Hay personas que pasan por un colegio y hay personas que acaban formando parte de su historia más íntima. En Albacete, muchos alumnos de Escolapios, antiguos y actuales, lo saben bien: hay nombres que se quedan asociados para siempre a una etapa, a una clase, a un consejo, a una forma de enseñar y también a una manera de acompañar. Por eso, la despedida que ahora ha vivido el colegio Escuelas Pías tiene un significado muy especial: la jubilación de José María Montero.
José María Montero, un nombre propio en Escolapios de Albacete
El colegio Escuelas Pías de Albacete, conocido popularmente como Escolapios, ha despedido con enorme cariño a José María Montero, uno de esos docentes que ya forman parte de la memoria viva del centro y de muchas generaciones de albaceteños.
Desde el propio colegio lo han expresado con palabras cargadas de emoción: “Hay personas que dejan huella por lo que enseñan. Y hay otras que, además, dejan hogar”. Una frase que resume la dimensión humana y educativa de una trayectoria marcada por la entrega, la cercanía y el compromiso.
De alumno de 6 años a profesor durante 43 años
La relación de José María Montero con Escolapios comenzó cuando apenas era un niño. Tal y como ha recordado el centro, “su relación con el colegio comenzó siendo apenas un niño de 6 años”.
Aquel vínculo no terminó en las aulas como alumno. Todo lo contrario. “Aquí creció como alumno, aquí descubrió su vocación y aquí dedicó después nada menos que 43 años de su vida a enseñar, acompañar y educar a generaciones enteras de estudiantes”, han destacado desde las Escuelas Pías de Albacete.
Mucho más que un profesor para varias generaciones de albaceteños
Durante más de cuatro décadas, José María Montero ha visto crecer a numerosos alumnos de Albacete, acompañándolos en una etapa decisiva de sus vidas. Para muchos antiguos estudiantes, su nombre está unido a recuerdos de colegio, esfuerzo, aprendizaje y formación personal.
Desde Escolapios subrayan que “durante más de cuatro décadas ha sido mucho más que un profesor: ha sido referente, compañero, guía y ejemplo de entrega cotidiana”.
Esa es, precisamente, la huella que deja tras su jubilación: la de un docente que no solo impartió clases, sino que acompañó procesos, orientó caminos y ayudó a formar personas.

Una huella imborrable en las Escuelas Pías de Albacete
El colegio ha querido poner en valor también su forma de estar en el aula y su implicación diaria con el proyecto educativo del centro. “Su manera de estar en el aula, su cercanía y su compromiso con los valores de las Escuelas Pías han dejado una marca imborrable en todos los que hemos tenido la suerte de compartir camino con él”, han señalado.
Palabras que convierten esta jubilación en algo más que una despedida profesional. Es el reconocimiento a una vida ligada a un colegio, a una vocación y a una comunidad educativa que lo considera parte esencial de su historia.
Una despedida con emoción, cariño y gratitud
La despedida de José María Montero se ha vivido en Escolapios de Albacete con emoción y gratitud. “Hoy celebramos su jubilación con emoción y gratitud”, han manifestado desde el colegio.
El mensaje del centro concluye con un agradecimiento que refleja el cariño acumulado durante tantos años: “Gracias José María por tantos años de servicio, por cada clase, cada consejo y cada gesto. Gracias por haber hecho de este colegio también tu casa”.
Las puertas de su colegio seguirán abiertas
José María Montero inicia ahora una nueva etapa tras 43 años dedicados a la docencia en el colegio Escuelas Pías de Albacete. Pero su vínculo con Escolapios no termina con la jubilación.
Así se lo han trasladado desde el propio centro con una frase que resume el sentido de esta despedida: “Las puertas de tu cole siempre seguirán abiertas para ti. ¡Feliz nueva etapa!”.
En Albacete, su nombre queda ya unido al recuerdo de generaciones enteras que pasaron por sus aulas y al reconocimiento de un colegio que hoy despide no solo a un profesor, sino a una parte de su propia historia.


