Hay lugares donde la magia, de cierta forma, también cura. Quizá no el dolor, ni las enfermedades, pero sí alivia el alma, y sin duda, hace más llevadera la estancia hospitalaria. Entre los pasillos del Hospital de Albacete y sonrisas tímidas, Juanma García, un mago de Albacete, transforma el dolor y el aburrimiento en sorpresa, ilusión y carcajadas. Porque quizá la magia no cura, pero tiene el poder de aliviar y acompañar.
Entre trucos, juegos y mucha cercanía, este ilusionista visita el Hospital de Albacete para regalar momentos de desconexión no solo a los más pequeños, sino también a sus familias. Una labor solidaria y profundamente humana donde cada aplauso, cada sonrisa y cada mirada de asombro se convierten en el mejor truco posible: devolver un poco de alegría en momentos complicados.

El mago Juanma García comparte con El Digital de Albacete que desde pequeño siempre ha soñado con ser mago. “Me gustaba mucho la magia y recuerdo acudir a la Feria de La Roda (Albacete) para buscar libros de magia”, recuerda, y señala que “cuando fui mayor vi un vídeo de un mago argentino, René Lavand, y me explotó la cabeza”. Y desde entonces, Juanma lo tuvo claro: quería ser mago.

La magia que emociona en el Hospital de Albacete: así transforma Juanma García las habitaciones en sonrisas
Juanma se lo propuso: “Esto tengo que aprender a hacerlo yo”, confiesa que pensó tras ver aquel vídeo, y así ha sido. Actualmente, el mago compagina sus trucos de magia con su trabajo como arquitecto, lo cual también tiene algo de mágico.

Una magia que llena cada rincón y que ha llegado hasta el Hospital de Albacete. Actualmente, de la mano con la Fundación Abracadabra, este mago de Albacete lleva repartiendo magia por hospitales desde el año 2005. Pero no solo eso. “También es necesaria la magia en residencias de mayores o centros de personas con discapacidad”, señala. Del mismo modo, indica que “nuestro objetivo principal es llevar magia a niños hospitalizados”, por lo que “me reservo el primer lunes de cada mes para ir al Hospital de Albacete a visitar las áreas de Pediatría y Oncología Pediátrica”.

Así, Juanma va repartiendo magia desde hace cerca de 15 años. “Voy pasando por las habitaciones haciendo magia. El rato en el que estoy con ellos, los niños se olvidan de que están en un hospital, para ellos están en un espectáculo de magia”, sostiene, y asegura que “ellos también me enseñan un montón de cosas, muchos valores. La magia no cura, pero alivia”.

Entre trucos y sonrisas: la labor solidaria de este mago en el Hospital de Albacete
Del mismo modo, señala que “para mí es un momento de parar y de disfrutar, de ser consciente de cómo lo que haces puede afectar a los demás y cambiar el estado de ánimo. Merece la pena dedicar un poco de tu tiempo a mejorar la calidad de vida de los demás”, manifiesta.

El mago Juanma todavía recuerda cuando llegó la primera propuesta de llevar la magia hasta el hospital de Albacete. “Me lo propusieron y desde ahí, no he parado”, sostiene. Así, la magia se ha convertido en “una forma de humanizar la sanidad, desde los más pequeños hasta los adultos”, como explica el mago, que sostiene que “he vivido muy de cerca el cáncer por mi padre y hay consultas donde falta mucha humanidad por parte de los facultativos”. Del mismo modo, destaca que los profesionales del área de Pediatría del Hospital de Albacete “son como una familia, son maravillosos”.

“Desde la Fundación Abracadabra también hacemos talleres para niños que son pacientes oncológicos, actuaciones en residencias de ancianos, en centros de día, para salud mental, para un montón de cosas”, explica, e invita a la ciudadanía en general a animarse a participar en esta asociación. “Se puede apadrinar o colaborar de muchas maneras para aportar un granito de arena porque aunque los magos vamos de forma completamente altruista, hay gastos”, explica.

Más allá de las cartas y las ilusiones imposibles, la verdadera magia de personas como Juanma García está en los pequeños gestos: en conseguir sacar una sonrisa a un niño, en que una familia desconecte o que una habitación de hospital se llene de aplausos y asombro. Una magia también silenciosa, humana y profundamente necesaria que demuestra que, a veces el truco no está en las manos del mago, sino en la capacidad de sacar sonrisas.


























// Fotos: Rubén Sanz //

