“¿Y si nos vamos al pueblo?” Esa es la pregunta que se hicieron Rubén Teruel y su familia cuando se plantearon regresar al que ha sido el pueblo de su infancia en busca de una vida en el campo, más tranquila y rodeada de naturaleza. Lo que comenzó como una pregunta lanzada casi al aire terminó convirtiéndose en un gran cambio de vida que llevó a Rubén hasta su pueblo, Peñascosa, ubicado en la provincia de Albacete. Tras años residiendo en Valencia, Rubén decidió regresar al pueblo de su infancia donde siempre imaginó vivir.
Y no solo eso, sino que Rubén Teruel rehabilitó la que había sido la antigua cuadra de la casa de su abuelo, un espacio que se ha transformado en el hogar familiar. Rodeados de naturaleza, cuentan con un huerto, gallinero e invernadero propio, y una vida más tranquila. Así, en este pueblo en el corazón de la Sierra de Alcaraz han encontrado esa felicidad que ningún otro lugar les ha brindado.

Rubén Teruel confiesa a El Digital de Albacete que la idea de vivir en el pueblo era algo que tenía en la cabeza desde que era niño. “De pequeño pasaba los veranos en Peñascosa, el pueblo de mi abuelo y me gustaba porque podía hacer cosas que no eran posibles en Valencia”, como “ir al campo, jugar con los niños, o ir en bici por la calle”. “Volver al pueblo era mi sueño de niño”, sostiene.
De una antigua cuadra a la casa de sus sueños: así empezó su nueva vida en un pueblo de Albacete
Un sueño que se ha hecho realidad con el paso de los años, hasta que surgió una pregunta en casa: “¿Y si nos vamos al pueblo?”. “En Valencia en 2020 ya era difícil, los alquileres no paraban de subir y ya lo habíamos comentado en casa”, explica y manifiesta que “lo comentamos también en familia y nos dijeron que estábamos locos, que a dónde íbamos y que era una locura. Nos quitaron la idea de la cabeza”.
Pero la idea pronto regresó. “Lo teníamos clavado en el fondo”, asegura. Tras unos meses, por motivos laborales y otras circunstancias, volvieron a replantearse la posibilidad de marcharse al pueblo. “Un año antes de la DANA de Valencia estábamos buscando casa por esa zona para comprar, y finalmente, por motivos laborales, decidimos irnos al pueblo”.

Así, Rubén y su pareja regresaron al lugar que atesora la infancia de Teruel. “Nos quedamos con la que era la cuadra de la casa de mi abuelo. La reformamos y nos vinimos a vivir”, explica. Además, añade que contar con fibra óptica en el pueblo fue clave para tomar esta decisión, ya que Teruel se dedica a la producción audiovisual relacionada con temas del campo.
Sobre la antigua cuadra, que ahora remodelada se ha convertido en el hogar de esta pareja, Rubén explica que “mi abuelo tenía animales, cerdos, conejos y alguna mula. La cuadra es más grande que la casa, y por temas de abandono terminó casi en ruinas. Siempre he pensado que saldría en este espacio un pedazo de casa, y al final salió”.

De Valencia a un pueblo de Albacete: “Hemos encontrado la felicidad”
Vivir en el campo ha cambiado por completo la vida de esta familia, que ahora reside en Peñascosa. “Hemos encontrado la felicidad, lo que no hemos hecho en ningún otro sitio”, aclara Teruel, que explica que en el pueblo “se respira tranquilidad, conoces a todo el mundo, aparcas en la puerta de casa, hay mucho ahorro económico también. Ahora mismo podemos vivir con un sueldo, en otra circunstancia es inviable”. Además, también valora el contacto con la naturaleza. “Todas las mañanas salgo con mi perro al campo, tengo un huerto también, un gallinero, y un invernadero”, sostiene.
Además, Teruel tiene un hijo de 4 años de edad que se ha acostumbrado a la vida en el campo donde vive feliz. “Mi hijo en vez de móviles e influencers sabe diferenciar el canto de los pájaros, eso ya no pasa. Le encanta la naturaleza”, asegura. En la misma línea, subraya que una de las actividades favoritas para hacer en familia es jugar a los exploradores. “Salimos por la noche con linternas, andamos por el campo y siempre vemos ciervos y otros animales. Eso no se puede hacer en otro sitio”, asegura. Además, señala que el huerto les permite tener ciertos alimentos todo el año. “Es una afición que tenía y tratamos de aprovecharlo”, indica.

Rubén Teruel trabaja como productor audiovisual especializado en el campo, por lo que esta nueva ubicación también facilita su labor. “Ahora para hacer determinadas cosas tardo un día, antes tenías que desplazarte y tardaba entre 3 y 4”, manifiesta.
La historia de Rubén Teruel es la de muchas otras personas que un día se plantearon bajar el ritmo y volver a casa, o al lugar donde atesoraban sus mejores recuerdos de la infancia. En este rincón de Albacete, entre su huerto y las noches iluminadas, Rubén ha encontrado mucho más que una casa, y ha recuperado la vida que soñaba cuando era niño. Un cambio radical que demuestra que, a veces, la felicidad está en las cosas más sencillas.

