Muere este querido profesor que cambió para siempre la historia de su pueblo en Albacete

Luto oficial por Ramón Fernández Fernández, fundador del IES Sierra del Segura en Elche de la Sierra y referente educativo de Albacete

Hay nombres que no necesitan ocupar grandes titulares durante años para quedar escritos en la memoria colectiva de un lugar. Nombres que se pronuncian con respeto en las casas, en las aulas, en los pasillos de un instituto y en los recuerdos de quienes un día tuvieron una oportunidad que, sin la insistencia de alguien, quizá nunca habría llegado. En Elche de la Sierra, en pleno corazón de la provincia de Albacete, ese nombre vuelve ahora a sentirse con una emoción especial: Ramón Fernández Fernández ha fallecido.

Luto oficial en Elche de la Sierra por Ramón Fernández Fernández

El Ayuntamiento de Elche de la Sierra ha declarado dos días de luto oficial por el fallecimiento de D. Ramón Fernández Fernández, vecino de la localidad, docente, director del IES Sierra del Segura y una de las figuras más importantes de la historia educativa reciente del municipio y de la comarca.

Durante esas jornadas, las banderas de todos los edificios públicos municipales ondearán a media asta como muestra de dolor, respeto y reconocimiento a una trayectoria que marcó a generaciones de elcheños y elcheñas.

La resolución de Alcaldía, firmada por la alcaldesa-presidenta Raquel Ruiz López, recoge la “profunda conmoción” existente en la comunidad educativa por la pérdida de quien fue una “figura indispensable” en la formación de tantas generaciones y en el espíritu del instituto que tanto ayudó a construir.

Ramón Fernández, el hombre que hizo posible el instituto de Elche de la Sierra

Ramón Fernández Fernández fue mucho más que un profesor. Fue promotor, catedrático, director del IES Sierra del Segura, licenciado en Filosofía, padre de tres hijos y abuelo de seis nietos. Pero, sobre todo, fue el hombre que creyó que la educación podía transformar el destino de una comarca.

Hace 50 años, en el corazón de la Sierra del Segura, nació un sueño impulsado por quienes pensaban que el conocimiento podía convertirse en motor de progreso. Ese sueño tuvo un nombre propio: Ramón Fernández.

Sin su tesón, sin su insistencia y sin su capacidad para movilizar voluntades, el Instituto de Enseñanza Secundaria de Elche de la Sierra no habría sido posible tal y como hoy lo conocen tantas generaciones.

El IES Sierra del Segura, un sueño educativo para toda la comarca

En una entrevista publicada años atrás en la revista del instituto, Ramón Fernández recordaba cómo surgió la inquietud de promover la creación del centro. Explicaba que siempre le habían preocupado los temas sociales y que estaba cansado de escuchar que la Sierra era una comarca de “acción especial” cuando, según sus propias palabras, no había “ni acción ni especialidad”.

Aprovechando la creación de las Delegaciones Provinciales de Educación y la amistad con el primer director provincial, Miguel Panadero Moya, planteó una idea ambiciosa: sacar del subdesarrollo a la comarca de la Sierra del Segura mediante la educación. Y aquella idea salió adelante.

Una oportunidad para jóvenes que antes no podían estudiar

Ramón Fernández tenía muy claro que el instituto debía ser comarcal. Por eso recorrieron pueblos, hablaron con directores escolares, alcaldes y asociaciones de padres para conseguir alumnado. En aquellos viajes le acompañaban con frecuencia José Alemán, alcalde de Elche de la Sierra; Antonio Rodríguez, “El Rirro”, concejal; y en muchas ocasiones Arístides Mínguez. En todos los pueblos, según recordaba el propio Ramón, el proyecto fue recibido con gran ilusión.

La realidad de aquellos años era dura. Las posibilidades de estudiar Bachillerato sin un instituto en la zona eran muy escasas. Él mismo calculaba que en Elche apenas podrían haber estudiado cinco o seis personas. De los 93 alumnos que comenzaron el curso 1975/1976, consideraba que muy pocos habrían podido estudiar sin el Instituto Comarcal de la Sierra de Segura.

