Este domingo se vota, y eso siempre es un buen indicativo de salud democrática, porque elegir siempre es un ingrediente esencial para un sistema que no siempre responde como debiera a las exigencias ciudadanas. Hoy se vota en Andalucía y, para quienes disfrutamos siguiendo y comprobando todo el dispositivo periodístico de una jornada electoral, es un buen día.
El pasado miércoles estuve en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de Albacete escuchando al profesor José María Moraleda, un castellanomanchego que da lustre a su tierra y que, por conocimiento, trabajo y dedicación, lleva toda una vida dedicada a la investigación. Es coordinador de la red española de terapias avanzadas (REDTERAV-ISCiii), catedrático de hematología de la Universidad de Murcia (UMU) y exjefe de servicio de Hematología en el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Ese currículo, por sí solo, ya resulta brillante; pero si además se añade que es médico por auténtica vocación, una persona de extraordinaria bondad y de una humanidad poco común, el retrato queda completo. Basta conversar con él apenas unos minutos para percibir inmediatamente todo ello.
Lo conocí hace algunos años. Desde entonces hemos mantenido el contacto e incluso hemos compartido alguna tarde de toros: le gustan y sabe bien lo que ve. Tiene buenos amigos en Albacete, entre ellos el alcalde de la ciudad, Manuel Serrano.
El doctor Moraleda, nació en Herencia (Ciudad Real) aunque desde hace muchos años reside en Murcia.
Habló de Terapias Avanzadas: “una revolución biológica y terapéutica”. El seminario docente: “Medicina evolutiva y regenerativa”. Asistieron profesores de la Facultad y una treintena de alumnos del tercer curso fundamentalmente.
Ahora les contaré parte de lo que allí se expuso y también del nivel demostrado por los alumnos que participaron al final de la charla. La impresión fue muy positiva. Así lo percibí y, de hecho, le pregunté al profesor Moraleda si era habitual el nivel que habían evidenciado. Su respuesta fue clara: “No es normal, me ha sorprendido para bien”.
Hoy hablaré también de periodismo, de inversiones publicitarias –porque así lo está planteado algún medio y también concejales socialistas del Ayuntamiento de Albacete–, de mociones que –dicen– se quedan en los cajones y de otros asuntos. Debates menores frente a la excelencia de nuestra Facultad de Medicina y al papel que ha desempeñado la Universidad en esta Región.
También sé de las carencias existentes en investigación en España; es decir, no sobran presupuestos para este cometido. Todo eso se sabe y, digamos, forma parte de un mal bastante generalizado.
Escuchar al profesor hablar de aquella beca modesta que le llevó hasta Inglaterra –y del enorme esfuerzo personal que tuvo que hacer para salir adelante allí–, uno no puede evitar pensar en lo pequeñas que resultan a veces ciertas preocupaciones mundanas: mociones, disputas estériles o los escorchones de la fachada de algún edificio público.
Del mismo modo, cuando leo o escucho que un alcalde o alcaldesa de un pequeño municipio de menos de mil habitantes cobra más de 30.000 euros, me parece una auténtica aberración. ¿Qué quieren que les diga? Allí vi a una treintena de futuros médicos, seguramente con padres haciendo un enorme esfuerzo para sostener sus estudios, y con una administración regional que también pone de su parte para que la Universidad funcione como debe. Sin embargo, al mismo tiempo vivimos rodeados de demasiadas frivolidades políticas.
Frente al esfuerzo silencioso de quienes estudian y enseñan, demasiadas veces prevalece la política del titular.
Si alguien me preguntara como ciudadano, lo tendría claro: antes el dinero para investigación, en becas y en oportunidades para estos jóvenes que mañana serán quienes nos cuiden y quienes salven vidas. Ahí no debería fallar nunca nada. Y si hay que recortar, que se empiece por cualquier otro sitio.
Pondré un ejemplo. Un alumno de tercer curso, se llama Julián Navarro, –desconozco a qué dedican sus padres–, demostró una capacidad, una lucidez y un desparpajo que hacían fácil imaginarlo ya con una bata blanca atendiendo pacientes. De hecho, el doctor Moraleda le preguntó su nombre y terminó refiriéndose a él como “doctor Navarro”. Me sirve este joven como ejemplo de un grupo mucho más amplio, porque el nivel general fue notable. Pero insisto: si falta presupuesto, que no sea para ellos. Lo de alcaldes o alcaldesas en pequeños municipios, a más de 30.000 €, sinceramente me producen bochorno.
“Vamos a ver si nos divertimos un poquito” le dijo el profesor a un grupo estudiantes al tiempo que los saludaba. Uno de ellos le dijo que estaba con el TFG. “Habéis elegido la mejor carrera que se puede elegir: ayudar a los demás”.
Las células como medicamento, de la plataforma de salas de producción celular para uso humano, “cuando hablamos de células, hablamos de medicamentos vivos”. Así se fue adentrando en el contenido de la disertación que los alumnos se empapaban con verdadera atención.
