Hay decisiones que marcan un partido… y otras que terminan marcando varios más. Lo ocurrido en los instantes finales del duelo entre Leganés y Albacete no solo dejó polémica sobre el césped, sino que ha desencadenado consecuencias que ya tienen impacto directo en el futuro inmediato de uno de los protagonistas. Y es ahora, varios días después, cuando se ha conocido el alcance real de lo sucedido en Butarque y la sanción impuesta a uno de los ayudantes técnicos del entrenador del cuadro pepinero.
Sanción firme tras el incidente en Butarque
El Comité de Disciplina de la RFEF ha hecho pública la resolución sobre los hechos acontecidos en los últimos minutos del encuentro entre el CD Leganés y el Albacete Balompié, disputado el pasado sábado y que terminó con victoria local por 2-1. Un tramo final cargado de tensión que acabó con la expulsión de Nano Rivas, ayudante técnico del conjunto del sur de Madrid. Su poca deportividad hizo que la indignación se hiciera patente entre los jugadores del equipo blanco y hasta en Alberto González, el entrenador albacetista, que siempre se muestra como un hombre tranquilo. Sin embargo, fue tan mezquina la acción de Nano Rivas que el técnico del Albacete se fue hacia él para recriminárselo de viva voz.

Según recogió el colegiado Daniel Palencia Caballero en el acta arbitral, el técnico fue expulsado en el minuto 90 tras retener el balón con las manos para retrasar deliberadamente la reanudación de un saque de banda del Albacete, acción que provocó una confrontación entre jugadores de ambos equipos.
La acción que marca la resolución disciplinaria
Sin embargo, la clave de la sanción no ha estado en esa primera acción. El propio acta añade que, tras ese momento de tensión, Nano Rivas “propinó una patada a un jugador adversario”, un hecho que ha sido determinante en la decisión final del organismo disciplinario.

El Comité ha optado por no sancionar la retención del balón, pero sí ha considerado la agresión posterior como el elemento principal de la infracción, aplicando el artículo 103 del Código Disciplinario.
Cuatro partidos de sanción por agresión a un jugador del Albacete
Como resultado, Nano Rivas ha sido sancionado con cuatro partidos de suspensión, el mínimo contemplado dentro del rango establecido para este tipo de conductas. El artículo 103 recoge que agredir a otro futbolista sin causar lesión puede acarrear una sanción de entre cuatro y doce encuentros, especialmente cuando la acción se produce con el juego detenido o lejos del balón.
En este caso, el Comité ha interpretado que existió intencionalidad en la acción, aunque sin consecuencias físicas para el jugador del Albacete, lo que ha llevado a fijar la sanción en su grado mínimo.

Impacto deportivo y lectura desde Albacete
Desde la perspectiva del Albacete Balompié, el incidente no solo alteró el tramo final del partido, sino que también ha tenido continuidad en los despachos, con una resolución que refuerza la protección disciplinaria ante este tipo de acciones.
El conjunto manchego, que vivió de cerca la tensión en Butarque, ve cómo el organismo federativo respalda el criterio arbitral en lo relativo a la agresión, enviando un mensaje claro sobre este tipo de comportamientos en el fútbol profesional.


