De las noches estrelladas de su infancia en Fuentealbilla (Albacete) a los centros de investigación más prestigiosos del mundo, la historia de Juan Ramón Pardo es la de una vocación nacida bajo un manto de estrellas. Astrofísico de profesión, este albaceteño descubrió desde muy pequeño su fascinación por el universo en una época en la que se podía contemplar el firmamento sin distracciones y a simple vista, sembrando la semilla de toda una trayectoria científica.
Ese interés por comprender todos los secretos del Universo lo impulsó a formarse y terminó por especializarse en astrofísica, iniciando un camino que lo llevó de Fuentealbilla a París, y a Estados Unidos, pasando por la NASA y otros centros de investigación científica punteros. Sin embargo, pese a haber vivido en varias ciudades, Pardo no ha perdido el vínculo con sus raíces, un lazo que lo ha llevado a regresar a España, en un camino que le ha permitido adentrarse en la cultura y fusionarla con la ciencia en su tierra natal, donde ha ejercido como Concejal de Cultura durante más de una década.
Juan Ramón Pardo, astrofísico de profesión y natural de Fuentealbilla (Albacete), confiesa a El Digital de Albacete que su afición viene de lejos. “Cuando era pequeño y vivía en el pueblo no teníamos alumbrado público, como en muchos otros municipios de la provincia, de manera que las noches eran perfectamente oscuras y se podían ver miles de estrellas a simple vista”, explica, y manifiesta que “es algo que hemos perdido, ahora no se pueden ver, y menos en las grandes ciudades”.

Del cielo estrellado de este pueblo de Albacete a los centros de investigación más punteros
Desde entonces, Juan Ramón quedó completamente fascinado con la inmensidad del firmamento, y muy pronto decidió que «quería ser astrofísico”, señala. Así comenzó la carrera de Ciencias Físicas, tras pasar por el Instituto de Casas Ibáñez (Albacete), y me especialicé en Astrofísica. Explica Pardo además que “continué con la carrera típica de un investigador: hice la tesis doctoral en París y después me marché a trabajar fuera de España”.
Con los estudios finalizados, Pardo trabajó en lugares emblemáticos dentro de esta profesión. “Me fui a Estados Unidos, trabajé en la NASA, en el Instituto de Tecnología de California y tuve la oportunidad de estar en los lugares más punteros”, señala, y explica que la tecnología era la mejor del momento en estos centros. «En la NASA trabajé en Nueva York junto con la Universidad de Columbia. Este centro no se dedicaba tanto a lo que es la aeronáutica, sino más bien a estudios relacionados con la tierra en diferentes aspectos, de los que había desarrollando en mi tesis”, sostiene. Del mismo modo, apunta que “tengo un magnífico recuerdo porque estuve trabajando en pleno centro junto a la Catedral de Nueva York, Manhattan, y el MOMA, el centro neurálgico total de la ciudad”. Del mismo modo, recuerda que con el tiempo decidió regresar a casa. “Volví a España, donde obtuve la plaza de investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas”.

Eso sí, cabe destacar que, como astrofísico, el investigador de Albacete está especializado en “las estrellas y el sol en las fases finales de su vida”, tal y como explica, y señala que “utilizamos diferentes técnicas de observación, fundamentalmente radiotelescopios”. Así, señala que “también he tenido siempre mucha inclinación por hacer divulgación. Lo más típico es hacer conferencias, pero también he desarrollado proyectos un poco más creativos como, por ejemplo, utilizar la música sinfónica y las imágenes del universo para combinarlas y hacer eventos, principalmente conciertos multimedia, que permiten divulgar la astronomía”.
Ciencia unida con cultura y un eclipse muy especial
Unas originales iniciativas que han llevado al investigador a colarse también en las entrañas de la cultura en este aspecto. “Como científico he sentido gran pasión por las artes, y esa vida profesional me ha llevado a trabajar en ciudades como París, Nueva York y Los Ángeles, y he podido disfrutar también de esa vida cultural, de conciertos, óperas, y demás», manifiesta, y explica que “cuando volví a España, por los años 2000, quise un poco llevar un trocito de todo eso que yo había disfrutado tanto a mi pueblo”.
Y así, de ser un investigador en los centros más prestigiosos del mundo, Pardo apostó por su pueblo sumergiéndose y apostando por la cultura desde su despacho como Concejal de Cultura de Fuentealbilla. “Durante 16 años llevé el auditorio del pueblo. Hemos tenido óperas, conciertos, ballets, de todo tipo. De todo un poco”, indica.

Un eclipse histórico
Una pasión que no ha dejado atrás y para la que tiene nuevos proyectos, ya que 2026 es un año marcado en rojo en el calendario de los expertos. “Con motivo del eclipse llevamos un año y medio trabajando, a través de CSIC, en un gran espectáculo multimedia para mostrar el universo, los planetas, el sistema solar y también el eclipse y todo lo que se deriva científicamente de los eclipses de sol en un concierto que va a ser en Madrid, con la orquesta nacional y los coros nacionales de España, con unos 200 intérpretes el Auditorio Nacional de Música», señala.
Una propuesta a la que se han sumado vecinos de Fuentealbilla y de la comarcar de La Manchuela que acudirán a la gran cita; y una iniciativa de la que también disfrutará este pueblo de Albacete en pequeñas dimensiones.

Juan Ramón Pardo es la prueba de que desde Albacete también se puede llegar a las estrellas, y que es posible tender un puente entre ciencia y cultura, emocionando desde el arte y la astronomía. Un viaje de ida y vuelta en el que las estrellas siempre han sido el punto de partida y el motor para inspirar a nuevas generaciones desde el mismo manto estrellado del que se enamoró en Fuentealbilla cuando era tan solo un niño.

