El Albacete Balompié volvió a amargarle la tarde al FC Andorra. Esta vez no hubo chanza posible para Gerard Piqué, presente en el palco de Encamp, donde su equipo cayó por 0-1 ante un Alba resistente, práctico y cruel en el tramo final, gracias al gol de Jonathan Gómez en el minuto 86.
El Andorra había llegado lanzado, con seis victorias consecutivas y el sueño del playoff aún vivo; el Albacete, más lejos de todo ruido, compitió desde el orden, aguantó un primer tiempo de dominio local —77,4% de posesión para los tricolores— y sobrevivió al empuje de los de Carles Manso.
El fútbol, tan dado a devolver bromas con intereses, le puso a Piqué delante al mismo club que en enero le había servido para reírse del Real Madrid. Tras aquella eliminación copera del conjunto blanco ante el Albacete, en el estreno de Álvaro Arbeloa en el banquillo madridista, el excentral azulgrana escribió en Twitch: “Buen debut del nuevo Madrid”.
El Albacete, que un día le regaló una ironía contra Arbeloa y el Madrid, esta vez le cobró la factura en casa a Piqué
Este viernes, sin embargo, el Albacete no fue motivo de carcajada, sino de disgusto. El equipo manchego convirtió el partido en una faena de paciencia: se parapetó, esperó su momento y golpeó cuando el Andorra ya veía el reloj como enemigo. La derrota deja prácticamente enterradas las opciones tricolores de pelear por el ascenso.
Piqué, máximo accionista del club andorrano, aplaudió antes del partido; al final, contempló desde el palco una derrota de esas que pesan más que un marcador. Porque el Albacete, que un día le regaló una ironía contra Arbeloa y el Madrid, esta vez le cobró la factura en casa.


