De sentirse fuera de lugar en el aula a brillar en uno de los escenarios más exigentes del mundo. La historia de Sofía del Prado, natural de Villarrobledo (Albacete), es la de una joven que transformó las inseguridades de su infancia en una fortaleza capaz de llevarla más lejos de lo que imaginaba. Durante años su altura fue objeto de burlas, marcando una etapa muy complicada en su vida durante su niñez y adolescencia donde se sentía sola y vulnerable.
Historias como la de Sofía pueden resultar inspiradoras a pesar de las dificultades. En el caso de Sofía, lo que un día fue motivo de rechazo terminó convirtiéndose en su mayor aliado, primero formando parte de un equipo de baloncesto y después ganando Miss Universo.
Sofía del Prado comparte con El Digital de Albacete que “de pequeña no se me daba muy bien integrarme ni relacionarme”, y señala que “ya en el colegio me habían hecho comentarios sobre mi físico, porque siempre he sido muy alta, y al final con esos comentarios cuesta todavía más relacionarte: me hice más tímida, más vulnerable y más introvertida”. Así, explica que “toda la etapa del colegio me costó encontrar amigos y un lugar en el que sentirme cómoda”, y manifiesta que “también es cierto que a veces me dejaban sola y no me integraban los demás”.

Bullying, miedo y soledad: así logró darle la vuelta hasta triunfar
Tras pasar esa etapa del colegio, bastante complicada, llegó el momento de dar el paso al instituto. “Venía de un colegio donde no había conseguido tener un grupo de amigos y tenía ganas de cambiar de aires para conocer gente nueva y pensaba que cambiaría. No fue así porque iba con más timidez, más vulnerabilidad y más introvertida todavía”. Así, llegó “la peor etapa”, ya que “había un grupo en clase donde hubo insultos, me dejaban sola y creo que fue la peor etapa en 1º de ESO, incluso me quise cambiar de instituto porque me daba miedo y vergüenza contarlo”. Finalmente, tras intentar ese cambio de centro, “me preguntó la Jefa de Estudios qué sucedía y lo conté. El instituto tomó medidas y mejoraron las cosas, pero aún así me costaba relacionarme”.
Para mejorar las relaciones sociales, del Prado decidió apuntarse a baloncesto. Y la altura, por la que había sido objeto de burlas, fue la condición perfecta para esta disciplina deportiva. “Me quisieron poner en el equipo de las mayores pero vi muy buen rollo en el equipo de mi edad y entré a jugar con ellas”, recuerda, y señala que “empezaron entrenamientos, viajes, competiciones, y esa relación me ayudó a sentir que mi altura, que era una cosa que siempre había odiado, era valorada, y también el hecho de relacionarme y sentirme dentro del equipo y de un grupo de amigas que a día de hoy tengo”.

Sufrió bullying por su altura y terminó ganando Miss Universo
Con el tiempo y la edad, Sofía del Prado se interesó por los certámenes de belleza, llegando a participar en Miss Universo. “Con 16 años, recuerdo en el Carnaval de Villarrobledo que un chico que se dedica a este mundo ya me comentó la idea de presentarme a un concurso de belleza, pero hasta los 18 no lo hice”, explica, y manifiesta que “empecé a entrar en los certámenes de belleza y me gustó mucho. Me propuse llegar a Miss Universo porque era el concurso por excelencia y empecé a prepararme. Fui con 20 años, no gané y me presenté a un concurso en Bolivia para coger tablas”, recuerda. Del mismo modo, indica que con el tiempo esa idea de regresar a Miss Universo no abandonó su cabeza. “Lo quise volver a intentar, me presenté y gané”.
Actualmente, del Prado se dedica a la comunicación y también crea contenido para redes sociales. Además, señala que creó “una marca de complementos alimenticios, porque siempre he tenido curiosidad por el emprendimiento”.

Del dolor a cumplir sueños
La historia de Sofía del Prado es la de una niña y una mujer que no se rindió a pesar de los comentarios de los demás. “Una de las cosas más bonitas que puedo hacer es convertir algo malo que pasé en algo positivo. Tengo la suerte de que he podido ir a centros educativos a compartir mi experiencia”, sostiene. Del mismo modo, manifiesta que “siempre les digo a los niños que si están pasando por una situación similar, lo primero es contarlo a sus padres, a sus tutores, que no se lo callen, y que hay que buscar ayuda porque se puede salir de todo esto”. Además, anima a los jóvenes a hacer deporte: “El deporte es salud y no solo eso, sino también valores que te llevas para toda la vida. El deporte es lo que más me ha dado: es perseverancia, sacrificio, esfuerzo, trabajo y solidaridad”, añade.
Así, sostiene que “en mi caso fue Miss Universo, pero puede ser cualquier otra cosa, la cuestión es que si tienes un sueño hay que ir a por él, y el trabajo y la constancia son las claves para conseguirlo. No hay nada fácil, nadie te regala nada”.

Desde Villarrobledo, el ejemplo de la historia de Sofía emite un mensaje esperanzador: transformar el dolor en fuerza, y encontrar el camino para salir adelante, recordando la importancia de pedir ayuda y no renunciar a los sueños y poniendo sobre la mesa que donde algunos ven ese ‘algo’ que puede convertirse en objeto de burlas, otros ven un punto fuerte: es cuestión de estar en el lugar adecuado.

