Impulsado por los vítores de sus inseparables andarines, el Cristo del Sahúco llegaba este lunes, 25 de mayo, a Peñas de San Pedro. Como marca la tradición cada Lunes de Pentecostés, la venerada imagen ha recorrido a hombros y a la carrera los cerca de 15 kilómetros que separan la aldea del Sahúco de la localidad albaceteña.
La emoción de una tradición centenaria en la provincia de Albacete
Una multitud de fieles y devotos ha acompañado esta emblemática Romería de Traída, marcada este año por las altas temperaturas registradas en la provincia de Albacete. Pese al intenso calor, los andarines han vuelto a demostrar su entrega y fervor, culminando con emoción una de las citas más arraigadas y singulares de la tradición religiosa albaceteña.

La Romería de Traída del Cristo del Sahúco volvió a reunir este lunes a miles de personas en una cita marcada por la devoción, la emoción y el sentimiento de pertenencia. Vecinos, fieles y visitantes acompañaron con fervor una celebración profundamente arraigada en la provincia de Albacete, en la que se entremezclan la fe, las promesas y los recuerdos compartidos entre generaciones.

Cada paso del Cristo del Sahúco hacia Peñas de San Pedro estuvo acompañado por vítores y muestras de cariño en una romería que la provincia vive con especial sentimiento y emoción colectiva. Miles de personas se acercaron hasta este punto de Albacete para acompañar y recibir a la imagen en una tradición con profundas raíces que trasciende lo religioso, siendo una de las manifestaciones populares más emblemáticas de la región. No en vano, esta Romería cuenta con la declaración de Interés Turístico Regional, reconocimiento que pone en valor la singularidad y el arraigo de una celebración única.

El ritual de los andarines
Los instantes previos al inicio de la carrera se convierten en un auténtico hervidero de nervios, emoción y sentimientos compartidos. Esta romería es mucho más que una muestra de devoción al Santísimo Cristo del Sahúco; representa también un reencuentro con la tradición, la historia y las raíces de toda una tierra. Entre abrazos, miradas cómplices y promesas compartidas, los andarines se preparaban para protagonizar uno de los momentos más intensos y simbólicos de esta celebración.

Antes de la llegada de la venerada imagen al punto desde el que arranca la romería, los andarines llevan a cabo un ritual marcado por la experiencia y la técnica. Uno de los elementos imprescindibles para afrontar con garantías esta intensa carrera es el fajín que los andarines ciñen a su cintura, fundamental para proteger la zona lumbar y soportar el enorme esfuerzo físico que exige el recorrido. El momento de ponerse este fajín se convierte en una herencia que pasa de generación en generación y que forma parte de la esencia de esta singular tradición.

Mari Llanos y Adrián llegaban desde Alcadozo para participar en esta multitudinaria cita. En su caso particular explicaba Mari Llanos que corre junto al Cristo del Sahúco “en memoria de mi abuelo”, apuntando que “desde entonces dije que tenía que venir”. Una tradición que heredaba de su abuelo y a la que desde el pasado año le acompaña Adrián quien confesaba a El Digital de Albacete que “me gusta la romería por el ambiente y por toda la gente que viene”. Esta no es la primera ocasión que estos vecinos de Alcadozo se suman a esta cita, esperando “seguir muchos años más”.

La Romería del Cristo del Sahúco es una tradición que se transmite de generación en generación y eso es algo que saben muy bien Juan e Ismael. Padre e hijo se apoyaban el uno en el otro para “liar las fajas y poder ponérnoslas luego para proteger la espalda”, explicaba Juan.
Este albaceteño comentaba que “llevo corriendo varios años”, apuntando que “empecé con 13 años siguiendo la tradición de mis tíos”. Un legado que ahora transmite a sus hijos, muestra de ello es que el pequeño Ismael se ha animado a formar parte de esta cita, confesando que “está chulo y hacerlo con papá más aún”.

“Ya somos expertos en correr en la romería” bromeaba Yolanda, y es que esta vecina de La Solana lleva participando “desde que tenía 12 años”, expresando que “al Cristo se le pide siempre salud”. Compartía que el motivo principal que le impulsa a formar parte de esta importante cita es, principalmente, “la devoción”, aspecto al que sumaba “la tradición”. Tradición y devoción que se comparten, acompañándola ahora Daniela y Guillermo, quienes pese a su juventud ya son unos expertos andarines”.

