La aldea de Casa Noguera, pedanía de Riópar, celebró el pasado 3 de mayo la festividad de la Santa Cruz de Mayo, considerada la tradición más antigua del municipio y una de sus manifestaciones culturales más genuinas, mantenida de forma ininterrumpida a lo largo del tiempo.
Esta celebración destaca por su carácter único y simbólico, cuyo elemento central es el monumento a la Santa Cruz. Se trata de una estructura singular configurada como una estancia delimitada por telas que conforman el “cielo” y las cuatro paredes de la Cruz, sostenidas mediante sogas (siendo «las Sogas» otro acto de celebración como preámbulo y preparación del día grande, que habitualmente se celebra el 30 de abril), tradición que se mantiene gracias a un minucioso trabajo artesanal en el que se emplean alfileres y hojas de hiedra como elementos decorativos.
Otro de los elementos más característicos es la presencia del “pero”, una manzana situada en el cielo del monumento que simboliza, de forma tradicional, que nadie pueda poner objeción alguna a la Cruz, puesto que “ya tiene su pero”.
Canto de los Mayos
La jornada estuvo también marcada por el canto de los Mayos, una de las expresiones más representativas de la festividad. Durante este ritual, se describe a la Virgen como una joven mientras se recorre el trayecto desde la Placeta hasta la fuente de la aldea. Allí, las cruces son bañadas en el pilón mientras se «echan los Mayos» y se cantan folías dedicadas a las nuevas parejas.
El recorrido continúa de regreso con nuevos cantos hasta la Placeta, donde se interpretan los Mandamientos: diez coplas dedicadas a diez flores, que completan un ritual profundamente arraigado vinculado a la bienvenida de la primavera, la purificación de las aguas y la fertilidad de los campos.
Desde la Asociación de Vecinos de Casa Noguera se valora muy positivamente el desarrollo de la celebración, destacando la participación vecinal y el compromiso por preservar una tradición que forma parte esencial del patrimonio cultural de Riópar.








