LA REVOLERA | El comercio local no se salva con comunicados ni culpables de turno

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Anda enrarecido el ambiente, con medias verdades, falsedades y también, por qué no decirlo, verdades. De todo hay, aunque abundan los argumentos tóxicos, manipulaciones y los intereses bastardos. 

Estamos ante un momento que es preciso averiguar, en primera instancia, el origen del interés: quién paga la cuestión o a quién se obedece. No es lo mismo informar que deformar. No es igual el dato que el relato interesado. 

Algunas imágenes poseen un interés descriptivo de realidades que merece la pena considerar y a las que conviene recurrir cuando sea menester. En la política, por ejemplo, observaba el otro día a un político –digamos que de los que empiezan– dirigirse a un veterano estrechándole la mano, pero no de una forma natural, sino agarrándola con ambas como si quisiera subrayar que el afecto y la reverencia era supremos. La educación, vaya por delante, siempre es deseable, pero ciertos gestos exteriorizan un peloteo que desacredita a quien lo practica.

Hay reverencias que no nacen del respeto, sino del cálculo. Y el exceso, en política, rara vez es ingenuo. La reverencia impostada no dignifica; retrata.

Es cierto que el receptor lo merece por muchos motivos. Pero me consta que el emisor no comulga ni bebe en esas fuentes, al menos en privado. Lo de menos son los nombres, por ahora; lo importante son los movimientos y giros que se tienen que hacer para medio colocarse en la parrilla de salida.

A veces, para cobrar un sueldo –o un sueldazo en algunos casos–, hay que hacer malabares que delatan a cualquiera. Luego quieren igualarse al independiente, al que no está sujeto por los hombros de ningún pesebre ni tiene que servir a ningún señor. Distinguir la paja del grano es fundamental para entendernos un poco mejor y comprender ciertas actitudes.

Una vez más –y las que seguramente quedan– VOX y el PSOE, PSOE y VOX, difundieron sendos comunicados –o declaraciones, lo que sea– sobre el asunto del comercio local. La impresión fue que ambos textos salieron del horno prácticamente al mismo tiempo. Tal vez con unas horas de diferencia, pero en los medios aparecieron de forma casi simultánea, si la memoria no falla.

Quizá la coincidencia temporal sea lo de menos. O quizá no; nunca se sabe. En cualquier caso, el fondo de la cuestión es que el comercio ha cambiado, con el PSOE, con el PP, con quien gobierne, incluso con VOX, allí donde tiene responsabilidad de gobierno o acuerdos.

Atribuir esos cambios a un partido concreto sería tan discutible como afirmar que en Caudete se producen determinados hechos delictivos porque gobierna VOX:  además de una falacia, sería una relación injusta. Los fenómenos responden a causas más complejas, que, por supuesto, pueden y deben analizarse.

Por eso decía al inicio de este artículo que abundan los argumentos tóxicos y las manipulaciones. Tal vez muchos comercios también cierren porque no pueden asumir la cuota de autónomos, y esa no la fija el Ayuntamiento ni el alcalde de turno, sino el Gobierno de España.

Por eso, insisto: ni antes con Emilio Sáez, ni ahora con Manuel Serrano pueden señalarse como responsables directos de un deterioro que duele a cualquiera que vea bajar persianas en su ciudad.

Para González (PSOE), la culpa es de Serrano. Para González (VOX), de Serrano y del PP. Se lanza la proclama, algunos medios –no todos, pero sí los suficientes– compran el marco, el argumento aguanta unas horas y, probablemente, alguien da la jornada por amortizada.

Bastaría con asomarse a los comentarios de la ciudadanía en redes –dejando al margen a los troles– para encontrar una lectura más pegada a la realidad: la de quienes opinan con nombres y apellidos, la de quienes, en definitiva, sí tienen algo en juego.

Recuerdo que hubo un tiempo en el que se planteaba impedir la implantación de grandes superficies. Incluso se cuestionaba por qué debía abrir El Corte Inglés. Ese sí sería un debate de fondo: ¿se solucionaría el problema cerrando las grandes superficies, incluido El Corte Inglés? ¿Qué hacemos entonces con el comercio electrónico? ¿Y con Amazon? ¿Está el pequeño comercio en condiciones de ofrecer las mismas facilidades de compra y devolución que las grandes compañías?  Ahí hay materia de debate. Debátanlo. Mójense. Y quien tenga algo sólido que aportar, que lo diga sin rodeos.

Porque abrir ese melón implica asumir incomodidades. Incluso, si se quiere, pueden seguir señalando al alcalde Manuel Serrano. Sigan por ese camino, no hay inconveniente. Se puede hablar de quien sea necesario, siempre que se haga con argumentos y no con consignas.

Al menos por mi parte, los intereses son inexistentes. Ya les digo yo que seguirán las medias tintas, las campañitas de quita y pon, pero abordar el problema no creo que lo haga nadie, porque, además, solucionarlo es imposible.

He leído que piden: convocatoria inmediata de la mesa del comercio; un plan municipal de impulso de la economía urbana y apoyo real a nuestros barrios y pedanías. Añaden: ¡El comercio es el alma de nuestra ciudad! Añado: ¡tócate las narices Mari Loli!

