Elegir entre trabajar y cuidar: el drama de una familia en Albacete por la diabetes de su hija

Los padres de la menor han tenido que adaptarse a la nueva realidad y atenderla también en el colegio

La vida de Isabel y su familia dio un giro inesperado cuando a su hija Andrea, de tan solo 7 años, le diagnosticaron diabetes tipo 1. Desde entonces, su día a día está marcado por controles constantes y una vigilancia que no da tregua, ni siquiera durante la jornada escolar de la menor. Ante esta situación, esta familia de Albacete han tenido que tomar medidas y reorganizar su vida para adaptarse a la nueva realidad, también en el plano laboral. Así, el padre de la menor ha optado por solicitar una reducción de jornada en el trabajo para poder estar disponible en todo momento, incluido cuando la niña está en el colegio.

Una realidad que refleja el esfuerzo de muchas familias que conviven con esta enfermedad cada día, todavía más complicada cuando se trata de niños. Un giro que además vino de forma sobrevenida, con un ingreso inesperado. Además, mientras que la niña está en el colegio cuenta con un sensor que avisa a sus padres en caso de subida o bajada de glucosa, y también con un móvil para poder comunicarse con ellos en caso de detectar alguna anomalía.

Foto: Pixabay

Las alarmas saltaron en casa de esta familia de Albacete cuando Andrea “comenzó con los síntomas: pérdida de peso, mucha sed, y también mucho pis, que son algunos de los más característicos de la diabetes”, explica Isabel Plaza a El Digital de Albacete, y manifiesta que “le hicieron una prueba de glucosa en sangre y nos enviaron al hospital, donde ingresó”. Tras un diagnóstico clave, diabetes tipo 1, comenzaron unas semanas de adaptación: “Tuvimos que aprender toda la gestión de la enfermedad, desde inyectar la insulina hasta contar cantidades”, sostiene.

Una reducción de jornada para cuidar de su hija recién diagnosticada de diabetes y atenderla también el colegio

Para tratar de adaptarse a esta nueva realidad, el padre de Andrea “se ha podido pedir una reducción de jornada en el trabajo muy flexible y se dedica a estar pendiente de ella. En el colegio es complicado porque sabíamos que el el Colegio San Antón, al que va la niña, no dispone de enfermera escolar”, apunta. Del mismo modo señala que “tenemos la suerte de que el colegio está muy concienciado con la diabetes y nos han abierto las puertas desde el primer momento”.

“Al principio, mi marido estaba prácticamente en la puerta del colegio todos los días durante la jornada escolar por cualquier emergencia que pudiera ocurrir, porque una bajada supone un riesgo vital”, sostiene, y aclara que “también tenemos contacto permanente con su profesora, y además estamos pendientes del teléfono porque nos llegan mensajes que nos indican si le sube o baja la glucosa; y si vemos algo, nos comunicamos con ella con el móvil que lleva”.

Foto: Pexels

Además, indican que Andrea también cuenta con un sensor de glucosa en el brazo y poco a poco ella va aprendiendo a gestionar todo lo que conlleva la enfermedad porque todavía es muy pequeña”, comparte Plaza, que asegura que “ella ya sabe cuando tiene la glucosa baja, reconoce ciertas cosas y va con el sensor y con un móvil constantemente, incluso en el colegio, que le avisa si tiene una bajada”. 

“Una enfermera escolar sería un alivio”

“Hemos sabido de otras comunidades que tienen enfermera escolar, pero en el colegio no inyectan insulina”, subraya, y explica que “si hubiese una enfermera sería un alivio, un respiro, porque sabe cómo actuar.

Por el momento, esta familia ha iniciado los trámites oportunos para pedir una enfermera escolar. “Creo que es importante que este tema se ponga encima de la mesa y se regule porque es una figura importante, clave en el sistema educativo tanto para funciones asistenciales como preventivas”, añade.

Foto: Cedida

Mientras tanto, esta familia de Albacete trata de adaptarse a su nueva realidad, que llegó sin avisar, aprendiendo a reaccionar ante cada alarma. Con esfuerzo, organización y mucha implicación han convertido el miedo inicial en aprendizaje, pero piden más apoyo para afrontar una situación que comparten con otras familias. Más allá de su historia su voz pone sobre la mesa una necesidad en los centros escolares: garantizar la seguridad sanitaria y el bienestar de los menores con determinadas patologías también dentro del aula.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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