Un sacerdote iraquí conquista a los vecinos de este pueblo de Albacete

En tan solo 8 meses se ha ganado la confianza de sus feligreses

Naim Shoshandy, un sacerdote de origen iraquí que lleva 9 años en España, ha llegado recientemente a las parroquias de Casas Ibáñez y Abengibre, y en muy poco tiempo ha conseguido algo poco habitual: conectar con todo el mundo. Y es que, en tan solo 8 meses está logrando revitalizar la vida social y religiosa de estas dos localidades, ganándose poco a poco el respeto de toda la comarca de La Manchuela. 

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Tras su paso como vicario por la Iglesia de las Angustias y de San Felipe Neri en Albacete, y como párroco en Santa Ana, El Salobral y Los Anguijes, el obispo don Ángel Román le pidió a finales del mes de septiembre que se trasladara a Casas Ibáñez y Abengibre. “Antes de llegar a Casas Ibáñez me fui a rezar a la Santísima Virgen de la Cabeza para que me ayudara en esta nueva etapa, porque tenía que empezar de nuevo, y los cambios siempre cuestan. He estado 9 años en Albacete, en donde he aprendido mucho del párroco José Joaquín Martínez, del que estoy muy agradecido, también en Santa Ana, El Salobral, y Los Anguijes, en donde he pasado una época muy buena y me he llevado grandes amigos, y el cariño de mucha gente. Casas Ibáñez es una parroquia más grande, con mucha gente, con la Iglesia de San Juan Bautista, la Ermita de la Santísima Virgen de la Cabeza, y el Calvario con el Cristo del Calvario. También Abengibre, con la Iglesia de San Miguel, y la Ermita del Sagrado Corazón de Jesús, así que me enfrentaba a un puesto de responsabilidad importante, en el que podía hacer muchas cosas”, asegura.

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Gran recibimiento

Su llegada como párroco a Casas Ibáñez y Abengibre ha sido acogida con entusiasmo por todos, incluso por el resto de sacerdotes de la comarca, que destacan su implicación y su forma diferente de entender la pastoral. “Estoy muy contento, porque me he sentido muy bien aquí desde el primer día. Me recibieron con los brazos abiertos, tanto el Ayuntamiento, como don Carmelo de Lara, antiguo párroco del pueblo. La acogida por parte de los vecinos fue impresionante. El primer día, cuando entré por primera vez a dar mi primera misa oficial en la Iglesia de San Juan Bautista, que data del siglo XVII, me quedé sorprendido de verla tan llena, y de ver la cara de alegría de la gente al recibirme. Parecía que había entrado a una catedral por sus dimensiones, y esa sensación me encantó. Cuando uno está lejos de su tierra, de su familia, de su comunidad, y llega a un sitio nuevo y ves como todo el mundo te abre sus brazos, y sus puertas, es muy de agradecer, y eso es lo que me ha pasado a mí ahora, y me emociona bastante. Doy gracias a Dios por haberme traído aquí, con estos vecinos que me han acogido tan bien”, celebra. 

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Rehabilitación de espacios clave

Desde que Naim llegó a su nueva parroquia, está rehabilitando espacios clave del pueblo: salones parroquiales, zonas de catequesis y lugares para la confirmación, devolviéndoles vida y sentido. “Me di cuenta de que comenzaba un camino por recorrer que me ilusionaba. Así que empecé a arreglar las casas parroquiales, la Iglesia, y la Ermita. De hecho, los primeros meses no tenía casa, y por eso me iba a dormir a Albacete. Poco a poco fui arreglando la casa parroquial, y después de Navidad ya me pude venir a vivir a Casas Ibáñez. Es la primera vez que vivo en un pueblo, pero me estoy adaptando muy bien. He dejado mi vida sacerdotal en manos del Señor, y también en las manos de nuestra Madre, la Virgen de la Cabeza, y eso me está dando fuerza e ilusión para propagar la palabra del Señor aquí. Por otro lado, la Fe de los vecinos es un impulso para trabajar más y dar mi vida por ellos, así que la iglesia está abierta para todo el mundo, porque todos cabemos en la casa del Señor. Aquí hay mucha devoción, y solo falta que alguien les dé ánimo, para que se den cuenta de que no están solos, y yo he venido para darles ese apoyo y estar con ellos”, subraya. 

