Este sábado, día 18, y el domingo día 19 de abril, tuvieron lugar la décimo quinta y décimo sexta de las pruebas de la XIII Edición de las Rutas de Senderismo 2026, que organiza la Diputación Provincial de Albacete. Una apuesta por promocionar tanto el patrimonio natural y cultural de la provincia, como el turismo y el deporte. Los participantes visitaron el sábado Casas Ibáñez, en la comarca de La Manchuela. Mientras que el domingo lo hicieron en Socovos, en la Sierra del Segura.
En Casas Ibáñez, realizaron la prueba denominada “III ruta reserva de la biosfera valle del Cabriel”. Una ruta circular, de 12,7 kilómetros de distancia, de una dificultad media, con una duración aproximada de cuatro horas.
Un día soleado
Fue una mañana soleada hasta el final. Tras un café en el municipio, se desplazaron en dos microbuses al punto de partida, “La Ceja”, que es el corte del llano de Casas Ibáñez al monte.
Fueron recibidos en este punto por, alcalde del municipio, José María García, quien daría la bienvenida, en el cruce de camino del olivar de Alejo, junto a varios integrantes del Club senderista Los Piñones, quienes les guiarían, con voluntarios de Protección Civil de Casas Ibáñez.

Comenzaron la marcha a pie por un pequeño tramo, por asfalto, rodeados de campos de cultivo, almendros y olivos principalmente, como un kilómetro, para luego desviarse a la derecha y tomar la senda del tigre, ya un entorno de monte mediterráneo, principalmente pino, romero, tomillo y aliagas ya en flor, donde habita la cabra montesa, junto a ciervos, corzos y rapaces como el Águila Real. Se adentrarían en un paraje declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2019 y espacio de la Red Natura 2000.
Seguirían descendiendo por esta senda, atravesando varias ramblas, como la Rambla de las Caleras, de Ojaros y de Piloncillo, en esta última también pudieron ver y atravesar un bonito tollo formado por esta rambla y otro, un poco más adelante, de menor dimensión.

Atravesarían este tollo y, dejando la rambla, girarían a la izquierda, para subir a la parte alta del Valle del Cabriel, con unas fantásticas vistas de la amplitud del valle que forma el río Cabriel a su paso, quedando a la otra parte del río, la vecina Comunidad Valenciana. En este fantástico escenario y por cortesía del Ayuntamiento de Casa Ibáñez, degustaron un rico dulce típico del lugar, Pan Bendito, una gran torta con miel, nueces y almendras.
El sol empezaba a calentar, por lo que comenzaron el descenso, por pista, hacia la parte baja del valle, por donde surca el Río Cabriel, cuyas aguas son de las más limpias de Europa. Tras llegar a este, continuarían río arriba junto al cauce y pudieron contemplar, aparte de la gran cantidad de agua que llevaba, la extraordinaria actividad que se desarrolla en su interior, innumerables barcas, piraguas y kayak, navegaban por sus aguas.
Continuarían río arriba por el camino hasta la antigua central eléctrica de la Terrera, rehabilitada y con una de las mejores infraestructuras en la zona, un espacio acogedor junto al río, preparado para pasar un día estupendo.
Tras refrescarse un poco para afrontar el último tramo, atravesarían las instalaciones de la Terrera, para coger un trozo de pista al principio y luego ascender por una exigente senda, dejando atrás el cauce del río, para atravesar una de las ramblas más caudalosas del valle y que da nombre a la senda del Ratón, pasando por el gran Tollo de la rambla Gurrafe, antes de llegar al mirador “El Balcón del Ensueño”, con unas impresionantes vistas de todo el valle surcado por el río Cabriel. Sólo les restaba subir un poco más, para salir de nuevo a la carretera, donde les esperaba el autobús que les conduciría hasta Casas Ibáñez, para degustar la merecida comida.

Socovos
Ya el domingo, 50 participantes distintos visitaron Socovos, en la prueba denominada “Fuente del Angosto”. Una ruta circular, de 11 kilómetros de distancia, de una dificultad alta, con una duración aproximada de cuatro horas. La salida seria a las 09.00 horas, desde la Feria de Socovos. En el lugar que la Falla de Socovos divide dos unidades tectónicas, hecho geológico referente en la investigación tectónica a nivel internacional. Aquí, les recibía Francisco García Martínez, alcalde del municipio, y tras la bienvenida comenzaría la marcha a pie.
Pasarían por la Fuente del Partidor, que ha sido el principal recurso de agua del núcleo urbano y la razón de que su emplazamiento sea el actual, junto a la plaza. Para abandonar el municipio andarían un tramo por la carretera para luego seguir una pista que les llevaría a la subida del Calar se Socovos, en cuya cima lindan tres municipios: Férez, Letur y Socovos.

Con el sol ya apretando, ascenderían poco a poco y dejarían el camino que sale a la derecha y les conduciría a la cima del Calar, seguirían el camino que les llevaría al cortijo de Las Quebradas, pasando una preciosa fuente, la del Madroño, que es una especie de mina de agua que se adentra unos metros bajo la montaña rodeada de mucha vegetación, también denominada el nacimiento de Las Quebradas.
Continuarían por la pista para seguir cogiendo altura e ir disfrutando de las vistas que ofrece el entorno en el que se enclava el término municipal. Tomaron después una senda, rodeada de vegetación, gran cantidad de aromáticas en flor, espartos, pinos, y demás diversidad de bosque mediterráneo. Llegarían así hasta el nacimiento de la Fuente del Angosto, un bonito paraje natural, escondido, rincón donde sus aguas discurren por una estrecha y serpenteaste acequia, y junto a ella, fueron descendiendo hasta llegar a la fuente, donde cogerían una senda que les guiaría hasta la pista que dejaron unos cientos de metros más arriba.

Ya de regreso, seguirían el descenso, pasando por el cortijo del Madroño, donde se sitúa una gran balsa de agua que recoge de las laderas la montaña y las utiliza para el riego, principalmente olivos. Con el pueblo al frente pasarían por el pinar del coronel, para entre viejos olivos y huerta llegar a las puertas de Socovos, con el castillo y su gran peña presidiendo.
Llegarían así al municipio, pasando a los pies del Castillo de La Encomienda, una fortaleza militar edificada en la época almohade y reformada en tiempos de Felipe II. Junto a este, visitaron la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI, conocida como la Iglesia de Abajo, que destaca por su artesonado de madera, y lugar donde, como curiosidad, se exponen cartas manuscritas a los vecinos fallecidos, “Refugio de los recuerdos”. También visitarían la impresionante colección de fósiles de José Antonio “El Maleta”, una de las más grades que existen en el país.
En definitiva, fin de semana soleado, ideal para el senderismo, con otras dos fantásticas rutas por la provincia de Albacete, que hacía disfrutar a los 100 participantes de esta actividad, de las maravillas de entornos naturales que esconden nuestros municipios, gracias a la iniciativa de la Diputación Provincial.











































