De camarero en un pequeño pueblo de Albacete a notario con 26 años: la historia de Dario

Estudiar entre abuelos, cafés y sueños: así se forjó uno de los notarios más jóvenes de España

En un pequeño pueblo de la provincia de Albacete, donde todos se conocen y el bar es el centro social, un joven ha conseguido algo extraordinario sin dejar nunca de estar ligado a sus raíces. 

Hijo de hosteleros en Casas de Ves, Darío ha pasado años echando una mano en el bar familiar mientras preparaba una de las oposiciones más exigentes del país: notarías. “Mi madre es alboreana, y mi padre casadevesano, y en Casas de Ves han tenido un bar que ahora han dejado por jubilación. Mis abuelos eran agricultores, así que soy la primera generación en mi familia que ha decidido emprender una carrera universitaria. Nací en Casas de Ves, y, a pesar de no tener ningún antepasado familiar relacionado con el mundo jurídico, desde pequeño siempre había soñado con ser notario. De hecho, una profesora del colegio me contaba hace poco que cuando tenía 11 años ya decía que quería ser notario. Yo creo que la vocación me viene de cuando era pequeño y mi madre les decía a las vecinas que yo tenía más leyes que un abogado. Ellas contestaban que, ya puestos, mejor notario, porque los notarios aún vivían mejor. Se ve que eso me debió influir, porque se me metió la idea en la cabeza, y desde entonces lo tuve claro”, admite. 

Una dirección clara

De este modo, desde los 11 años, toda su educación ha ido dirigida a opositar para notaría. “No tiene mucho sentido, porque no había tenido contacto con un notario en mi vida, hasta que aprobé, pero así es. Cuando estudiaba la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) recuerdo que ya se tenía que ir eligiendo qué rama coger, y no tuve duda. He sido muy buen estudiante, y siempre he sacado muy buenas notas, y por eso me decían que eligiera ciencias, pero yo decidí tirar por el Bachillerato de Ciencias Sociales, porque ya había elegido mi camino. Además, como siempre me ha gustado la política, mi sueño era estudiar Derecho y Ciencias Políticas, un doble grado, para luego opositar para notario. Y así lo hice, al terminar el Bachiller me fui a estudiar a la Universidad de Valencia durante 5 años”, refleja.  

Para poder opositar a notarías en España se requiere ser licenciado/graduado en Derecho, y el periodo de estudio y preparación suele durar varios años. Pardo pone de relieve que “el mayor poder a la hora de tomar una decisión acertada es tener conocimiento sobre lo que se va a decidir. Así que yo, como lo tenía muy claro desde muy joven, me tiré durante varios años investigando que había que hacer para ser un notario. Entonces, cuando empecé a estudiar derecho, yo ya estaba concienciado y me había hecho a la idea de dónde me metía, y del sacrificio que tenía que hacer. Sabía que mi vida iba a cambiar, que tenía que renunciar a muchas cosas. Así que, una vez superado con éxito el doble grado, comencé las prácticas en una notaría de Alboraya. Recuerdo que estaba muy emocionado por la toma de contacto con la realidad que perseguía, porque, aunque sabía todo sobre ella, todavía era algo ajeno para mí, y conocer el trabajo de cerca fue un aliciente grandísimo. Lo disfruté muchísimo, y el notario quedó muy contento conmigo, hasta el punto de que me contrató al finalizar las prácticas, y trabajé con ellos los meses de junio y julio de ese año. Al terminar me tomé agosto de descanso, y el 22 de septiembre de 2021, con 23 años de edad, comencé a estudiar la oposición. El día que comienza el estudio para opositar tu vida cambia, porque solo vives por y para estudiar. Yo particularmente estudiaba 8 horas diarias, 6 días a la semana, descansando el domingo para desconectar, y así volver con las pilas cargadas el lunes”

Un lugar especial para estudiar la oposición

Jornadas maratonianas entre cafés, tapas y Códigos Civiles, estudio y constancia silenciosa en un entorno rural donde el éxito académico de este nivel no es habitual. “Lo de estudiar siempre lo he enfocado con muy buena filosofía, porque me gusta y he sido muy feliz haciéndolo. Además, particularmente me encanta la materia que elegí, y entonces he podido disfrutar mucho del estudio. Lógicamente, prefería estar en la calle que estar encerrado, pero era algo que había elegido, y pienso que las decisiones propias que uno toma no son para arrepentirse. Para esto tuve la suerte de que mis padres me apoyaron mucho en la decisión. Incluso sabiendo que iba a ser un periodo largo, me dijeron que hiciese lo que yo quisiera, que ellos me iban a apoyar y no me iba a faltar de nada. El ingrediente extra que incorporé a todo esto, es que me fui a estudiar la oposición a casa de mis abuelos maternos, María y Sigfrido, en Alborea, en donde preparé mi habitación de estudio. Todos los días me levantaba temprano en Casas de Ves, me vestía y me iba a Alborea. Allí me ponía a estudiar, al mediodía paraba a comer, y luego seguía estudiando toda la tarde, hasta que a las 21:00 H de la noche me volvía a casa. Echaba mis 8 horas estudiando, como si fuera un horario de trabajo. Luego los jueves iba a una academia del Colegio Notarial de Valencia a cantar ante un preparador los temas que me había preparado durante la semana”, expone. 

