100 días. 3 meses y 1 semana y 3 días. 14 semanas y 2 días. 2.400 horas. Eso es exactamente lo que queda para volver a abrir la Puerta de Hierros. 100 días para que el alcalde de Albacete realice ese pequeño giro de muñeca que hace felices a miles de albaceteños. 100 días para que la Virgen de los Llanos regrese a su capilla. 100 días para escuchar ese “Como soy de Albacete, vengo a cantarte…” y esos acordes que ponen los pelos de punta. 100 días para que los albaceteños recorran las calles de Albacete ataviados con sus trajes de manchegos. 100 días para bailar manchegas. Para que el sonido y el bullicio de la Feria lo inunde todo. Para que el olor a chori-morci sea perceptible casi desde cualquier punto de la ciudad. Para volver a escuchar ‘Hamburguesas Uranga’. Para mancharnos de Miguelitos. Para brindar con sidra. Para subir a la Noria. Para regresar al Templete. Para vivir la Feria.

Hay fechas señaladas en el calendario de Albacete en color rojo, pero ninguna como el 7 de septiembre. El día más esperado del año en la ciudad, el que marca realmente el principio y el fin de un año porque el calendario de Albacete y la vida de la ciudad gira en torno a su Feria, en torno a sus redondeles, y en torno a sus tradiciones.

Albacete hoy huele un poquito a Feria, como se dice en la ciudad. Un olor todavía ligero pero que comenzará a acentuarse con el calor, y más tarde con el fin del verano. Que será una realidad a finales de agosto, cuando los albaceteños regresan a casa y comienzan a ultimar detalles. Cuando las abuelas rematan los trajes de manchegas de sus nietas. Un olor reconocible para el olfato albaceteño. Porque la Feria no solo se vive, se siente mucho antes de que empiece.

Albacete ya sueña con septiembre
En Albacete algo se enciende mucho antes de que prendan las luces del Recinto Ferial. Y es que aunque nadie lo diga en voz alta, los albaceteños saben que ya falta menos. De hecho, ya tenemos cartel de Feria, y los futuros Manchegos de la Feria están presentando su candidatura para postularse a una experiencia que les marcará para siempre, aunque ellos todavía no lo saben.

Así, el reloj ya marca una cuenta atrás, y no una cualquiera, sino la más esperada para Albacete y su gente. Una cuenta atrás que vive en el corazón de cada uno de los vecinos de Albacete y que se hace presente en los pequeños gestos del día a día, en las conversaciones que empiezan a girar sin querer hacia septiembre, en los recuerdos que vuelven solos y en esa sonrisa cómplice entre albaceteños. Una cuenta atrás para que la mejor feria de España vuelva a latir.

En Albacete la Feria no es solo un acontecimiento: es una forma de medir el tiempo, de entender la vida y de volver a encontrarse con lo que uno es. Y mientras el calendario avanza sin prisa, la ciudad ya late distinto. Como si, sin darse cuenta, estuviera empezando a vestirse de Feria mucho antes de que lleguen las primeras manchegas.

