Durante años fue una silueta inmóvil en el horizonte de la llanura manchega, una presencia casi invisible de tanto verla. Nadie parecía prestarle atención… hasta que en cuestión de segundos, y ante la mirada de varios testigos, todo cambió de forma tan abrupta como calculada. Lo que ocurrió en ese punto entre Barrax y La Roda —aunque dentro del término municipal rodense— no solo dejó una escena impactante, sino que revela mucho más de lo que aparenta a simple vista: el instante exacto en el que una de las grandes estructuras del paisaje eólico de Albacete desaparece para siempre.

Explosión controlada en La Roda (Albacete)
La llanura se quedó en silencio apenas un segundo. Después, una carga seca en la base, una sacudida breve, y el aerogenerador empezó a inclinarse con la solemnidad de las cosas grandes cuando se rinden. El vídeo facilitado a este periódico recoge la demolición controlada, mediante explosivos colocados en su base, de un generador eólico situado entre Barrax y La Roda, aunque dentro del término municipal rodense, en la provincia de Albacete. La secuencia muestra cómo la estructura cede desde su pie, se vence sobre sí misma y termina por desplomarse sobre el terreno agrícola en medio de una nube compacta de polvo.
No hay estridencia gratuita en la escena, sino una precisión casi quirúrgica. El fuste blanco, que durante años fue una raya vertical en mitad del horizonte manchego, deja de ser símbolo de empuje para convertirse en materia de retirada. La operación, tal y como se aprecia en las imágenes, responde a un derribo técnicamente planificado: primero la fractura en la base, después la pérdida progresiva de verticalidad y, por último, la caída completa del conjunto, con las palas ya vencidas hacia el suelo. Todo sucede en pocos segundos, pero deja una impresión duradera: también las infraestructuras del futuro envejecen. En el caso de la que nos atañe, se instaló en 2002 a modo de prototipo y en su momento fue el más potente y de mayor tamaño del mundo. Sin embargo, un siniestro hace poco más de un año la dejó inservible. El estado de su estructura y la peligrosidad que conllevaba por ello retirarla de la manera habitual es la que ha hecho que se haya optado por la demolición con explosivos. De 100 metros de altura, han sido necesarios 25 kilos de dinamita.

La imagen tiene algo de relevo generacional. Porque la demolición de un aerogenerador no es solo el final físico de una máquina; también suele ser el síntoma de una transición dentro del propio sector eólico. En muchas zonas de España, los equipos más antiguos están siendo sustituidos o retirados para dar paso a instalaciones más eficientes, más seguras y con mayor capacidad de generación. Es la lógica del llamado repowering: menos máquinas, pero más potentes y productivas.
Y esa lógica encaja de lleno en el mapa energético de Castilla-La Mancha. A cierre de 2024, la comunidad acumulaba 4.928,34 megavatios de potencia eólica instalada, lo que la situaba como la tercera autonomía española por capacidad, solo por detrás de Castilla y León y Aragón. Además, España alcanzó en 2024 los 31.679 megavatios eólicos instalados, tras sumar 1.185,45 megavatios nuevos en ese ejercicio; la eólica representaba ya el 24% de la capacidad total de generación del país.

El viento, columna vertebral en Albacete
Albacete, en ese tablero, no ocupa precisamente un papel secundario. Red Eléctrica cifra en 4.340 GWh la generación eólica de la provincia en 2024, dentro de una producción eléctrica total de 6.203 GWh. Es decir: el viento sigue siendo una de las columnas vertebrales del sistema energético albaceteño y una de las tecnologías que mejor definen su paisaje industrial y rural.
El peso de la eólica tampoco es anecdótico en el conjunto regional. Castilla-La Mancha registró en 2024 una generación eléctrica de 30.744 GWh y una potencia instalada de 15.531 MW; de esa producción, el 69,6% fue de origen renovable, en una comunidad donde la integración de nuevas fuentes limpias sigue empujando inversiones en red y capacidad de evacuación.
Hay, además, un dato que explica por qué escenas como la del vídeo no son una rareza, sino parte del ciclo vital del sector: el despliegue eólico ha sido tan intenso en la provincia que, según la Asociación Empresarial Eólica, Albacete figura entre las provincias con mayor proporción de población asentada en municipios con presencia de potencia eólica, con un 82%. La tecnología forma parte del territorio, de su economía y hasta de su horizonte sentimental.

Por eso la caída de esta torre tiene una lectura doble. Por un lado, impresiona como espectáculo mecánico: una estructura de gran porte abatida con exactitud sobre la horizontal del campo manchego. Por otro, habla del tiempo industrial: de cómo las máquinas que un día representaron modernidad acaban siendo desmontadas para que otras, más capaces, ocupen su sitio. El viento permanece; cambian las herramientas con las que se lo aprovecha.
En el vídeo, tras el desplome, queda suspendida una polvareda espesa, casi teatral, que tarda unos segundos en disiparse. Luego reaparece el paisaje: la tierra, los cultivos, el cielo limpio. Donde antes giraban las palas, queda ahora el hueco. Y en esa ausencia se lee, quizá mejor que en ningún informe, la verdadera naturaleza de la transición energética: no una foto fija, sino una obra continua, hecha de avances, sustituciones y despedidas.

VÍDEO
/ Vídeo: Cedido a El Digital de Albacete /
FOTOS










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