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Un sacerdote para todos

Para Naim, los más pequeños son muy importantes. Está volcado con los jóvenes, con los que organiza y participa activamente en todo tipo de iniciativas. De hecho, es fácil encontrarlo jugando al fútbol en la plaza del pueblo con grupos de chavales. El párroco afirma que “cuando uno gana a los niños, gana a la familia, y a todo el pueblo. Me gusta mucho el fútbol, y me gusta jugar con ellos, así que me organizo con los padres y, si no tienen exámenes, quedamos para echar algún partido. Estoy contento, porque ahora tenemos cerca de 20 comuniones en Casas Ibáñez, y en Abengibre 6, y eso quiere decir que la cosa va muy bien. También he empezado a hacer algunos grupos de confirmación, y estoy contento porque poco a poco van cogiendo confianza, y cada vez somos más. Y ahora también estoy poniendo especial atención en los matrimonios jóvenes, para formar grupos para aprender los valores cristianos”.  Por otro lado, la catequista Mercedes Prieto, indica que Naim “ha reactivado la catequesis y la confirmación entre los jóvenes. En Casas Ibáñez había grupos de catequesis, pero la llegada de Naim ha sido una revolución tremenda. Nos consideramos muy afortunados de tenerlo como párroco de nuestra comunidad, porque estamos dando catequesis a muchísimos niños que a lo mejor no pensaban apuntarse a catequesis, pero al conocer a Naim han decidido dar un paso adelante e iniciarse en el camino de la primera comunión”. 

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Su trato con las personas mayores, a los que dedica su tiempo y espacio con presencia real, es cariñosa y delicada. “Es parte de mi misión como sacerdote, como párroco y como amigo. Yo he llegado aquí, y estoy para todo el mundo. Las personas mayores, y las personas enfermas están en mi oración y en mi corazón, entonces si ellos no pueden venir a la iglesia, voy yo a visitarlos cada semana a sus casas y así les doy la comunión. Además, celebro misas en las residencias de las dos localidades, para darles la alegría, la esperanza y la ilusión para vivir con la alegría del Señor”, resalta. 

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Casas Ibáñez cuenta con un coro parroquial, que se encuentra más activo desde que llegó el nuevo párroco. María Salazar, miembro del coro, nos cuenta que “la gran mayoría de las personas que forman el coro son jubilados, y Naim lleva un ritmo frenético, hasta el punto de que hemos tenido que frenarle un poco, y decirle que algunos de nosotros ya no estamos para esos trotes. Y es que, si fuera por él, estaríamos todo el día cantando, desde la primera misa de las 9:30 H, hasta la última de las 19:00 H de la tarde. La verdad es que estamos muy contentos con él, y tenemos que agradecerle que nos haya puesto las pilas, porque hay mucha actividad en el coro desde que ha llegado. Desde entonces procuramos coger canciones que se pueda aprender todo el pueblo, porque le encanta que participe todo el mundo cantando en la iglesia”.

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Casas Ibáñez también cuenta con una cofradía. José Jesús Navalón, presidente de la Cofradía Virgen de la Cabeza, hace hincapié en que “la cofradía lleva funcionando muchos años y es un grupo muy numeroso que trabaja bien, pero desde que Naim está en el pueblo, con esa fuerza y las ganas que tiene, nos ha transmitido mucha ilusión para seguir adelante y mejorar. Casas Ibáñez siempre celebra las fiestas patronales en Honor a la Virgen de la Cabeza por todo lo alto, y estamos muy contentos porque Naim es un sacerdote muy litúrgico, que cuida todos los detalles para que las celebraciones salgan bien. Gracias a eso, cuando llegan las fechas señaladas, la gente está expectante por descubrir cómo van a ser esas celebraciones que el pueblo vive con tanta intensidad, porque Naim siempre sorprende”. 

Naim, nuevo párroco de Casas Ibáñez y Abengibre/ Foto cedida

Un párroco con mucha vitalidad

José María García, alcalde de Casas Ibáñez, señala que “los párrocos en el mundo rural tienen una labor muy importante que está por encima de la espiritualidad, y es la de la cohesión social, la de la solidaridad, y el compromiso con el más necesitado, y Naim reúne todas esas cualidades. Hay que tener en cuenta que muchas veces, los vecinos y vecinas del pueblo acuden al párroco cuando tienen algún problema. Por eso es importante tener una figura como Naim en ese lugar. Ha llegado con muchísima vitalidad, está intentando llegar al conjunto de toda la población, desde los más pequeños, hasta los más mayores, y lo está consiguiendo. Solo pedimos que no se lo lleven de aquí, que nos lo dejen muchos años, porque el pueblo está recibiendo esa vitalidad que él tiene, y el cariño que está dando, está siendo recíproco el afecto que los habitantes de Casas Ibáñez están demostrando hacía él”, concluye. Naim Shoshandy, un párroco que está reavivando la vida religiosa de toda una comarca.

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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