Albacete bailaba en el ‘Gran Pabellón’

Una sala de fiestas en el paseo de la Feria de Albacete

Desde mediados de los 70, hasta principios de los 80, en el número 97 del Paseo de la Feria funcionó el Gran Pabellón. Un espacio lleno de magia, instalado por la familia Haya, que funcionaba entre semana como cine de verano, y los fines de semana como sala de fiestas con actuaciones en directo y baile. Su máximo auge llegaba en los días de Feria, en los que sustituía el cine por espectáculos y actuaciones durante todas las noches. 

Adeli Haya junto a Jose Luis Perales en el ‘Gran Pabellón’/ Foto cedida

La familia Haya puso este local en marcha, que tuvo gran éxito en aquella época. Uno de los precursores, Paco Haya, nos cuenta que “en los años 70 estaban de moda los bailes, y cuando llegaba la feria se organizaban dentro del recinto ferial, en la zona del rabo de la sartén. Nosotros, que por aquel entonces regentábamos un local llamado ‘Whisky Club’, en el que había baile durante todo el año, nos trasladábamos al llegar septiembre al recinto ferial para seguir con los bailes durante la Feria, en el espacio donde se encuentra ahora el stand de Globalcaja. En 1975 el Ayuntamiento decidió suspender estos bailes, porque el techado estaba en malas condiciones, y con riesgo de que se pudiera hundir. Fue entonces cuando, de ‘correprisas’, abrimos unos días después el ‘Gran Pabellón’, con el fin de seguir con aquellos famosos bailes con actuaciones en directo. Un local muy grande, para cerca de 4000 personas, que estaba enfrente de la Tómbola de Cáritas, en donde está ahora el Pabellón Polideportivo de la Feria”. 

Firma de Raphael a su paso por el ‘Gran Pabellón’/ Foto cedida

Grandes artistas en el escenario del ‘Gran Pabellón’

Por el escenario del ‘Gran Pabellón’ pasaron grandes artistas a nivel nacional. “Recuerdo que las entradas valían 65 pesetas. Vinieron artistas como Pop Tops, Lorenzo Santamaría, Los Chichos, Camilo Sesto, Raphael, Mocedades, Ángela Carrasco, o artistas internacionales como Bertice Reading. Hemos tenido muchísimas anécdotas, como cuando Camilo Sesto vino a actuar y tuvo un tropiezo. Había unas escaleras para bajar desde el escenario al camerino, pero alguien apagó las luces del camerino, el artista no vio el escalón, y dio un buen traspié.  Luego dijo que no iba a salir a firmar autógrafos al terminar la actuación. El camerino tenía una puerta trasera para salir por allí sin necesidad de pasar por donde estaba el público, pero ese día le quitamos la llave para que no se fuera por la parte de atrás. Camilo Sesto llamó a la policía, pero no le hicieron mucho caso, y después de mucho pataleo tuvo que salir a atender a su público. Ramoncín vino a actuar, y al terminar, hablando sobre el tema del cobro de la actuación, nos comentó que no le daba importancia al dinero. Para demostrarlo, cuando nos firmó su autógrafo nos dejó un billete de 500 pesetas”, indica.  

Pop Tops en la Feria de Albacete, antes de abrir el ‘Gran Pabellón’/ Foto cedida

Por otro lado, Adeli Haya resalta que “fue una época maravillosa de la que han quedado muchos recuerdos. Personalmente, recuerdo con mucho cariño las actuaciones de Lorenzo Santamaría, al que lo trajimos a actuar en muchas ocasiones, y con el que nos unen ya grandes lazos de amistad. También recuerdo el buen trato con Raphael, que es un artista fabuloso que siempre se comportó como un caballero. Es el mejor que pasó por el escenario del ‘Gran Pabellón’, tanto como persona, como artista. Es un gran profesional en todos los aspectos, y al finalizar las actuaciones siempre atendía al público con mucho cariño para firmarles un autógrafo. Sin embargo, tengo un mal recuerdo de Mocedades, tanto por algunos de los componentes, que pedían las cosas con mucha exigencia y sin buenas formas, como por el manager, que era un insolente y cuando cobró, recuerdo que salió de la taquilla y se metió el dinero en los calcetines delante del público. Recuerdo mucho también cuando vino Ángela Carrasco a actuar. En esa época se hablaba de que tenía un romance con Camilo Sesto. Pensábamos que eran habladurías, pero nuestra sorpresa fue cuando, al terminar la actuación, apareció Camilo Sesto a recogerla. Ese día Ángela Carrasco no firmó autógrafos a su público, porque se marchó junto a él por la puerta de atrás”. 

