DESDE EL ACEQUIÓN | El escapista

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

Te escribo desde la cima de la Motilla del Acequión, para comentarte que nuestro apreciado alcalde ha hecho del escapismo una de sus especialidades, y lo acontecido en los últimos días es prueba evidente de que estamos ante un virtuoso de primer orden, que incluso ha dejado al Gran Houdini a la altura de un simple aficionado.

Me explico. Ya te comenté la semana pasada la metedura de pata que protagonizó el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, cuando presentó una Proposición No de Ley para endurecer la legislación sobre armas blancas con más sanciones y menos autorizaciones. Vamos, lo que viene siendo un torpedo directo a la línea de flotación de la industria cuchillera albaceteña, y que salió adelante gracias a los votos del PP, VOX y UPN.

Ante tamaño dislate cometido por los compañeros de filas de nuestro querido alcalde, el gabinete de crisis municipal reunido de urgencia se puso manos a la obra para levantar una cortina de humo alrededor de este asunto y ocultarnos parte de los hechos, acusando a Tirios y Troyanos del desatino, llegando a señalar al Partido Socialista, faltaría más, como el impulsor del atropello, e intentando  toda costa que nada salpicase al Partido de sus amores, de ahí los carteles y pancartas que sacaron a pasear en el transcurso del pleno municipal.

En plena ceremonia de la confusión, al primer edil no se le ocurrió otra idea más circense que remitir una carta acompañada de una navaja artesana albaceteña, a los y las portavoces de los grupos parlamentarios en el Congreso, en la confianza de que le harán llegar vía transferencia o Bizum la moneda correspondiente, no sea que se corte la amistad y al alcalde le salga la broma por un pico si pierde el afecto de sus jefes nacionales, olvidando que la dichosa PNL no fue aprobada por unanimidad. Tanta foto para tan poco, porque hubiese bastado con una declaración de Feijoóo, de Sémper, de Gamarra, de Tellado o de Muñoz, comprometiéndose a apoyar cualquier acción que desactivase formalmente lo ya aprobado a su instancia. Pero claro, como eso sería poner el acento en sus compañeros de partido, pues mejor se mete a todo el mundo en un mismo saco y allá películas, mociones aparte. 

A algún sesudo asesor de los que pululan alrededor del inquilino del despacho rectangular de la Casa Consistorial, se le debió de ocurrir la idea de regar a la opinión pública con una generosa ración de tinta de calamar que todo lo tape y cubra, con tal de ocultar que el firmante de la PNL objeto del delito. fue el propio Partido Popular.

Y no contentos con esta faena, han querido añadir cuarto y mitad de demagogia al caos provocado con toda la intención del mundo, presentando una moción al pleno municipal de condena a la corrupción del Partido Socialista, porque mientras se habla de lo choris que son los del PSOE, evitan que se hable de lo torpes que han sido los populares, obviando que quien esté libre de culpa que tire la primera piedra. Y es que por desgracia, en todas las casas se cuecen habas. Y que conste que esto no es un simple “..y tú más”, sino una descripción de la desgraciada realidad que nos acompaña desde hace tiempo, y de la que todos y todas estamos más que hartos y yo el primero.

Desde luego que condeno/condenamos la corrupción, toda la corrupción y por supuesto que me pone/nos pone de muy mala leche cuando escuchamos al que fuera ministro de Fomento declarar ante el Tribunal Supremo por su implicación en toda clase de negocios a cada cual más turbio y oscuro, acompañado de su fiel escudero que hacía las veces de chico para todo, desde recaudador a pagano y al que parece que le ha crecido el pelo en la trena.

Estoy/estamos muy cabreados con cada noticia que aparece sobre los amaños en beneficio propio del que fuera secretario de Organización socialista, acompañado por frikis de medio pelo aficionadas a las conspiraciones. Y estoy/estamos muy rabiosos ante las imputaciones al expresidente Zapatero por su presunta influencia, previo pago de su importe, en el rescate a la compañía aérea Plus Ultra. Una persona que ya ha sido condenada de antemano sin siquiera tener la decencia de esperar a escuchar su versión de los hechos en sede judicial. La pena del telediario ya la ha empezado a cumplir, con independencia de cuál sea en su día el fallo judicial. El mal ya está hecho.

Como supongo que en las filas populares también estarán muy enfadados con la hoja de servicios de algunos de sus líderes nacionales. Sería para tener un cabreo del quince, cuando han escuchado en la Audiencia Nacional al excomisario Villarejo asegurar que un tal M. Rajoy, al que ninguna autoridad judicial ha logrado ponerle cara hasta la fecha, se llevaba crudo diez mil euritos al mes, mientras que Rodrigo Rato hacía cola para esperar su aguinaldo mensual. Sería para ponerse de muy mala leche, cuando Francisco Granados ha señalado delante del juez a Esperanza Aguirre y a Ignacio González, como los responsables últimos de la trama de corrupción de la Púnica. Y sería para estar muy rabiosos cuando se repasan todos y cada uno de los 138 casos de corrupción que asolan la sede popular de Génova 13 con más de tres mil millones de euros en juego, o cuando se está juzgando a la cúpula del Ministerio del Interior por la utilización partidista de la policía para tapar los escándalos que se escondían tras los apuntes de la doble contabilidad que llevaba Bárcenas, por no hablar de Montoro, que todo apunta a que legislaba si la factura era millonaria.

Desgraciadamente, la corrupción no es patrimonio de ningún partido político en exclusiva, porque ni todos los socialistas somos comisionistas como el emérito, ni todos los populares que llegan a la política lo hacen para forrarse, como así lo afirmó en su día un antiguo secretario general del PP valenciano. Por fortuna contamos con miles de concejales, concejalas, alcaldes, alcaldesas, diputados y diputadas de toda clase y condición, senadores, senadoras, presidentes y presidentas de Comunidades Autónomas decentes y honrados que dignifican la política, por lo que señalar con el dedo acusador de la culpa al adversario político, no tiene otra intención que tratar de buscar un más que dudoso rédito electoral enfangando todo lo enfangable y hacer del escapismo una manera de actuar que solo debe quedar para el espectáculo circense. No todo vale con tal de que no se hable de las miserias propias.

Que cada cual extraiga sus propias consecuencias de que lo que ve, lee y escucha, pero está más que demostrado que acusar a los demás de aquello de lo que uno ha de avergonzarse no suele salir bien.

El adiós de hoy sirve de bienvenida a mi amiga Vero, que ha debutado como concejala en el Ayuntamiento. Suerte, ánimo y fuerza. Por el trabajo y las ganas no hay que preocuparse, forman parte de su esencia.

Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.

PD. Cuando se quiere imitar a Juamna sin serlo, se corre el riesgo de terminar siendo un simple ayusers más.

Antonio Martínez

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