Pobreza menstrual en Albacete: el coste que muchas familias no pueden asumir

ASPIGA alerta de la pobreza menstrual en Albacete y su impacto en la educación

Se estima que “en España 2 de cada 10 mujeres de entre 14 y 25 años faltan a clase porque no tienen acceso a productos de higiene menstrual”. Datos aportados por la Asociación ASPIGA que ponen de relieve que la pobreza menstrual es una realidad silenciosa que afecta en Albacete a más mujeres y niñas de las que imaginamos, obligándolas a afrontar cada mes dificultades para acceder a productos básicos de higiene femenina. Lejos de ser un problema lejano, esta situación se vive también en nuestra ciudad, donde la falta de recursos económicos, información o apoyo provoca que algo tan cotidiano como la menstruación se convierta en una causa de desigualdad, e incluso exclusión social.

Compresas/ Foto: Pexels

Un coste mensual que muchas familias de Albacete no pueden asumir

Una situación que tratan de combatir desde la Asociación ASPIGA en Albacete, con el objetivo de poder facilitar estos recursos de higiene femenina a quienes por circunstancias particulares no pueden tenerlos. En este punto, recordaba la presidenta de ASPIGA, Carmen Cortés, que “la higiene menstrual tiene un coste”, incidiendo en que además “se trata de un coste recurrente porque todos los meses hay que gastar dinero en ello”, pese a la reducción del IVA de este tipo de productos.

La compra de estos productos de higiene menstrual como compresas o tampones supone un verdadero desembolso en familias con una situación precaria, tratándose de una problemática que además se agudiza en el caso de aquellos núcleos familiares con varias mujeres, adolescentes o niñas. Al respecto, explicaba Carmen Cortés que esta situación es especialmente preocupante “en familias con una madre y varias hijas”, incidiendo en que “supone un coste mensual que cuando tienes que pagar el alquiler o comer, no se convierte en algo prioritario”.

Compresas/ Foto: Pexels

Pobreza menstrual y absentismo escolar

“Esto es la pobreza menstrual”, reconocía la presidenta de ASPIGA, sosteniendo que debido a esta situación, “hay niñas que cuando tienen la regla no pueden ir a clase porque no tienen productos de higiene menstrual”. Es decir, se trata de una circunstancia que incluso afecta a la escolarización de niñas y jóvenes, ya que “esto hace que falten a clase durante varios días una vez al mes porque no tienen productos de higiene menstrual”, concretaba Carmen Cortés. 

De hecho, ponía de relieve que “existe una ley a nivel nacional para dar respuesta a este problema y que en los centros educativos haya un presupuesto para productos de higiene menstrual con el objetivo de que ninguna niña falte a clase”. Sin embargo, indicaba que esta legislación aún debe implementarse y adaptarse a la realidad de cada comunidad autónoma, recordando que la gestión de los centros escolares depende en su inmensa mayoría de la Consejería de Educación. 

Copa menstrual y tampones/ Foto: Pexels

Más allá de esta situación, incidía en que “el hecho de no tener para lo básico y cubrir esas necesidades cuando llega la regla” supone una problemática para otras muchas mujeres. Sobre este aspecto, desvelaba que cuando se han puesto en marcha desde ASPIGA campañas de donación de este tipo de productos de higiene menstrual “se ha dado el caso de hombres que nos han dicho que ellos tienen que afeitarse todos los días”, una afirmación sobre la que remarcaba Carmen Cortés que “dejarte barba o no es opcional, pero tener o no la menstruación no es algo que se elige”.

En el caso de optar por otro tipo de productos de higiene menstrual como es el caso de las copas menstruales, incidía en que “en una familia con una madre y varias niñas supondría un desembolso importante de partida debido al elevado coste de este tipo de productos”. Pese a ello, expresaba que “tienen una duración mucho más amplia” que la de compresas o tampones, ya que pueden reutilizarse tras su esterilización, teniendo una vida útil que puede extenderse durante años. Una cuestión económica a la que añadía Carmen Cortés la existencia de “consideraciones culturales respecto a la copa menstrual”, motivo por el que concretaba que “no es un producto que sirva para todo el mundo”.

Iniciativas en Albacete

Desde ASPIGA impulsan distintas iniciativas para tratar de paliar esta problemática y facilitar el acceso a productos de higiene menstrual. En este sentido, Carmen Cortés explicaba que “pusimos en marcha una campaña con contenedores en distintos puntos de la ciudad de Albacete para recoger material de higiene menstrual”, gracias a la colaboración ciudadana.

La respuesta de los albaceteños permitió reunir numerosos productos que posteriormente se distribuyeron en centros educativos y otros espacios ubicados en zonas especialmente vulnerables de la ciudad, contribuyendo así a aliviar una necesidad básica para muchas mujeres y niñas. Tras el fin de esta iniciativa, recordaban que “cualquier persona que quiera colaborar puede traer los productos de higiene menstrual puede traerlos a nuestra sede y nosotras lo vamos almacenando para luego hacer el reparto”.

Compresa/ Foto: Pexels

Desde la asociación albaceteña subrayan que visibilizar esta realidad es clave para avanzar hacia soluciones efectivas. Reclaman una mayor implicación de las administraciones y la colaboración de toda la sociedad para garantizar que ninguna mujer o niña vea limitada su vida diaria por no poder acceder a productos básicos. Porque, como insisten desde ASPIGA, la higiene menstrual no es un lujo, sino una necesidad esencial vinculada a la dignidad, la salud y la igualdad.

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Marta Lopez

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Murcia con más de 6 años de experiencia en medios de comunicación.
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