Hay ciudades que cambian tanto con el paso de los años que cuesta reconocerlas. Y luego está Albacete, que ha sabido crecer sin perder su esencia. Una esencia que se puede encontrar en lugares que siempre han estado ahí y que han sido testigos del ir y venir de los albaceteños desde hace décadas como el Parque Abelardo Sánchez o el emblemático Pasaje Lodares.
Con el blanco y negro como protagonista, son muchas las fotografías que recogen esta esencia y que nos devuelven a otra época, a un Albacete de otra generación que hoy vive entre otros matices y colores pero que forma parte de la memoria colectiva con una identidad inconfundible. Así, hay imágenes del pasado que son una ventana abierta a la memoria de los albaceteños, perfecta para descubrir una ciudad que se construyó a sí misma.
Los albaceteños que no llegaron a conocer aquel Albacete, que hoy permanece capturado en blanco y negro, pueden descubrirlo a través de imágenes antiguas y un poco de imaginación, lo que crea la idea de una ciudad muy distinta y al mismo tiempo sorprendentemente familiar. Gracias a la Inteligencia Artificial, estas imágenes han recuperado el color y permiten acercarse de una forma más real y emocionante a cómo era pasear por las calles de la ciudad entonces.
El pasado de Albacete a color
De esta forma, la Inteligencia Artificial ha llenado de color imágenes en blanco y negro de la antigua fachada del Teatro Circo, el antiguo Pozo de la Nieve, el Cine Capitol y algunos edificios y calles emblemáticos de la ciudad, pero también ha devuelto el color a sucesos como el accidente aéreo de 1929 en Albacete, tal y como muestran las imágenes de ‘Albacete Antiguo’ (@ albacete.antiguo) a través de Instagram.
Imágenes que despiertan curiosidad y que se convierten en todo un viaje al pasado que conectan generaciones y devuelven recuerdos a los albaceteños, que algunos hasta creían olvidados. Para algunos serán las calles por las que iban al colegio, jugaban de niños o paseaban con sus hijos. Para otros, más jóvenes, es una forma diferente de descubrir la ciudad en la que vivieron sus abuelos y que tan solo conocen a través de las historias familiares.
Las ciudades cambian y se transforman, pero siempre guardan parte de quienes la vivieron. Así, en cada fotografía hay mucho más que una imagen recuperada: hay vida, memoria y un pedacito de la historia cotidiana de Albacete volviendo a latir, aunque sea por un instante, con los colores del presente.