Paco haya junto a Lorenzo Santamaría y su pareja de la época/ Foto cedida

Un gran equipo humano

Lucinio Haya y sus cuatro hijos, Vicente, Paco, Adeli, y Mari Julia, se rodearon de un gran equipo que hacía que todo saliera adelante. “Tuvimos la suerte de contar con muy buena gente durante esos años, como por ejemplo Cesario Camacho, el hermano mayor de José Antonio Camacho, el futbolista. Recuerdo que Cesario traía de vez en cuando a su hermano pequeño, y siempre quería ayudarnos, pero era un chiquillo y el hermano le daba 5 pesetas y le decía que se fuera a jugar al fútbol, que era lo que sabía hacer bien. Él se encargaba de muchas cosas, como del mantenimiento del local. También trabajó con nosotros Juan Moya, que abrió años más tarde la tasca ‘El Barça’, de las tascas de la Feria. Él se encargaba de poner música, de atender a los artistas, y un poco de todo”, explica. 

Juan J. Moya con su colección de postales firmadas/ Foto cedida

Juan J. Moya, que en la actualidad regenta junto a Yolanda, su esposa, la tasca ‘El Barça’ de las tascas de la Feria, formó parte del equipo del ‘Gran Pabellón’. “Era un sitio precioso, con una terraza muy grande al aire libre, y un escenario para actuaciones. Allí me encargaba un poco de todo, pero sobre todo de poner música antes, en los descansos, y al final de las actuaciones, también de los camerinos, y de las luces del espectáculo. Recuerdo que se llenaban todas las actuaciones, porque venía a actuar gente de primer nivel, como Raphael, Camilo Sesto, Lorenzo Santamaría, que es un tío muy cercano, y se convirtió en uno más de la familia, también los Pop Tops, o Ángela Carrasco. Teníamos costumbre de pasar a la gente para que los artistas les firmaran autógrafos, y no todos accedían, por lo que algunas veces utilizábamos tretas y artimañas para conseguir que firmaran. En una ocasión, a José Vélez le desinflamos una rueda del coche para que no se fuera sin firmar a la gente, y al final nos tocó a nosotros cambiarle la rueda porque él no sabía, pero al menos conseguimos que saliera a firmar. Recuerdo que Pablo Abraira vino una vez a actuar y tenía tan poco repertorio, que comenzó la actuación contando chistes, cantó un poco, y terminó de nuevo contando chistes para completar el tiempo. Cuando vino a actuar Mocedades tuvieron un pequeño accidente, y no pudieron actuar en la sesión de tarde, y se pasó la actuación a la noche. El grupo decía que no había suficiente luz en el escenario, y a Paco Haya se le ocurrió dar luz en el escenario con el proyector del cine de verano. Eso proyectaba tanta luz en el escenario, que finalmente el grupo acabó pidiendo lo contrario, que pusiéramos el foco más flojo, porque había demasiada luz. Normalmente pasaban por el ‘Gran Pabellón’ los artistas que ganaban en el Festival de Benidorm, y mi gran recuerdo era el gran acercamiento que pude tener con algunos artistas de la época que me encantaban, como Alfonso Pahino, Lorenzo Santamaría, Juan Bau, o Juan Camacho”, concluye.

Firma de Los Chichos a su paso por el ‘Gran Pabellón’/ Foto cedida

El ‘Gran Pabellón’ cerró sus puertas con la llegada de los años 80. Una época de cambio en la que las salas de fiesta y los bailes pasaron de moda, para dar paso a otra forma de diversión: las discotecas. Pero eso ya es otra historia…

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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