LA REVOLERA | El relato manda, las formas caen

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

El jueves amanecíamos con un nuevo episodio de fuerte polarización en torno al debate migratorio, en el que algunas narrativas mediáticas han situado a Feijóo como principal responsable de la situación de los inmigrantes irregulares. A través de crónicas, testimonios y entrevistas seleccionadas, se construye con frecuencia un relato simplificado que reduce un problema complejo a una confrontación entre culpables y víctimas.

La regularización de inmigrantes puede ser una herramienta necesaria en determinados contextos, pero requiere planificación, control administrativo y una estrategia a medio y largo plazo. Abordarla sin estos elementos puede generar más problemas que los que pretende resolver.

Lo demás es propaganda. Pero eso importa poco cuando el objetivo es fabricar un culpable y exonerar a otros. Así se alimenta el debate público: con trampas, no con argumentos.

Mucho más grave, sin embargo, fue el espectáculo protagonizado por un diputado de VOX en el Congreso. Su actitud, percibida como desafiante y fuera de lugar, se acercó a lo impropio en una institución que representa la soberanía nacional. No se trató de un episodio menor, sino de un indicio preocupante sobre el deterioro del respeto institucional.

Las comparaciones con el 23F pueden resultar excesivas, pero apuntan a una cuestión de fondo: existen límites que no deberían cruzarse en democracia. Cuando se traspasan, no basta con reproches superficiales; es necesario que haya consecuencias claras. De lo contrario, se corre el riesgo de normalizar este tipo de conductas.

Y aquí está la clave: da igual el partido. Defender lo indefendible en función de las siglas es lo que ha llevado a este clima irrespirable. Pero la tentación es constante: convertir cada exceso en munición partidista.

“Hace la trampa Núñez Feijóo” decía una periodista a primera hora. Todo retorcido para dejar en buen lugar a unos y en mal lugar a otros. Así es casi todo. 

Vuelvo al diputado de VOX. Un dislate, incomprensible, algo propio de repúblicas bananeras. Alguien lo ha comparado con el 23F. Seguramente habrá diferencias, pero bueno, lo único que se me ocurre es que el diputado albaceteño, José Bono, en aquel entonces era secretario cuarto de la mesa del Congreso y tuvo a Tejero muy cerca. En esta ocasión la diputada del PP, Carmen Navarro, que ocupa esa misma responsabilidad también tuvo al diputado de VOX muy cerca y seguramente se percató de la actitud reprobable de un representante de la democracia. Al margen de comparaciones y quizás similitudes poco apropiadas, a este hombre que subió a la tribuna de malas maneras y ha sido expulsado de momento, dicen que, por una semana, deberían aplicarle un castigo contundente. No sé, pero seguramente tres meses de empleo y sueldo con los votos de la mayoría de los diputados sería una buena compensación. Pasa lo mismo con las componendas del fútbol, cuando se escuchan esos gritos racistas y xenófobos, además de los insultos al presidente del Gobierno, improcedentes sin ninguna duda, otros tres meses un campo cerrado y empezaríamos a ver este tipo de asuntos de otra manera. Sin fútbol se puede comer y vivir; sin diputados que usen esos tonos amenazantes y chulescos, no es que se pueda vivir mejor, se disfruta más y mejor de la felicidad completa.

Mientras tanto lo de siempre: que Trump es muy malo y Feijóo también. Ese es el bucle diario. Ya sé que a lo mejor tengo la mala costumbre de empaparme a base de medios –sobre el papel– progresistas o situados en la izquierda mediática.

Ni me gustó nada, en absoluto, lo del diputado de VOX en el Congreso como el grupo de “extrema izquierda” –así lo han calificado– que intentó reventar un acto electoral de Abascal en Granada

Ni una cosa ni la otra, VOX tiene la misma legitimidad como partido político que cualquier otro. Por tanto, la misma protección, la misma seguridad que se le prestan a otros y boicotear mítines de los contrarios no es lo correcto.

Han salido los datos de audiencia de las radios y de otros medios, y a ellos me referiré.

En las radios comerciales, en el ámbito local y regional, nada cambia. La COPE sigue imparable, es decir en Albacete y Castilla-La Mancha, Carlos Herrera continúa en lo más alto: líder absoluto. Conviene repetirlo. Y, por supuesto, también la albaceteña María José Navarro, que forma parte de su equipo. 

Muchos pueden atribuirse ese éxito, pero corresponde fundamentalmente a Herrera y a su equipo. En otros ámbitos podrán compartirlo –y hacen bien–, aunque desconozco cuál es su contribución concreta o su parte alícuota. Todo apunta, en cualquier caso, a que Herrera concentra una mayoría muy significativa del resultado.

