Hay días en los que el deporte deja de medirse solo en segundos, metros o clasificaciones y pasa a ocupar ese territorio reservado para lo que parecía imposible. Durante años, científicos, marcas deportivas, entrenadores y atletas han perseguido una frontera que parecía más psicológica que humana, una línea roja que separaba la excelencia de la leyenda. Este domingo, en Londres, esa barrera cayó oficialmente por primera vez en la historia: Sabastian Sawe bajó de las dos horas en maratón. Sawe ya es historia viva del atletismo mundial y en El Digital de Albacete analizamos su gesta de la mano de nuestro Sawe ‘particular’: Seve Felipe, el atleta de Albacete más laureado y que sigue haciendo historia a sus 49 años.
Albacete analiza con Seve Felipe el récord que cambia la historia del maratón
El atletismo mundial vivió este domingo una jornada histórica en el Maratón de Londres. El keniano Sabastian Sawe ganó la prueba con un tiempo de 1:59:30, convirtiéndose en el primer ser humano capaz de bajar de las dos horas en un maratón oficial. Una marca que pulveriza el anterior récord mundial, los 2:00:35 del fallecido Kelvin Kiptum en Chicago 2023.
En El Digital de Albacete hemos analizado esta gesta con Seve Felipe, el atleta más laureado de Albacete, que no duda en situar lo ocurrido en Londres como uno de los grandes hitos de la historia del deporte. “Bajar de las 2:00 horas en un maratón es la barrera que el ser humano se había puesto”, explica el albaceteño.
Para Felipe, la importancia de lo logrado por Sawe está en que esta vez sí se ha conseguido dentro de una prueba oficial. Recuerda que Eliud Kipchoge ya había corrido por debajo de dos horas en 2019, en el reto Breaking Two, pero aquella marca no pudo homologarse. “Aquello tuvo muchas ayudas”, señala.
Por qué lo de Sawe sí es oficial y lo de Kipchoge no lo fue
Seve Felipe pone el foco en las diferencias entre ambos intentos. En el caso de Kipchoge, las liebres podían entrar y salir durante el recorrido, algo prohibido en carreras oficiales. “En carreras oficiales la liebre tiene que salir desde la salida con todos y, de ahí en adelante, hasta donde llegue. No puede incorporarse a mitad de camino”, explica.
En Londres, en cambio, las liebres salieron con Sawe desde el inicio y aguantaron aproximadamente hasta la media maratón. Después, el keniano tuvo que afrontar solo la parte decisiva de la carrera. “Sawe corrió en cabeza, fue súper valiente. Corrió la segunda media maratón él solo. Es una animalada”, subraya Felipe.
También hubo diferencias en los avituallamientos. En el Breaking Two, Kipchoge recibía bebidas de manera personalizada y fuera del sistema habitual de carrera. En Londres, Sawe se ajustó a los puntos oficiales cada cinco kilómetros. Además, Kipchoge corrió en un circuito diseñado para la velocidad, con un coche que reducía parcialmente el viento, mientras que Sawe solo contó con la protección de las liebres durante los primeros 21 kilómetros.
La genética, clave para Seve Felipe: “Es prácticamente el 80% de este récord”
Uno de los puntos centrales del análisis de Seve Felipe es la genética. El atleta albaceteño considera que el dominio africano en el maratón no es casualidad. “La genética prácticamente es el 80% de este récord”, afirma.
Felipe recuerda que buena parte de los grandes dominadores del fondo mundial proceden del altiplano africano, especialmente de Kenia, Etiopía y Eritrea. “No solo son africanos, sino que han nacido en el altiplano y tienen unas características genéticas especiales”, apunta.
Según explica, vivir y entrenar a más de 2.000 metros de altitud favorece una mayor capacidad de aprovechamiento del oxígeno. “Su número de glóbulos rojos es mayor, su masa ósea es distinta, su tobillo es distinto y eso hace mucho”, señala.
El albaceteño también destaca el estilo de vida de muchos de estos atletas desde la infancia. Muchos van corriendo al colegio, algunos incluso descalzos, lo que contribuye a desarrollar una predisposición física muy específica para el atletismo de fondo.
Seve Felipe relativiza la nutrición: “Le daría un 10%”
Aunque el rendimiento de élite suele explicarse muchas veces desde la nutrición, Seve Felipe rebaja su peso en este caso. “Los avances en la nutrición son relativos. Creo que hay mucho más de comercial en la nutrición que de avance real”, sostiene.
El atleta de Albacete recuerda que muchos corredores africanos ya logran grandes marcas antes de llegar a Europa y lo hacen con una alimentación muy humilde. “Se alimentan de una forma muy sencilla, con mijo, que tiene mucho carbohidrato, pero casi sin proteína porque allí los animales son escasos”, explica.
Por eso, Felipe concede a la nutrición un papel menor frente a la genética y la adaptación al entorno. “Yo a la nutrición le daría un 10%. Sobre todo es la genética”, insiste.
La teoría de la evolución aplicada al maratón
Seve Felipe va más allá y habla incluso de una adaptación generacional al fondo. “No es solo que ellos hayan nacido allí y entrenado allí, sino que sus padres, sus abuelos y sus bisabuelos también”, argumenta.
Para el atleta albaceteño, lo que está ocurriendo con los corredores del altiplano africano tiene mucho que ver con la evolución. “Es la teoría de Darwin. Es la evolución de las personas que nacen en el altiplano, que se han adaptado al atletismo de fondo”, afirma.
