La albaceteña Elena Martínez Jiménez ha sido reconocida como uno de los ‘100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía 2026’, una iniciativa impulsada por Basque Culinary Center que pone en valor a jóvenes profesionales llamados a liderar el futuro de la gastronomía y la alimentación. Un reconocimiento que, según confiesa, le hace «especial ilusión» por dar visibilidad a un ámbito menos conocido del sector gastronómico, el de la investigación.
«La gente que estamos en investigación también hacemos una labor muy importante para progresar en gastronomía y muchas veces nuestro trabajo no se ve», explica Elena en una entrevista concedida a El Digital de Albacete tras recibir este reconocimiento en Donostia-San Sebastián.

Estudiaba Derecho y se presentó a MasterChef
A sus 30 años, recién cumplidos, la investigadora albaceteña acumula ya una intensa trayectoria académica y profesional vinculada al desarrollo de alimentos saludables y sostenibles. Sin embargo, su camino no comenzó directamente entre fogones ni laboratorios. «Yo empecé estudiando Derecho», recuerda entre risas. Su vida cambió tras presentarse al casting de MasterChef, una experiencia que marcó «un antes y un después».
«Llamé a mis padres y les dije que quería dejar Derecho porque lo que realmente me gustaba era la gastronomía», cuenta. A partir de ahí comenzó sus estudios de Gastronomía y Artes Culinarias en el Basque Culinary Center, donde realizó prácticas en restaurantes con estrella Michelin, cocina tradicional e incluso pastelería en Francia.
No obstante, fue durante el último tramo de la carrera cuando descubrió que quería enfocar su futuro hacia la investigación alimentaria. Posteriormente cursó un Máster en Innovación y Desarrollo de Alimentos de Calidad en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y logró un contrato de investigación para desarrollar su tesis doctoral dentro del grupo de investigación de Calidad, Seguridad e Higiene de Productos Agroalimentarios de la ETSIAMB, liderado por José Emilio Pardo y Manuel Álvarez, obteniendo el doctorado el pasado año.
Un proyecto ligado al azafrán
Actualmente trabaja en el área de I+D de Bealar S.L. (Innosaffron), empresa de Motilla del Palancar (Cuenca) vinculada al azafrán y con actividad investigadora en el Jardín Botánico de Albacete. Allí centra su labor en el desarrollo de nuevos productos elaborados con azafrán, un ingrediente que considera «muy desaprovechado» pese a su enorme potencial.
«La gente piensa que el azafrán solo sirve para la paella, pero tiene muchísimas aplicaciones, en postres, bebidas, infusiones o platos principales», explica. Además, destaca sus propiedades funcionales y beneficios para la salud, entre ellos efectos antiinflamatorios y antidepresivos.

Martínez lamenta que en Castilla-La Mancha «muchas veces no sabemos sacar partido a lo que tenemos», pese a ser una de las grandes regiones productoras de azafrán del mundo. «Es un producto de nuestra tierra al que todavía le queda mucho recorrido», señala.
Precisamente, la investigación en alimentación saludable y sostenible ha centrado gran parte de su trayectoria académica. «Cada vez hay un consumidor más consciente de cómo influye la alimentación en su salud. La gente lee más las etiquetas y está más preocupada por lo que consume», afirma.
El futuro de la gastronomía
Sobre el futuro de la gastronomía, Elena considera que la tendencia actual pasa por «volver a la esencia» y recuperar técnicas y recetas tradicionales, aunque adaptadas a los nuevos tiempos. «Ya no se busca tanto la cocina extremadamente tecnológica como antes, sino recuperar fermentaciones, productos locales y recetas tradicionales, pero dándoles una vuelta», explica.
Además, defiende que la gastronomía ofrece hoy muchas más salidas profesionales de las que tradicionalmente se asociaban al sector. «La gastronomía no está solo en una cocina. Hay muchísimas áreas por explorar y perfiles muy diferentes», destaca.
Tras este reconocimiento nacional, Elena Martínez tiene claro cuál es uno de sus grandes objetivos. Quiere conseguir que la investigación que desarrolla llegue al consumidor. «Me gustaría sacar nuevos productos al mercado y que todo el trabajo de investigación pudiera verse algún día en los supermercados», concluye.

