En Albacete, el debate sobre la Zona de Bajas Emisiones ha terminado situando en primer plano una cuestión especialmente sensible para los vecinos: su capacidad y libertad de movimientos por la ciudad. Mientras el Gobierno municipal defiende que la implantación de esta medida no coartará el derecho de los albaceteños a circular con normalidad, Unidas Podemos se ha desmarcado al reclamar una ordenanza mucho más restrictiva. El choque político, por tanto, ya no gira solo en torno al modelo urbano o al tráfico, sino sobre hasta qué punto debe limitarse la movilidad de los ciudadanos en la capital manchega.
Unidas Podemos carga contra la ZBE: “una coartada administrativa”
Y es que, la portavoz de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Albacete, María Nieves Navarro, ha criticado con dureza la ordenanza de Zona de Bajas Emisiones (ZBE) impulsada por el equipo de Gobierno, calificándola como “de mentira” y un “paripé para cumplir expediente y no perder subvenciones europeas”.
Según Navarro, la normativa no supone un cambio real en el modelo de ciudad ni garantiza mejoras en la salud pública. “No es una apuesta valiente por una ciudad más sana, más tranquila y más justa, sino una norma pensada para que, en la práctica, todo siga igual”, ha afirmado.
Libertad de circulación sin restricciones: el origen de la polémica
El origen del conflicto reside en el planteamiento defendido por el alcalde de Albacete, Manuel Serrano, quien aseguró recientemente que ningún vecino vería limitada su capacidad ni libertad para circular por la ciudad tras la implantación de la ZBE.
Una postura que, para Unidas Podemos, vacía de contenido la medida. Navarro sostiene que la ordenanza incluye “una cantidad obscena de excepciones” que permitirá que prácticamente todos los vehículos sigan accediendo al centro urbano.
“El mensaje real es muy sencillo: aquí todo el mundo va a poder seguir entrando en coche, va a tener libertad para contaminar y hacer ruido”, ha denunciado María Nieves Navarro.
Una ZBE “de papel” frente a un cambio de modelo urbano
Desde la formación morada insisten en que la movilidad debe entenderse como un derecho colectivo y no como una dependencia del vehículo privado. En este sentido, defienden una transformación profunda del espacio urbano que priorice a las personas frente al tráfico motorizado.
Entre sus propuestas históricas figuran la peatonalización de calles, la creación de refugios climáticos, el impulso de energías renovables en edificios públicos o la reducción del ruido en zonas saturadas.
Navarro ha subrayado que la actual ordenanza “no está a la altura de los retos climáticos, de salud y de justicia social”, y lamenta que se pierda “una oportunidad histórica” para hacer de Albacete una ciudad más habitable.
Alegaciones para transformar la ordenanza
Ante esta situación, el Grupo Municipal de Unidas Podemos ha anunciado que presentará alegaciones para modificar el texto y convertir la ZBE en una herramienta “real” al servicio de la mayoría social.
“No podemos apoyar esta ordenanza tal y como está”, ha concluido Navarro, insistiendo en la necesidad de reducir al mínimo las excepciones y apostar por un modelo urbano más sostenible, igualitario y centrado en las personas.