Esa adaptación, según Felipe, les permite reunir condiciones ideales para el maratón: ligereza, eficiencia, capacidad de sufrimiento y, sobre todo, una extraordinaria utilización del oxígeno en zonas donde este escasea.
¿Puede un europeo bajar de las dos horas? Seve Felipe lo ve casi imposible ahora mismo
El análisis de Seve Felipe es contundente cuando se le pregunta si un europeo, un americano o un asiático puede alcanzar actualmente ese registro. “Hoy por hoy, es impensable que un europeo, un americano o un asiático pueda bajar de las dos horas en el maratón”, afirma.
Matiza que no lo considera imposible para siempre, pero sí extremadamente complicado en el momento actual. “No digo que sea imposible, pero es muy, muy, muy complicado”, añade.
Felipe sí reconoce que en distancias como el 1.500, el 3.000 o incluso el 10.000 metros los corredores europeos y algunos americanos están plantando cara a los africanos. Pero en maratón, según su visión, la diferencia sigue siendo enorme. “En el maratón no. Lo estamos viendo fin de semana tras fin de semana”, apunta.
La altitud también decide: por qué Londres sí y Madrid no
Otro factor clave para Seve Felipe es el lugar donde se disputa la carrera. Londres, Berlín o Chicago ofrecen circuitos rápidos y prácticamente a nivel del mar, condiciones muy favorables para grandes registros.
En cambio, pone como ejemplo Madrid. “Todo el mundo habla de que el Maratón de Madrid es lento porque termina en subida, pero también tiene el condicionante de que Madrid está a 700 metros de altitud”, explica.
Esa altitud, unida a la dureza del recorrido, hace prácticamente imposible que en Madrid se pueda lograr una marca como la de Londres. Para Felipe, el escenario es decisivo: para bajar de las dos horas se necesita un circuito rápido, llano, con poca altitud y condiciones perfectas.
La cara menos visible: corredores africanos de “usar y tirar”
El atleta más laureado de Albacete también introduce una reflexión crítica. El enorme negocio que rodea al maratón está cambiando la evolución natural de muchos corredores africanos.
“Antes los chavales de África empezaban corriendo campeonatos de cross, luego pista y, cuando tenían madurez atlética, pasaban al maratón”, explica. Ahora, según Felipe, muchos jóvenes de 16, 17 o 18 años preparan directamente la distancia de 42,195 kilómetros.
Eso, advierte, puede acortar sus carreras deportivas. “Se están utilizando muchos corredores africanos de ‘usar y tirar’, entre comillas”, lamenta.
El motivo es claro: el dinero está en el maratón. Las marcas apuestan por los maratonianos porque es la prueba donde el corredor popular ha desembarcado en masa y donde más inversión se mueve en dorsales, material deportivo, viajes y patrocinio.
El maratón ya mueve más que muchos grandes eventos
Felipe recuerda el ejemplo reciente de Madrid, donde participaron 47.000 corredores y se habló de un impacto económico de 70 millones de euros. “Más que la final de una Champions”, apunta.
Para el atleta albaceteño, esa dimensión económica explica por qué el maratón se ha convertido en la prueba reina del atletismo moderno. No solo por su dificultad deportiva, sino por su enorme capacidad para movilizar corredores populares, marcas, ciudades y patrocinadores.
Las zapatillas de carbono, el otro gran factor del récord
Junto a la genética y el circuito, Seve Felipe destaca la tecnología. En concreto, las zapatillas con placa de carbono, que han marcado un antes y un después desde el Breaking Two.
“La introducción de la placa de carbono ha sido lo que ha marcado un antes y un después”, señala. Según Felipe, estas zapatillas pesan menos de 100 gramos, alrededor de 97, incorporan una placa de carbono de un solo uso y pueden costar unos 500 dólares.
El albaceteño asegura que esta tecnología puede aportar entre tres y cuatro segundos por kilómetro. En un maratón, eso puede traducirse en hasta dos minutos de mejora, una diferencia decisiva para romper la barrera de las dos horas.
“Dudo mucho que Sawe, con unas zapatillas sin placa de carbono como las que usaban Martín Fiz o Abel Antón, hubiera bajado de las dos horas”, sentencia.
Tigst Assefa también hizo historia en Londres
La jornada en Londres también dejó otro registro histórico. La etíope Tigst Assefa ganó la carrera femenina con 2:15:40, batiendo el récord del mundo en una prueba exclusivamente femenina.
Hellen Obiri, con 2:15:53, y Joyciline Jepkosgei, con 2:15:55, completaron un podio de altísimo nivel en una edición histórica del Maratón de Londres.
Albacete mira a Londres ante un récord que ya pertenece a la historia
La gesta de Sabastian Sawe no es solo un récord más. Es la confirmación de que el ser humano ha derribado oficialmente una de las grandes barreras del deporte. Desde Albacete, Seve Felipe lo resume con claridad: genética, altitud, valentía, circuito, economía, tecnología y una nueva forma de entender el maratón han confluido en Londres para hacer posible lo que durante décadas pareció inalcanzable.
Y lo más importante: esta vez no fue un experimento, ni un reto diseñado en laboratorio, ni una exhibición con ayudas externas. Fue una carrera oficial. Y el cronómetro se detuvo en 1:59:30.


