Objetivo: recuperar Asprona

Cuernos y Escarnios, por Julio Martínez Romero

Hay muchos tipos de empresarios en el mundo del toro. En la vida, en general. Gente como Florentino Pérez, a la que no le ha ido demasiado mal en su trayectoria. Ni a él ni a los proyectos que ha dirigido. Eso sí, hay que saber quitarse a tiempo para no estropear un legado brillante y acabar convertido en un meme. Y en los toros, digo, hay empresarios de todo tipo. Convendría uno al estilo del presidente del Real Madrid para hacer con la corrida de Asprona lo que él consiguió con el club de fútbol más importante del mundo que, cuando Florentino lo recogió de los suburbios de las deudas y los malos rollos, no estaba todavía en lo más alto del escalafón mercantil. Cualquiera que hubiera llegado a ese palco podría haberse dedicado únicamente a navegar por una ola del prestigio de Nazaré, pero sin buscar rizar el rizo. Como aquello que dijo José María García de Mariano Rajoy: «lo bueno es que pasas por los sitios y no manchas; lo malo es que pasas por los sitios y no limpias». 

Los empresarios de la plaza de toros de Albacete, de un tiempo bastante largo a esta parte, se han dedicado en gran medida a surfear una feria consolidada, de diez días, sin hacer ningún malabarismo. Saliendo a empatar, básicamente. Algunos empates salieron demasiado caros y empezamos a pagar ahora ese peaje de la irrelevancia. Los experimentos no siempre salen bien y en el toro son complejos de encajar. Un sistema industrial antediluviano que siempre juega a eso, a empatar. La única innovación reciente ha sido sanferminizar las plazas. Lo importante es todo menos lo que pasa en el ruedo: da dinero y reduce los costes de producción. El modelo habitual era el de cartel rematado y por tanto muy caro. Si la plaza se llena, se hace caja, pero generalmente repercute más en el bolsillo del torero que en el del empresario. De ahí que los empresarios se hayan convertido también en apoderados. Por las puertas giratorias del toreo cabe Fernando Romay con tacones. 

La consecuencia directa de este nuevo formato es una zona de confort que redunda negativamente en la calidad del espectáculo. Y dado que todos los huevos se ponen en la cesta del magno evento, la periferia del toreo queda desolada. Es lo que ha pasado con la corrida de Asprona, perdida en el calendario y en la más triste de las intrascendencias. Que incluso se ha dejado por el camino ese carácter benéfico y social: ya nadie le brinda el toro a los chavales de la asociación, que antes se calaban la montera del torero de turno y ese día era el más importante de su año. Este festejo, que tantos años fue amparado por San Dámaso González, es una piedra en la manoletina de la industria. Sabido es que lo monta Asprona, pero siempre hay un empresario taurino que colabora. Y hasta este año, se ha hecho por hacer. Vino Morante hace poco, pero no hubo ni media plaza. Fracaso tras fracaso.

Manuel Amador quiere vestirse de Florentino Pérez y recuperar el prestigio perdido de la corrida de Asprona. Por ello, ha tomado la decisión de sacarla de fecha y llevársela a septiembre. Con excelente criterio, pondrá en la preferia de Albacete un festejo que hace ya un par de décadas era habitual, esa corrida previa al abono. No era la ganadería más llamativa ni los toreros que la mataban estaban en el candelero, pero se convertía en una oportunidad para los manchegos menos placeados y para que los abonados tuvieran un aperitivo. Ahora, la corrida de Asprona ocupará ese lugar en el calendario. 

Se me ocurre que, pese a que vayan por vías diferentes, al abonado de la feria se le dé opción de sacar también la entrada para esa corrida cuando vaya a renovar. Así se podrá garantizar una base sólida de asistencia al festejo y una recaudación mayor. Además, dada la proximidad de fechas, ayudará a convencer a los toreros a participar en ella, muy recelosos últimamente de las plazas vacías. Asprona en septiembre es un acierto y ha sido Manuel Amador quien ha parido la idea. Me consta que también quiere introducir cambios y novedades en la feria. Será por el bien del toreo, pero sobre todo y en este caso, es por Asprona. Y el toreo siempre tiene que estar al lado de aquel que necesite ayuda.

Julio Martínez Romero

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Julio Martínez Romero

Julio Martínez Romero (1995). Periodista, director de El Toril de Onda Madrid y editorialista en Buenos Días Madrid. Antes, en esta casa, redactor en El Enfoque, junto a Félix Madero. Se inició en Cadena COPE, primero en información local (Albacete), y posteriormente en la redacción nacional, como editor de informativos, colaborador en toros y redactor en programas magazine. Pasó también por la sección de Economía de Servimedia.
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