Como marca la tradición cada Lunes de Pentecostés, el Cristo del Sahúco volvió a recorrer este 25 de mayo el camino que une la aldea del Sahúco con Peñas de San Pedro. A hombros de sus inseparables andarines y avanzando al especial ritmo de esta característica carrera, la venerada imagen completaba nuevamente los 15 kilómetros de trayecto, dejando una estampa única en la que el blanco de la indumentaria de los andarines volvía a teñir un recorrido acompañado de fervor y devoción.

A lo largo del camino, numerosos fieles y devotos salieron al encuentro del Cristo del Sahúco, aguardando emocionados cada una de las paradas para poder acercarse a tocar su caja en forma de cruz. Instantes de profunda emotividad en los que las promesas, las peticiones y el agradecimiento se entremezclan en silencio entre lágrimas, rezos y miradas cargadas de fe. Una tradición centenaria que, un año más, volvió a reunir a miles de personas en torno a una de las manifestaciones religiosas más emblemáticas de la provincia de Albacete.
Un multitudinario recibimiento cargado de fervor
Sin duda, uno de los momentos más emocionantes de la jornada se vivía a la llegada del Cristo del Sahúco a Peñas de San Pedro, donde miles de fieles y devotos recibían a la venerada imagen entre aplausos, vítores y lágrimas de emoción. Un instante cargado de simbolismo y fervor que volvía a poner de manifiesto el profundo arraigo que esta tradición continúa manteniendo.

Tras su llegada, el Cristo del Sahúco recorría en procesión las calles de la localidad hasta la iglesia de Peñas de San Pedro, donde posteriormente se celebraba una solemne ceremonia religiosa. A esta cita tan especial se sumaba además el obispo de Albacete, quien no dudaba en mezclarse con los andarines y correr hombro con hombro con ellos para traer entre todos la imagen hasta Peñas de San Pedro. Así, sentía de cerca la emoción y la devoción que envuelven esta singular tradición de la provincia de Albacete.

Una cita en la que el obispo se convertía en un andarín más durante un rato del trayecto. Ángel Román apuntaba sobre esta emocionante cita que “hemos corrido como el año pasado”, adelantando que en esta ocasión incluso ha tenido la oportunidad de “llevar al Cristo junto a varios sacerdotes”. Una romería que refleja “unidad”, comentaba el obispo a El Digital de Albacete, poniendo de relieve la simbología de esta romería, y es que “tenemos que estar ahí y caminar juntos y unidos a Jesús”.

“El Lunes de Pentecostés es una fecha especialmente señalada en el calendario de los peñeros y en el de todos los devotos del Cristo del Sahúco”, reconocía el alcalde de Peñas de San Pedro, Antonio Serrano. Una cita que este año volvía a congregar a miles de devotos de esta venerada imagen cuya llegada “esperamos con los brazos abiertos en Peñas de San Pedro”, reconocía el alcalde.

Sobre el emocionante momento en el que los andarines llegaban a la carrera portando a hombros la urna en la que se transportaba la venerada imagen reconocía Antonio Serrano que “cualquier persona que viene y lo ve, siente tal emoción que siempre vuelve”. Y es que, por sus particularidades la Romería del Cristo del Sahúco, “es única”, señalaba el alcalde de Peñas de San Pedro, quien invitaba a todos los ciudadanos a descubrir y vivir esta cita en primera persona que además cuenta con la declaración de Interés Turístico Regional.

El Cristo del Sahúco ya descansa en Peñas de San Pedro. La venerada imagen permanecerá durante los próximos meses en esta localidad de la provincia de Albacete, que volverá a convertirse en lugar de peregrinación y encuentro para miles de fieles y devotos llegados desde numerosos puntos de la geografía española.

La talla del Crucificado permanecerá en Peñas de San Pedro hasta el próximo 28 de agosto, fecha en la que, acompañado una vez más por sus inseparables andarines, emprenderá el tradicional camino de regreso hacia su santuario en la aldea del Sahúco. Un recorrido cargado de emoción y simbolismo que pondrá el broche a una de las tradiciones religiosas más arraigadas y singulares de la provincia de Albacete.
/FOTOS: Rubén Sanz/




































































































































































































