LA REVOLERA | Ocho millones, un puente y un mensaje político

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Los liderazgos se construyen desde abajo y su ejercicio también exige una gestión cercana a los problemas reales. Cuando las reivindicaciones se enquistan y las resoluciones se retrasan, llega un momento en el que toca tomar decisiones y abordar las cuestiones con determinación. El último ejemplo ha sido el anuncio de una solución definitiva al tan mencionado puente que conecta Campollano con la ciudad. El alcalde de Albacete, Manuel Serrano, acudió al polígono con mensajes claros sobre asuntos como la industria cuchillera, la política fiscal o incluso algunas referencias a la actualidad política, para acabar con la asunción de una reivindicación histórica: la mejora de la salida del Polígono.

Una actuación que beneficiará a empresarios, trabajadores y usuarios en general. La inversión rondará los ocho millones de euros que, según trasladó el propio alcalde, serán asumidos por el Ayuntamiento de la capital.

Los cuchilleros también están más tranquilos con la contundencia con la que el alcalde les ha mostrado todo el apoyo. Sinceramente creo que con el alcalde y el presidente de la Junta compartiendo objetivos, manteniendo canales de entendimiento y trabajando en una misma dirección las posibilidades de alcanzar soluciones aumentan considerablemente.

Es importante que el sector de la cuchillería escuche todas las posiciones y no se deje arrastrar por interpretaciones interesadas ni por lecturas marcadas exclusivamente por estrategias partidistas. Y desde luego no entrar al juego de la izquierda mediática. Conviene también evitar debates que puedan desviar el foco de la cuestión principal, especialmente en un momento político en el que la actualidad viene cargada de asuntos relevantes y especialmente sensibles.

El PP nacional, el PP de Castilla-La Mancha, sus diputados nacionales, con Carmen Navarro al frente de esta cuestión y con el respaldo del alcalde de Albacete, Manuel Serrano, no van a permitir nunca la criminalización de la navaja, ni al sector cuchillero, y defienden que ninguna iniciativa debe perjudicar a una industria que representa unas de las señas de identidad más arraigadas de Albacete.

Aquí lo que sucede es que unos buscan combatir la violencia y el uso criminal y otros consideran otra cosa. Entre la realidad y lo que puede acabar siendo, hay un abismo y una irrealidad que solo busca desgastar a todos, empezando por Feijóo.

Lo mismo podría decir del PSOE, sinceramente. Desde el PSOE de Albacete no creo que deseen hundir el negocio cuchillero, ni mucho menos. Ahora bien, esto es como siempre, el objetivo ahora es hacer ruido, utilizar a la opinión sincronizada –siempre muy agradecida– y si se puede, desviar la atención. El PP quizá no debe picar en ese anzuelo, debe trabajar en silencio, escuchar a todo el mundo y no dejar ningún cabo suelto.

El ejemplo de las últimas horas puede interpretarse como significativo. Cuando muchos daban por hecho que la cuestión del acceso a Campollano seguiría bloqueada o sin avances relevantes, la situación ha tomado otro rumbo: decisión, anuncios concretos y una respuesta a una reivindicación que llevaba años sobre la mesa.

Tan solo un apunte para destacar que los empresarios de ROMICA han designado este año al alcalde como embajador del Polígono Industrial. El pasado año esa distinción recayó en el delegado de la Junta, quien además ha realizado ahora el relevo de manera elegante y natural.

Es cierto que ROMICA cuenta con sus propios órganos de dirección y con las mayorías que correspondan en cada momento, pero tampoco pasa inadvertido que su presidente es Pedro Sáez, hermano del anterior alcalde y actual diputado socialista, Emilio Sáez. La referencia no pretende ir más allá de poner en valor algo que, al menos visto desde fuera, resulta positivo: la capacidad de reconocer trayectorias o responsabilidades al margen de afinidades políticas. Y que eso suceda siempre es una buena noticia. 

Demasiada polarización, asuntos que conmocionan y datos macroeconómicos que invitan al optimismo. Sin embargo, la realidad cotidiana no termina de acompañar ese relato. La mayoría silenciosa, que ocupa el grueso del mercado laboral, no vive mejor. Tener trabajo ya no basta: muchos salarios son demasiado bajos para llegar a fin de mes y dejan cada vez más lejos metas como comprar una vivienda o permitirse unas vacaciones.

No he mencionado aún la carestía de la vida. La cesta de la compra se ha disparado y los productores no ganan más; otros lo harán, pero ellos no. Todo esto puede parecer una cantinela repetida hasta la saciedad, pero no por ello deja de ser verdad. Y esta es la realidad: no la verdad de quien la cuenta, sino la de quienes la viven y pueden exponerla con ejemplos concretos.

Cuando se dice, o se nos dice, que España crece por encima de la media, alguien puede pensar que todo marcha bien. Pero la respuesta depende de con quién se hable. Depende de si la política es capaz de salir de su propio bucle y, en lugar de escuchar siempre a los mismos, amplía el foco y presta atención a quienes no suele escuchar. Es ahí donde probablemente se encuentra la realidad.

Por eso, sin ir más lejos, en Andalucía muchos se cansaron de votar durante décadas a los mismos y optaron por otra vía: la de Juanma Moreno. Atrás quedaron las etapas de Chaves, Griñán, Susana Diaz y ahora María Jesús Montero, la que ha batido todos los récords de dejar a un partido como el PSOE derrotado, perdido y con un futuro complicado.El discurso basado en el miedo cada vez encuentra menos recorrido. La gente busca normalidad, certezas y dirigentes capaces de transmitir tranquilidad en sus decisiones. La ciudadanía observa, porque no es ajena a lo que ocurre, y explora otras opciones, prestando cada vez menos atención a las etiquetas de izquierdas o de derechas.