Estudiar la oposición en la casa de sus abuelos en Alborea fue una experiencia gratificante, porque “con el paso de los años van ocurriendo episodios que nos van alejando de nuestra familia. Poco a poco, y casi sin darnos cuenta, vamos tomando caminos diferentes por el trabajo y las distintas obligaciones. Una llamada que se pospone, una visita que se hace más corta, o una rutina que deja de compartirse. Por eso, para mí, el hecho de elegir la casa de mis abuelos como lugar de estudio de mi oposición fue como una vuelta a casa, y una oportunidad de poder vivir una experiencia junto a ellos. De hecho, durante ese tiempo se sentían muy felices y seguros al tenerme en casa a diario. Les ayudaba con cosas cotidianas del día a día, como cambiar la botella de butano, una bombilla, o llevar las bolsas de la compra, pero sobre todo lo más importante: la compañía. Esas cosas les daban vida, y a mí también me la daban ellos. Además, cuando estaba estudiando y veía que la cabeza no podía más, salía de la habitación y me ponía a charlar un rato con mi abuelo, le hacía rabiar un poco, él a mí también, y así me despejaba y volvía a entrar a la habitación con un gran chute de energía para volver a estudiar. Mi abuelo Sigfrido falleció en mitad de la oposición, pero me encantó poder disfrutar de él en los últimos momentos de su vida. Por todo esto, el periodo de oposición no lo recuerdo como algo negativo, porque busqué una motivación más allá de la de estar siempre estudiando, y la encontré al poder vivir esa experiencia junto a ellos”, confiesa. 

Una oposición muy exigente

La oposición a notarías en España es un proceso selectivo altamente exigente que consta de cuatro ejercicios: dos orales y dos prácticos, cubriendo un temario de 350 temas sobre Derecho Civil, Fiscal, Mercantil, Hipotecario y Administrativo. “La duración media de estudio de esta oposición es entre 5 y 8 años, pero yo me presenté al primer examen el 17 de octubre de 2023, a los 2 años de preparación, y aprobé, convirtiéndome en uno de los notarios más jóvenes de España. Es un sacrificio porque tu vida para, pero la vida de los demás sigue a tu alrededor, y te vas perdiendo cosas. Se casa un amigo, se muere algún familiar, pero tu rutina sigue siendo la misma, que es meterte en una habitación y ponerte a estudiar. Aun así ha valido la pena porque he perseguido mi sueño, y al final lo he conseguido. Tengo claro que si no me hubiera gustado la materia que estudiaba, no hubiese sido capaz de encerrarme durante ese tiempo, pero tenía tan claro que quería hacerlo, y por eso lo he hecho muy a gusto”, reconoce. 

El notario

En cuanto comenzó a preparar la oposición para notarías, los vecinos de Casas empezaron a llamarle ‘el notario’. “Si iba a pedirme una cerveza al bar, me preguntaban: ¿Qué va a querer el señor notario? Así que si no hubiese aprobado, me habría ido del pueblo, porque ese mote me habría recordado cada día todo el tiempo que pasé encerrado para no haberlo logrado al final. Pero aprobé, y en Casas de Ves, un pueblo con 500 habitantes, fue una auténtica revolución. Toda la gente parándome para darme la enhorabuena, y no solo a mí, también a mis padres. A mi padre siempre le han llamado ‘el chingo’, y a mí también me lo decían por ser su hijo, pero ahora soy ‘el notario’. De hecho, mi madre me dice que siempre ha sido la mujer del ‘chingo’, y que ahora es también la madre del ‘notario’ para la gente del pueblo”, indica. 

De la barra a la notaría

Hoy, con 27 años de edad, ejerce como notario en Manresa, pero sigue volviendo a su pueblo, donde muchos vecinos le vieron crecer detrás de la barra del bar de sus padres. Una barra a la que volvía a entrar para ayudarles cada vez que regresaba a casa. “Me encanta ir al pueblo y juntarme con mis amigos, y ver a mi familia. Cuando mi padre todavía tenía el bar y yo estaba estudiando, si hacía falta le echaba una mano en la barra. De hecho, estuve trabajando cinco veranos en ‘Casa Diana’, un bar de Alborea, y lo curioso es que cuando aprobé la oposición el 20 de junio de 2024, aún trabajé ese verano en el bar siendo ya notario, y recuerdo que la comidilla ese verano fue la del camarero-notario. Aprobé la oposición con 26 años recién cumplidos, y empecé a trabajar un año después. De hecho, el día 14 de mayo de 2025 fue la toma de posesión, y el 15 de mayo, que es mi cumpleaños, empecé a trabajar en una notaría en Manresa, que es donde tengo la plaza. Ahora, a punto de cumplir los 28 años de edad, ya tengo un año de antigüedad como notario, y echando la vista atrás me doy cuenta de que no me arrepiento del sacrificio que he hecho. Tengo claro que estaba enamorado de esta profesión antes de ejercer como tal, y ahora disfruto mucho en el día a día, y para mí la recompensa es muy grande, así que lo haría una y mil veces”, concluye. La historia de Darío Pardo pone en valor el esfuerzo y el talento que sale de nuestros pueblos. Una historia que combina esfuerzo, arraigo rural, movilidad social y el contraste entre la España vaciada y las oportunidades profesionales.

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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