De soñar con aviones a construir el suyo: José María, el piloto que sobrevuela Albacete

De mirar el cielo a surcarlo con su propio avión

Hay quienes sueñan con volar y quienes, directamente, deciden hacerlo realidad. En un pequeño taller, y con más intuición que medios, José María Chumillas ha dado forma a su propio ultraligero, pieza a pieza, convirtiendo un sueño en una estructura capaz de despegar y sobrevolar Albacete. Para él volar nunca ha sido una cuestión de altura, sino de perspectiva. Elevarse unos cientos de metros del suelo cambia la manera de mirar el mundo, y hasta de entender los límites. 

Sobre su ultraligero, y su ala delta con motor, este piloto aficionado encontró un desafío con la gravedad, y ha encontrado en el aire una forma distinta de libertad que lo envuelve todo desde hace más de cuatro décadas. “Mi padre era ganadero y nos criamos en una aldea de Cuenca, y cuando veía pasar los aviones me quedaba embobado”, recuerda José María Chumillas junto a El Digital de Albacete.

Foto: Cedida José María Chumillas

Y de aquel niño que miraba casi hipnotizado los aviones que pasaban por encima de la casa de su infancia nació ese espíritu de alma libre que define a José María, que lleva 40 años sobrevolando Albacete. “El avión que tengo me lo hice yo”, explica, y manifiesta que “hay que hacer algunos estudios y saber conceptos como centros de gravedad y equilibrar el reparto de pesos”. Además, sostiene que un equipo de ingenieros tiene que dar luz verde al proyecto y aprobar que es apto para volar.

Foto: Cedida José María Chumillas

Un sueño a 100 km/h: así vuela sobre Albacete el avión que construyó él mismo

Los sueños de José María se hicieron realidad con el tiempo. “Siempre quise ser piloto profesional pero por circunstancias de la vida no pudo ser: Pensé que si no podía ir a 800km/h podría ir a 100, y lo he conseguido”, asegura, y señala que “era un sueño desde que era muy pequeño”.

Eso sí, hubo que aprender muchas cosas, ya que esta afición nada tiene que ver con su profesión y poco a poco José María fue adquiriendo conocimientos por una pasión que disfruta desde hace más de 40 años. “Lleva un gran esfuerzo, especialmente el aprender a volar”, señala, y explica que “fui casi autodidacta, me enseñó un amigo con mi propio avión”. “Lo fabriqué solo, compré las alas y el motor y ajusté todo”, asegura.

Albacete / Foto: Cedida José María Chumillas

Y así, este piloto ha conseguido sobrevolar tanto la capital albaceteña como el resto de la provincia, incluso el país. “He hecho varios años la Vuelta Ibérica de Ultraligeros, son cerca de 5.000 kilómetros con aviones de todas partes de Europa”, comparte, y destaca que “pasábamos por Cuenca, Almería, Portugal, bordeábamos Galicia…”.

Albacete desde las nubes: Volar, sinónimo «de paz» para este piloto

Y es que, tal y como asegura este piloto “volar es como un caramelo envenenado, siempre quieres más”, y asegura que “volando uno se siente pájaro”. De hecho, comparte entre risas que “a veces me he cruzado con águilas y buitres, y creo que hasta me miran raro porque invado su espacio. Es muy fuerte estar compitiendo, de alguna manera, con ellos en el cielo”.

Foto: Cedida José María Chumillas

Eso sí, José María señala que para él volar no es sinónimo de adrenalina, sino de paz. “La adrenalina sale cuando compites, yo disfruto de atravesar sierras inmensas, de los paisajes y de hacer fotos”. En alguna ocasión, el piloto también ha tenido la oportunidad de disfrutar de una vista muy diferente de Albacete, una estampa que solo unos pocos tienen el privilegio de disfrutar sobrevolando la ciudad. “Para volar en Albacete pedimos permiso a la Base Aérea de Los Llanos, notificamos cuando despegamos y cuando aterrizamos y estamos obligados a llevar radios para estar comunicados”, sostiene.

Además, el piloto y su ala delta y ultraligero son famosos en su pueblo. “Me he criado en Casas de Haro, muy cerca de la provincia de Albacete”, indica, y asegura que “nos gusta dar siempre un  ‘garbeillo’ con algunos caminos en el ultraligero, sobre todo cuando son las fiestas del pueblo”.

Foto: Cedida José María Chumillas

Décadas después de aquel niño que miraba al cielo hipnotizado por los aviones que sobrevolaban su casa, José María Chumillas es el ejemplo de que no hay límites cuando la pasión es el motor. Un ejemplo de que los sueños también se construyen con las manos, y que el resto es tomar altura y disfrutarlos.

// Foto: Cedida José María Chumillas //

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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