En una época en la que el destino de muchas mujeres de Albacete parecía ya escrito de antemano, Juana Arce se salió del guion. Nacida en Albacete en un contexto marcado por las limitaciones para las mujeres, su historia es la de una albaceteña que abrió camino sin proponérselo, superando barreras y rompiendo moldes desde joven. Arce estudió en la Universidad cuando no era lo habitual y construyó una vida guiada por la inquietud y un profundo sentido social que marcó su trayectoria, que la llevó a ser Senadora en la Legislatura Constituyente en 1977.
El momento clave de Juana Arce llegó en una etapa delicada en lo político y social, en plena Transición, cuando dar un paso al frente en este ámbito no solo era complejo, sino poco habitual para las mujeres. Con un carácter marcado por la sensibilidad social y una fuerte vinculación con su tierra, Juana Arce se convirtió en una figura pionera que puso sobre la mesa que también había espacio para las mujeres en la vida pública.
Juana Arce nació en Albacete en 1935 y falleció este pasado noviembre de 2025. Licenciada en Filosofía y Letras, Arce se incorporó a la actividad política como Senadora en el Grupo Parlamentario Unión de Centro Democrático (UCD) en la Legislatura Constituyente en 1977.

Juana Arce, primera Senadora por Albacete
Isabel Winkels Arce, hija de Juana Arce, comparte con El Digital de Albacete que “de mi madre ya era atípico que terminase el Bachillerato. Las niñas iban al colegio y luego daban clases de cocina y costura, pero por circunstancias mi madre continuó con sus estudios”, y señala que “era la pequeña de tres hermanos y al terminar la Guerra Civil fue al colegio con ellos. Cuando llegaron a Bachiller un profesor se cruzó con mi abuelo y le propuso que Juana siguiese estudiando. Tenía grandes capacidades y era una mujer muy inteligente”.
A partir de ahí, la historia de Juana ya es diferente a la de un futuro que estaba prácticamente escrito para las mujeres de la época. “Cuando llegó el momento de pasar a la Universidad sus hermanos se fueron a estudiar fuera, y Juana, aunque le hubiese gustado estudiar Farmacia, estudió Filosofía y Letras en Murcia por cercanía a Albacete”, señala. Así, tras finalizar sus estudios, Juana Arce puso rumbo a Madrid para trabajar. Fue en ese período precisamente cuando conoció a su marido, un hombre alemán llamado Eduardo Winkels, con el que tuvo tres hijas, entre ellas, Isabel.
Primeros pasos en política y el 23-F
“En el año 1976 comenzó a formarse UCD, y mi madre había destacado en Albacete porque había ido a la Universidad a pesar de venir de una zona muy rural”, manifiesta Isabel, que señala que “era una familia conocida en Albacete”. Así, se pusieron en contacto con Juana y “le propusieron unirse y que se presentase al Senado”.
Isabel recuerda a su madre como “una mujer con carisma y muy inteligente” y señala que “dio el paso de entrar en política, animada también por su familia. Ella tenía esa capacidad, tenía un perfil marcado por la sensibilidad social”. En este aspecto, recuerda Isabel que Juana “cuando salía del trabajo iba a las cárceles a enseñar a las presas a leer y escribir. Tenía un sentido social brutal, siempre amparando a los más vulnerables”. “Una de las cosas que hizo conocida a mi madre en Albacete fue conseguir el dinero para reformar el Asilo de San Antón”, añade.
Sobre su etapa como Senadora fueron muchos los momentos históricos que presenció, destacando el 23-F con el intento de golpe de Estado de Tejero. “El 23-F mi madre estaba en el Congreso, estuvo metida toda la noche”, recuerda Isabel, que subraya las horas de incertidumbre en su casa aquella noche.

Juana Arce, una mujer “con carisma, inteligente y absolutamente generosa”
Una mujer que siempre perseguía “la mejora social, también en temas de igualdad de la mujer, pero con una sensibilidad y una generosidad que marcó toda su vida”, asegura. “Fue una mujer absolutamente generosa, marcada por su sabiduría y con amplias capacidades”, apunta. Y precisamente esa sensibilidad y esa generosidad la llevaron a arrasar en las elecciones. “Salió elegida como Senadora, pero sacó más de 7.000 votos que la media de UCD, es decir, no fue solo la Senadora más votada, sino que había personas que la votaban a ella más allá de las siglas del partido”, explica.
Juana Arce “fue una mujer que rompió moldes y fue un ejemplo”, explica, y manifiesta que “nos gustaría que fuese una realidad la calle Senadora Juana Arce en Albacete. Las nomenclatura de las ciudades tienen un sentido, y mi madre tiene una vinculación con la ciudad que destaca”. Una petición formal que Isabel ha remitido al Ayuntamiento de Albacete para tratar de que se haga una realidad entre las calles de la ciudad.

Juana Arce deja tras de sí una trayectoria que trasciende en el tiempo y que la sitúa como una de las mujeres que, sin proponérselo, abrió camino a muchas otras. Juana es el reflejo de una inteligencia cultivada, pero también de una profunda generosidad con la que entendía el mundo. Así, en una etapa en la que nada estaba pensado para que las mujeres ocuparan espacios, Juana supo encontrar su lugar con naturalidad y humanidad. Un legado que trasciende lo político y toca lo humano: el de una mujer comprometida e infinitamente generosa, cuya huella permanece no solo en quienes la conocieron, sino en la memoria colectiva de la ciudad que amaba.