Cierro con el pleno del pasado jueves. Bueno, uno más. Seguramente lo más humano, llamativo e incluso triste fue la toma en consideración de la renuncia de Roberto Tejada, concejal socialista.

Todos los grupos, todos sus portavoces, incluido el alcalde tuvieron palabras sinceras de reconocimiento y agradecimiento por el trabajo realizado durante muchos años, acompañadas, cómo no, de los mejores deseos para su salud. 

Lo he conocido en su etapa política. Su talante, su conocimiento de los asuntos que ha gestionado, su empatía y su bonhomía en el trato lo han definido siempre. A veces la vida impone paréntesis inevitables, y toca priorizar lo esencial. Ese ha sido, en este caso, el motivo de su renuncia. En lo personal, me quedo con una idea clara: un hombre bueno, que ha desempeñado su responsabilidad con honestidad y una más que apreciable dosis de decencia.

En otro plano, el debate político dejó también escenas más ásperas. Dos mociones del PSOE –una sobre la recuperación de la Plaza de Fátima y otra relativa a la figura del agente tutor de la Policía Local en los centros educativos– recibieron una réplica contundente por parte del equipo de gobierno. En concreto, los concejales Llanos Navarro y Pascual Molina defendieron su posición con los datos y el trabajo previo necesarios, desmontando buena parte del argumentario socialista sobre la situación actual.

Quedó registrado, y quien quiera puede comprobarlo. No tanto por el tono –que también– como por la sensación de que, cuando hay preparación y conocimiento, el debate cambia de nivel.

Se aprobaron distintas subvenciones, algo ya habitual en la dinámica municipal. Incluso VOX las respaldó. Resulta llamativo, porque uno tenía la impresión –no solo aquí, sino en otros ámbitos– de que mantenían una posición más crítica con este tipo de políticas. Pero en esta ocasión, precisamente donde podrían marcar perfil propio, optaron por sumarse a la unanimidad. Cada partido define su estrategia, naturalmente. Faltaría más.

La petición al pleno de la creación de un Centro de Creación Contemporánea por parte de Unidas Podemos, merece capítulo aparte. Confieso que, de entrada, sonaba a ocurrencia. Sin embargo, al escuchar la alternativa planteada por la concejala de cultura, Elena Serrallé –que no fue aceptada por la concejala proponente–, la idea adquiría otra consistencia. Mejor explicada, más aterrizada y, al parecer, con cierto trabajo previo.

Menos mal que el pleno dejó un momento para lo verdaderamente importante: la despedida de Roberto Tejada. Porque, en lo político, la sesión volvió a moverse en un terreno más bien justo de contenido y escaso de fondo político. 

Por cierto, no pasó inadvertido un momento de tensión:  el alcalde llamó al orden, con inusual seriedad, a la concejala del PSOE, López Ortega. Algo debió decir en voz baja que Serrano optó por no reproducir. Todo ello, además, en medio de un murmullo incesante, mientras que intervenía la portavoz popular.

No me ha gustado nada, pero nada, lo que sucedió el otro día en un restaurante con la esposa del presidente del Gobierno. Eso no es periodismo. Se pregunta todo y se debe preguntar, pero en los lugares correspondientes. Tampoco era agradable y contrario a la deontología periodística, cuando otros periodistas perseguían a la esposa de Aznar cuando acudía a la peluquería o cuando siguen a Rajoy en sus largas caminatas, con alguna impertinencia. Ni en un caso ni en otros. Como tampoco está bien cuando en los lugares habilitados al efecto, el periodismo dócil, activista, se dedica a lisonjear para ganarse algo, bien un puesto en un gabinete de prensa o quizá alguna otra prebenda ad hoc. El objetivo de polarización está logrado: la división es tal que, en las Fallas, he visto al periodista que abordó a la esposa del presidente recibir más aplausos y peticiones de fotos que algunos de los toreros actuantes.

Reflexión final para los sindicatos de clase: convertidos cada vez más en correa de transmisión del Gobierno, como una prolongación de este; reciben cantidades ingentes de dinero tanto de la Administración central como de comunidades donde gobierna el PP. Todo ello los aleja de la ciudadanía, erosiona su credibilidad y compromete su independencia.

¿Son necesarios? Sí, imprescindibles. Pero no así. Un sindicato que no incomoda al poder deja de ser sindicato. ¿Recuerdan a Nicolás Redondo y a Marcelino Camacho? Pues eso.   

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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Ángel Calamardo

Ángel Calamardo Zapata, periodista, natural de Albacete. Comenzó su actividad periodística en Radio Albacete-SER como redactor. Posteriormente fue nombrado Jefe de Informativos. En Radio Extremadura de la cadena SER fue subdirector regional y jefe de programas durante un año. En 1989 fue nombrado director del Centro Territorial de TVE en Castilla-La Mancha. En 1991 y durante dos años se ocupó de la dirección de Radio Nacional de España en Albacete. En 1993 fue nombrado director de Antena 3 de radio, pasando posteriormente a desempeñar la dirección de Radio Albacete-SER y Localia Televisión. En febrero de 2010 fue nombrado Director Regional de la Cadena SER en Murcia. En mayo de 2012 se hizo cargo de la Dirección Regional de la SER en Castilla-La Mancha.
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