Hay fechas que permanecen ancladas en la memoria colectiva casi sin necesidad de recordatorios, días en los que el tiempo parece detenerse para quienes los vivieron de cerca. Momentos que, con el paso de los años, siguen despertando emociones intensas, relatos compartidos y homenajes silenciosos. Uno de esos episodios, marcado por la tragedia y el impacto inesperado, vuelve hoy a primer plano al cumplirse un nuevo aniversario de un suceso que dejó una huella imborrable en el Albacete Balompié y en todo el fútbol español.
Este miércoles 6 de mayo se cumplen 33 años del fallecimiento de Rommel Fernández, exjugador del Albacete Balompié, quien perdió la vida en 1993 en un accidente de tráfico en la carretera de Tinajeros, tras colisionar el vehículo que conducía contra un árbol.

De Panamá al Valencia, el Tenerife y el Albacete
Nacido en Panamá, Rommel Fernández desarrolló parte de su carrera en España, donde militó en clubes como el Valencia, el Tenerife y el propio Albacete. Fue precisamente en este último donde, a pesar de su breve estancia, dejó una profunda huella tanto por su capacidad goleadora como por su calidad humana, convirtiéndose en una figura muy querida por la afición.
El trágico suceso tuvo lugar el jueves 6 de mayo de 1993, en plena preparación del Albacete para el encuentro que debía disputar ese fin de semana ante el Athletic Club en el Carlos Belmonte. Tras la sesión de entrenamiento, varios jugadores decidieron desplazarse a Tinajeros para compartir una comida en grupo. Sin embargo, lo que comenzó como una jornada distendida terminó en tragedia.
De regreso a Albacete, el vehículo deportivo que conducía el delantero panameño se salió de la vía y colisionó violentamente contra un árbol. El impacto, muy localizado, resultó fatal para Fernández, que sufrió un fuerte golpe en la cabeza al no llevar puesto el cinturón de seguridad. En contraste, su primo, que viajaba como copiloto, apenas sufrió una fractura en un brazo.
Desde entonces, cada 6 de mayo, la Peña Curva Rommel rinde homenaje al jugador depositando flores en el lugar del accidente, en un acto que suele contar con la presencia de representantes del club, manteniendo viva su memoria.

Un excompañero en el Albacete recuerda lo sucedido aquel fatídico 6 de mayo
El exfutbolista uruguayo Miguel Ángel Bossio, compañero de equipo de Rommel y también exjugador del Valencia y del Albacete, ha recordado en distintas ocasiones aquellos días y la figura del delantero. En declaraciones a la web oficial del Valencia, destacó su carácter humilde y reservado: “Era tranquilo, poco hablador y muy humilde. A pesar de ser un ídolo en Panamá, Tenerife y Albacete, nunca se creyó más que nadie. Era un gran profesional dentro y fuera del campo”.
Bossio rememoró también cómo se gestó aquella comida previa al accidente: una iniciativa improvisada tras el entrenamiento, con varios jugadores organizándose para acudir al restaurante. Fernández, que inicialmente no tenía previsto asistir, se unió a última hora al grupo tras coincidir con sus compañeros en la carretera.
Tras la comida, algunos futbolistas permanecieron más tiempo en el local firmando autógrafos y haciéndose fotografías. Rommel salió más tarde que el resto. Poco después, en el trayecto de vuelta, se produjo el fatal desenlace en una carretera con desniveles donde, según los testimonios, perdió el control del vehículo en una recta.
Bossio recibió la noticia horas después, ya en su domicilio. “Mi primera reacción fue de incredulidad. No podía creerlo. Había estado comiendo con él hacía muy poco”, recordó. El impacto emocional fue inmediato: el vestuario, el club y la ciudad quedaron profundamente conmocionados por la pérdida de un jugador joven y querido. La Catedral de Albacete se quedó pequeña el día del funeral, con presencia y muestras de dolor llegadas desde todos los puntos futbolísticos de España.
Más de tres décadas después, la figura de Rommel Fernández sigue presente en la memoria del albacetismo y del fútbol español, como símbolo de talento, humildad y una vida truncada de forma repentina.


