Contar historias al exigente público infantil no es una tarea nada fácil. Sin embargo, se ha convertido en la nueva aventura en la que ha dedicado embarcarse una enfermera de Albacete, dispuesta a compartir con los más pequeños un mágico universo a través de su primer cuento.
Andrea García desarrolla su trayectoria profesional como enfermera en la UCI, pero también cuenta con una profunda vena artística que la ha llevado a dar vida a su primer cuento infantil. “Siempre he escrito muchas cosas, pero a nivel básico”, compartía con El Digital de Albacete, además, detallaba que no ha dejado atrás esta pasión, formándose en “cursos de arte-terapia”, formación sobre la que desgranaba que “se utiliza para sanar problemas psicológicos en base a la expresión artística”.

Fue cuando salió de una de estas interesantes sesiones cuando tomó la decisión de escribir la historia de ‘La hormiga que aprendió a vivir’. Sobre este instante de creación confesaba Andrea García que “me encantó cómo me sentí al escribirla”, y añadía que “reflejaba un poco mi historia vital, pero además muestra cómo una persona puede solucionar sus cosas con sus propios medios, contando también con la gente que tiene alrededor”.

‘La hormiga que aprendió a vivir’ cuenta la historia de “una hormiga que se pierde al nacer, al principio la cuidan unas orugas, pero después se queda sola y aprende a buscar comida, refugio… con nuevos amigos que va encontrando”, desgranaba la autora de este cuento infantil. Un libro que cuenta con un “profundo trasfondo” del que pueden aprender los niños y redescubrir los mayores. De hecho, confesaba la albaceteña que quienes han tenido la oportunidad de leer esta historia aseguran “haberse emocionado”.

Una historia a la que ha tardado poco más de unos meses en dar vida y a la que la editorial Apuleyo ha puesto ilustraciones. Así, ‘La hormiga que aprendió a vivir’ nace de unas profundas raíces albaceteñas y que se convierte en un regalo perfecto para celebrar el Día del Libro.

De este modo, Andrea García demuestra que las historias más sencillas pueden esconder los mensajes más poderosos, capaces de llegar tanto a niños como a adultos. Con ‘La hormiga que aprendió a vivir’, esta enfermera albaceteña no solo da sus primeros pasos en la literatura infantil, sino que abre una puerta a la emoción, al aprendizaje y a la empatía, recordando que, a veces, los cuentos más pequeños son los que dejan una huella más grande.