Familias de Elche de la Sierra que abrieron sus casas a estudiantes

Uno de los capítulos más humanos de aquella historia fue la acogida del alumnado procedente de otros municipios. Por la climatología y el estado de las carreteras de la época, el transporte escolar no era posible. Había que buscar alojamiento para los estudiantes.

El “Moreno” se quedó pequeño y también la antigua fonda de Carcelén, que fue habilitada pero resultó insuficiente. Ante la necesidad de alojar a todos los alumnos, se pidió ayuda al pueblo.

La respuesta de Elche de la Sierra fue ejemplar. “Fueron muchas las familias elcheñas que acogieron en su casa a un estudiante”, recordaba Ramón Fernández en aquella entrevista.

Las mayores dificultades para levantar el instituto

Entre los retos más complicados, Ramón Fernández señalaba la residencia de estudiantes y la construcción del instituto. La residencia se hizo con 95.000 pesetas aportadas por los alumnos de su primer viaje de estudios y con 500.000 pesetas de un préstamo solicitado por la Asociación de Padres.

El resto llegó gracias a campos de trabajo internacionales, ayudas del Ministerio de Agricultura para los jardines y ayudas de sindicatos mediante la creación de cursos de formación.

Aquella suma de esfuerzos explica por qué el IES Sierra del Segura no fue solo un edificio. Fue una conquista colectiva para Elche de la Sierra y para toda la comarca.

Un docente que vio talento donde otros veían carencias

Ramón Fernández siempre defendió el potencial de los jóvenes de la Sierra del Segura. En aquella entrevista fue claro: en la formación académica de los alumnos no veía carencias. Desde el primer momento, decía, se dieron cuenta del alto potencial intelectual de los estudiantes de la comarca, incluso superior a la media de alumnos que habían tenido antes en otros centros.

Sí advertía, en cambio, carencias sociales propias del subdesarrollo que vivía la zona. Precisamente por eso entendía la educación como una herramienta de igualdad, progreso y dignidad.

“Queríamos elevar el nivel educativo de la tierra”

Al recordar aquel 2 de octubre de hace 50 años, Ramón Fernández explicaba que iniciaron una andadura educativa que a muchos les parecía que iba a durar poco, pero que ellos sabían que era para siempre.

Sus objetivos eran claros: elevar el nivel educativo de la tierra y unir a todos los pueblos en un mismo esfuerzo. Con el paso del tiempo, podía decirlo con orgullo: “Lo conseguimos”.

Y lo consiguieron porque, gracias a aquel instituto, muchos jóvenes pudieron estudiar cuando de otra manera no habrían tenido esa posibilidad. Allí se forjaron amistades que todavía perduran y se abrió una puerta de futuro para la Sierra del Segura.

El Ayuntamiento de Elche de la Sierra destaca su legado

El Ayuntamiento de Elche de la Sierra ha expresado su “más profundo pesar” por el fallecimiento de Ramón Fernández, a quien define como docente ejemplar, director comprometido y firme defensor de la educación pública en la comarca.

“El legado perdurará en cada alumno que pasó por sus aulas y en el espíritu del instituto que tanto ayudó a construir y dignificar”, ha señalado el Consistorio, trasladando sus condolencias a la familia, amigos y comunidad educativa del IES Sierra del Segura.

Un homenaje póstumo desde Albacete a Ramón Fernández

La muerte de Ramón Fernández Fernández deja un vacío profundo en Elche de la Sierra, pero también un legado difícil de medir con palabras. Su vida estuvo ligada a una idea sencilla y poderosa: que ningún joven de la Sierra debía quedarse sin oportunidades por haber nacido lejos de los grandes núcleos educativos.

En la provincia de Albacete, su figura queda unida para siempre al IES Sierra del Segura, a la educación pública, al esfuerzo colectivo y al progreso de una comarca que encontró en aquel instituto una herramienta para crecer.

Ramón Fernández fue consciente de la relevancia de aquel centro. Decía que si hoy la Sierra era “un poco mejor”, en parte se lo debía a ese instituto. Elche de la Sierra lo despide ahora con luto oficial, con gratitud y con la certeza de que hay personas que no se marchan del todo cuando su obra sigue viva en quienes aprendieron gracias a ellas.

Descanse en paz, Ramón Fernández Fernández.

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