Las células CART-T acapararon el eje central de su charla.
Toda una vida y lo que queda al profesor Moraleda para mejorar la vida de la gente.
Una afirmación que llenó de esperanza el Aula Magna de la Facultad: “En cuatro o cinco años habrá CART-T para tumores sólidos prevalentes”, si no entendí mal, fue lo que dijo el profesor desde su atril.
Sentado entre el público intervino su amigo Javier Solera, que ha sido jefe de servicio en nuestro Hospital General. El profesor Julio Escribano de la Facultad de Albacete también se dirigió al ponente con afecto, poniéndolo como ejemplo ante los alumnos que cursan aquí sus estudios.
Ahora les traigo aquí algunas polémicas de escaso recorrido y alcance limitado en el ámbito local.
No merece la pena extenderse demasiado y tampoco deseo en estos momentos chapotear mucho en ese charco. ¿Se ha detenido el PSOE municipal –el del Ayuntamiento– a analizar de verdad cómo funcionan las inversiones de publicidad en los medios? Porque cuando se abre ese debate conviene hacerlo con una visión completa del mapa mediático y de cómo se han distribuido históricamente esas campañas institucionales entre medios de muy distinto signo y afinidad. Al fin y al cabo, no son pocos los medios nacionales, regionales y locales que durante años han recibido importantes cantidades en publicidad institucional de administraciones gobernadas por distintos partidos sin que eso haya generado un debate semejante.
Incluso en el denominado “califato” estarán atónitos de ver la que han montado, por nada, comparado con la inmensidad del océano.
En cualquier caso, creo que es un error amplificar en redes sociales lo publicado por un medio que, naturalmente, es libre de informar y enfocar sus contenidos como considere oportuno.
Un debate perverso, sin ninguna duda.
También surgió otra polémica a cuenta del supuesto incumplimiento de mociones denunciado por el PSOE. Más allá de las mociones y de algunas ocurrencias, conviene recordar algo básico: gobierna quien gana las elecciones. Son esos responsables políticos quienes dirigen el barco y quienes se juegan su continuidad en las próximas elecciones. Se puede dialogar, aceptar sugerencias y alcanzar acuerdos, pero la responsabilidad final corresponde a quien gobierna.
Por no ir muy lejos. ¿Qué ocurre en Castilla-La Mancha con el PSOE bajo el liderazgo de Emiliano García-Page? Evidentemente hablarán y negociarán, pero nadie imagina a Page preguntándole cada mañana a Paco Núñez qué decisiones debe tomar. Las funciones están delimitadas: para gobernar e imponer una impronta política hay que ganar elecciones.
Dicho eso, la realidad que se percibe en muchas imágenes es bien distinta. En la inauguración del centro de Salud número 3, en los premios del Consejo Social de la Universidad o en FARCAMA, hemos visto, a los dos grandes partidos tejiendo consensos. Hemos visto pragmatismo, moderación, políticos con cintura política y un claro perfil institucional. Hemos visto al presidente de la Junta, del PSOE, y al alcalde de Albacete, del PP, actuar con normalidad institucional. Incluso alguna imagen de los anteriormente citados, también con el presidente de la Diputación y el delegado de la Junta con la clásica escenificación de unidad, con las manos superpuestas ante las cámaras. Quizá también como símbolo de que, por encima de las ideologías, está Albacete.
Ya llegarán las campañas electorales y cada cual defenderá legítimamente sus posiciones. Por eso contrastan tanto esas imágenes positivas con polémicas menores que apenas sobreviven 48 horas.
Mientras tanto, los investigadores seguirán trabajando en la modificación de linfocitos T de los propios pacientes para capacitarlos en la lucha contra las células tumorales. En fin…
Y finalizando la campaña electoral, cada uno siguió a lo suyo en las entrevistas finales. En TVE preguntaba Silvia Intxaurrondo a la candidata socialista: “¿Cuál es el diagnóstico hoy de Andalucía?” Pepa Bueno, también en TVE ofrecía una dosis más de lo mismo. Juanma Moreno sí pasó por la SER, igual que María Jesús Montero. Dos entrevistas bien distintas, y no precisamente por los entrevistados, sino por el tono.
La conversación más interesante la escuché en Onda Cero, con Carlos Alsina entrevistando al candidato del PP, Moreno Bonilla. Fue una entrevista exigente y con auténtico interés periodístico, probablemente porque a Alsina le preocupa más preguntar que la ideología de quien tiene delante. Quizá por eso Montero declinó la invitación.
Ese equilibrio cambia los fines de semana con Julia Otero. Distintos tonos, distintas formas y, en ocasiones, una línea más cercana al activismo que a la distancia periodística. Es el pan nuestro de cada día. Hay mucho en juego y se nota.
Hoy deciden quienes de verdad mandan: los ciudadanos con su voto.
Ángel Calamardo
X: @AFCalamardo