Como suele suceder, en otras cadenas se interpretan los datos según conviene: se suman audiencias de radios musicales con las de la radio generalista o informativa, que es la que realmente aporta valor en este análisis. En algunos casos, son poco más que “mentiras piadosas”.

Como dijo el propio Carlos Herrera recientemente: “Cuantas menos horas hago, más sube el programa”; “si esto es lo que refleja el EGM, ¿cómo será la realidad?”. Otros, recordando a José María García, advertían: “El halago debilita”. Genio y figura, Herrera.

Un dato más: en Castilla-La Mancha 270.000 oyentes diarios la COPE, a gran distancia de la SER.

A nivel nacional, también hay cifras llamativas: la SER pierde 300.000 oyentes, COPE gana 562.000 y Onda Cero registra su mejor resultado en once años.

También leo opiniones que sostienen que Onda Cero “tiene que perder mucho con Julia Otero, es infumable”.

Dicho lo anterior, estos son los datos que ofrece el EGM. Nunca han sido mi catecismo en materia de audiencias, pero a falta de otros indicadores, habrá que darles crédito. 

El Digital de Albacete, el medio 100% albaceteño que lidera y supera a grandes cabeceras regionales y nacionales: el único con más de 2 millones de visitas en marzo”. Ese es el titular que el propio medio destaca. Según esos datos, sería además el único en Castilla-La Mancha que supera los dos millones de visitas mensuales.

Las cifras impresionan y reflejan un notable trabajo periodístico, así como la capacidad de competir –e incluso superar– a cabeceras regionales y nacionales con presencia en la comunidad autónoma.

Enhorabuena, por tanto, a su director y a todo su equipo, que están haciendo crecer de forma destacada a un medio digital de aquí, de la tierra.

Sobre la zona de bajas emisiones y la determinación del equipo de gobierno, hay que reconocer que han hecho bien los deberes. Han estudiado el terreno y han optado por una aplicación inteligente de la norma –de origen europeo–, evitando tanto el incumplimiento como un perjuicio innecesario para los ciudadanos.

Desconozco si el alcalde, Manuel Serrano, comparte en lo personal el enfoque de estas políticas o el marco de la Agenda 2030, que sigue generando dudas y críticas en distintos ámbitos. Pero hay una cuestión indiscutible: un alcalde no está para incumplir la ley. Y, en este caso, lo que se ha hecho es precisamente lo contrario: cumplirla con criterio, aplicando una suerte de cirugía política y administrativa para adaptarla a la realidad local.

Algunos daban por hecho que este asunto acabaría pasando factura al regidor, que este “tren” le arrollaría políticamente. No ha sido así. Lejos de eso, ha salido indemne y, por el momento, con la situación bajo control.

Lo dijo Rubén Amón de Juan del Val y puede aplicarse al alcalde: “Disparar a Manuel Serrano no significa cazarlo”.

Albacete es música”. Otro evento de calado presentado con todo lujo de detalles en el Teatro Circo la tarde del pasado jueves. De nuevo el equipo de gobierno municipal con el alcalde a la cabeza acierta con un programa extenso, variado, combinando lo grande con el talento local que empieza a dar los primeros pasos.

Cada cual tendrá sus gustos, sus preferencias, pero ahí hay donde elegir. La concejala de cultura, Elena Serrallé, le imprime a lo que se organiza un toque de buena gestión y de seriedad organizativa. Es verdad que hay promotores que se la juegan y también apuestan de la mano del Ayuntamiento, pero ese tándem concejala-alcalde funciona bastante bien. Por cierto, hay que reconocer y creo que así lo hace el grupo municipal cuando viene a cuento, fue la corporación anterior –del PSOE– con Emilio Sáez y en concreto siendo alcalde el que dio el primer paso con el Antorchas y como lo que funciona no hay que dejarlo, ahora Manuel Serrano, lo continua sin ningún tipo de reparo. La Junta de Comunidades también estuvo presente representada por su delegado, Pedro Antonio Ruiz Santos, por su contribución a uno de los conciertos estrella. A cada cual lo suyo. Como debe ser.

Al cerrar este artículo, me detengo en una fotografía muy potente en términos políticos: cargada de historia y, de presente. En ella se reúne una amplia representación socialista, con un simbolismo que daría para más de un análisis. Aparecen seis personas; a quienes ocupan los extremos no los identifico, pero sí a los cuatro del centro. De izquierda a derecha: Pedro Antonio Ruiz Santos, Santi Cabañero, Agustín Moreno y Pepe Bono. Asistían al homenaje al sindicalista que nos dejó hace ya un tiempo, Juan Antonio Mata. Cuatro miradas, cuatro figuras de la política… y una sola alma. 

Hasta el domingo que viene, si Dios quiere.

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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