividad perfectamente legítima y necesaria, aunque responde a una lógica diferente de la del periodismo.  Allí no se trata tanto de contar lo que ocurre como de proyectar la mejor imagen posible de una institución o un grupo político. Son oficios distintos. Y cuando llegan las campañas electorales esa frontera se hace todavía más visible: algunos dejan de actuar como observadores para convertirse, de una u otra forma, en parte interesada del proceso. Se hacen fotografías de contenedores llenos, ladrillos levantados y así un largo etcétera. Es muy legitimo ese trabajo, pero tiene otro nombre. Y cuando llegan las elecciones algunos se convierten en un apoderado más con el cartón del partido que sea colgado del cuello.

De Julia Otero, en Onda Cero, hablaremos otro día. Lo suyo trasciende la mera vergüenza profesional; es un ejercicio periodístico que roza lo inadmisible. 

Carlos Alsina que se despide del tramo informativo de las mañanas de Onda Cero ha manifestado algo, con lo que estoy totalmente de acuerdo: “Quienes tenemos un micrófono no estamos ni para tumbar gobiernos como sea, ni para diluir o justificar o maquillar los atropellos, las mentiras y las incoherencias de quien gobierna, pero tampoco para ayudar a que llegue al gobierno quien no ha sido capaz de conseguirlo por su propio pie”.  Pues eso. 

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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Ángel Calamardo

Ángel Calamardo Zapata, periodista, natural de Albacete. Comenzó su actividad periodística en Radio Albacete-SER como redactor. Posteriormente fue nombrado Jefe de Informativos. En Radio Extremadura de la cadena SER fue subdirector regional y jefe de programas durante un año. En 1989 fue nombrado director del Centro Territorial de TVE en Castilla-La Mancha. En 1991 y durante dos años se ocupó de la dirección de Radio Nacional de España en Albacete. En 1993 fue nombrado director de Antena 3 de radio, pasando posteriormente a desempeñar la dirección de Radio Albacete-SER y Localia Televisión. En febrero de 2010 fue nombrado Director Regional de la Cadena SER en Murcia. En mayo de 2012 se hizo cargo de la Dirección Regional de la SER en Castilla-La Mancha.
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