En pleno corazón de la Sierra del Segura, entre las calles tranquilas y el silencio de un pueblo con encanto de Albacete, se esconde uno de los lugares más sorprendentes, desconocidos y misteriosos de Castilla-La Mancha. Así, entre los cimientos de un antiguo convento descansan varias momias que el paso del tiempo apenas ha podido alterar. Cuerpos perfectamente conservados que continúan despertando la curiosidad y el asombro de quienes se atreven a descubrir un rincón cargado de misterio.
Lejos de las grandes rutas turísticas y envuelto en un aura difícil de explicar, este fenómeno se ha convertido en una de las joyas ocultas y singulares de la provincia de Albacete con cuerpos que se conservan en un estado a de conservación sorprendente y que pueden contemplarse en una visita que mezcla historia, ciencia y algo de leyenda.

En un lugar donde el tiempo parece haberse detenido bajo el Convento de las Carmelitas de Liétor, los visitantes salen con una sensación peculiar: la de haber descubierto un secreto que no todos conocen.
El secreto mejor guardado de este pueblo de Albacete
El Convento de las Carmelitas de Liétor fue fundado en 1679, consagrando la iglesia en 1700. Un edificio sencillo pero que atesora una joya oculta. Aquel convento contaba con su propio cementerio, como era habitual en estos casos, por lo que “más que momias” como tal, son “difuntos», tal y como señala Francisco Jesús Genestal, párroco de la localidad.
Eso sí, su estado de conservación es todo un fenómeno que llama poderosamente la atención. “Las circunstancias del propio cementerio y las condiciones de humedad, ya que el río Mundo pasa por el pueblo, favorecen la conservación de los cuerpos”, señala. En la misma línea, sostiene que “no es habitual observar cuerpos de difuntos después de 200 años”.

Donde el tiempo parece haberse detenido
La historia del Convento de las Carmelitas comenzó a andar en 1679 y el inmueble se compone de tres plantas, entre las que se incluye un sótano y otros dos niveles, donde se puede visitar uno de los secretos mejor guardados de Albacete.
Bajo los muros silenciosos del convento, entre piedra, humedad e historia, Liétor conserva uno de esos lugares capaces de despertar fascinación. Un rincón en el que el tiempo parece haberse detenido y donde cada cuerpo cuenta, en silencio, una pequeña parte del pasado de la localidad. Porque más allá de la curiosidad o del misterio que envuelve a estas momias, lo que realmente sobrecoge es la sensación de estar frente a vidas que, siglos después, siguen dejando huella.

Así, el Convento de las Carmelitas de Liétor guarda mucho más que un antiguo cementerio: guarda uno de los secretos más singulares de la provincia de Albacete, una joya escondida que continúa sorprendiendo a quienes cruzan sus puertas y descubren que, en este pequeño rincón de la Sierra del Segura, la historia todavía parece respirar bajo tierra.