Han sido tan ocurrentes en Andalucía, durante la campaña electoral y últimamente que han dejado a un lado a figuras como Felipe González, un político que, más allá de afinidades ideológicas, dejó una huella evidente en la transformación y la proyección de España.

Mientras tanto, todavía hay quienes siguen preguntándose cómo Andalucía terminó entregándose al proyecto del Partido Popular de Juanma Moreno.

También siguen pegando coletazos los de la opinión sincronizada, buscando argumentos peregrinos para intentar embaucar con argumentos retorcidos, como si el PP al que le faltan dos diputados para la mayoría absoluta no hubiese ganado las elecciones. A lo mejor tampoco se han dado cuenta de los votos y porcentaje de votos que suma la derecha en Andalucía. Todo menos asumir la realidad y haciendo escaramuzas informativas para engañar a la gente. Hasta algún partido de derechas o extrema derecha –como mejor prefieran– ha conseguido más de 100.000 votos sin representación, pero son apoyos que se han esfumado.

Negociarán, PP y VOX y no tienen más remedio que entenderse con criterios de proporcionalidad.

Solo habla el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y lo hace con claridad meridiana. Sin embargo, sigue llamando la atención el silencio de dirigentes provinciales, alcaldes y cargos intermedios. Quizá nadie les pregunte, pero también podrían pronunciarse por iniciativa propia, ya que conocen el alcance y el peso de su responsabilidad política. En estos momentos, en la región parece que apoyar a Page y a Sánchez, digamos que, a coincidir con los planteamientos de ambos, resulta incompatible. La política socialista vive una polarización que dificulta mantener posiciones intermedias. La pregunta es inevitable: ¿los demás no tienen voz ni opinión?

El otro día, durante una sesión de control, observé cómo, mientras Pedro Sánchez respondía a Feijóo,diputados socialistas de esta región, en concreto las cámaras enfocaban a uno de Cuenca, aplaudiendo con evidente entusiasmo al presidente del Gobierno. Es algo perfectamente legítimo, como ocurre, por ejemplo, con la ministra toledana Milagros Tolón, cuya posición política es conocida. Lo que resulta más difícil de interpretar es la actitud de otros dirigentes que, en el ámbito regional, comparten actos, respaldos y cercanía con García-Page. Hablo, naturalmente, en términos estrictamente políticos. La personalidad y la definición política también tienen valor. 

No cuestiono la legitimidad de respaldar al presidente del Gobierno; lo que planteo es que una mayor claridad política sería positiva de cara al futuro.

No me detendré demasiado en todo lo que rodea al expresidente Zapatero y las informaciones que han surgido en torno a este asunto judicial.

El día 2 irá ante el juez y menos mal que todo el mundo habla bien del instructor José Luis Calama, a quien describen como un juez meticuloso, serio, eficiente y discreto, alejado del foco mediático. Conviene recordar que fue quien instruyó causas de gran repercusión, como la que acabó con el ingreso en prisión de Rodrigo Rato.  Aquí existe siempre el mismo problema: si no se confía en la justicia, el problema es grave, y los poderes públicos deberían contribuir a reforzar ese respeto institucional. No hay que, ni cargar las tintas, ni restar importancia a nada, tan solo dejar que la justicia y la policía judicial haga su trabajo. Todo lo demás son intereses perversos que se quedan fácilmente al descubierto.

No solo los troles, como señalaba a el otro día el presidente García-Page en Onda Cero; también algunos periodistas y tertulianos de distintos medios mantienen posiciones especialmente críticas con el presidente del ejecutivo regional. He de manifestar que me parecen injustas y desproporcionadas. 

En TVE, por ejemplo, se emitió una intervención de Page y posteriormente se recogieron valoraciones muy duras, como las expresadas por Javier Aroca (tertuliano de la SER y TVE) que cuestionaba su actitud política con términos especialmente severos. Todo ello forma parte, naturalmente, de la libertad de expresión: cada opinión tiene derecho a ser formulada y cada medio decide a quién da voz y protagonismo. 

La guerra que al parecer mantenía Àngels Barceló, con el presidente de PRISA, Joseph Oughourlian, ha desembocado con la salida de la directora del programa estrella de la SER. El inversor francoarmenio, principal accionista, cuentan que se plantó ante Barceló y le dejó claro que ella no iba a marcar la línea editorial de la emisora como hasta ahora. Hombre, digo yo que, si este hombre puso 300 millones de euros, querrá pintar algo, pero ya les digo que estas desavenencias acaban mal. Al final no van a saber algunos si tienen que apoyar a Pedro, a Antonio o a Luis. Lo mejor sería apoyar el periodismo, no ser activistas, no dorar la píldora al que más pone –entiéndase pasta– y así sucesivamente. ¡Con lo potente que era PRISA con Polanco y Cebrián! Dijo Cebrián que en PRISA mandaba mucho Zapatero y ahora ¿quién cogerá las riendas? Mucho lio, la verdad. O no será que algunos se preparan ante una hipotética victoria de Feijóo. En algunas comunidades autónomas ese movimiento ya ha comenzado. 

El patio está tan patas arriba que ahora parece que un independentista de tomo y lomo como Rufián podría acabar liderando a la izquierda de este país. Quién lo iba a decir. No me lo imagino “predicando” en el Altozano sobre las bondades de la izquierda española. No salgo de mi asombro. A este ritmo, ya nada parece imposible.

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba