Durante días, nadie escuchó sus gritos. Nadie vio el miedo que crecía en silencio tras unas paredes metálicas sobre ruedas y rodeadas de cámaras y limoneros. Solo un susurro, una llamada de apenas 30 segundos, logró romper el encierro y destapar una historia oscura que ocurrió en un pueblo de Murcia y que ahora tiene su epicentro judicial en Albacete, ya que la triste protagonista de la misma es una mujer de nacionalidad colombiana empadronada en Caudete (Albacete).
Secuestro en una autocaravana en Murcia: el caso que salpica a Caudete y llega a Almansa, en Albacete
Una mujer de 37 años, empadronada en Caudete (Albacete), vivió durante varios días una pesadilla en una autocaravana estacionada en un huerto de limoneros en Nonduermas (Murcia). Allí, según su testimonio y tal y como firma la compañera Ana Lucas en una noticia publicada en La Opinión de Murcia, fue retenida contra su voluntad por su pareja, un murciano de 31 años, en un episodio marcado por la violencia, el control y el miedo constante. La liberación se produjo el pasado viernes, 10 de abril, tras intervenir la Policía Nacional.
Una relación reciente que acabó en violencia extrema
La víctima llevaba apenas dos meses de relación con el presunto agresor. Se conocieron a través de amigos en Yecla (Murcia), donde ella hacía vida a pesar de estar empadronada en Caudete (Albacete), aunque ambos se desplazaban con frecuencia entre la citada localidad yeclana y Murcia capital para verse. Aprovechando las festividades de Semana Santa y Primavera, planearon pasar varios días juntos en una parcela privada de Nonduermas; también en la Región de Murcia. Lo que comenzó como una escapada terminó convirtiéndose en una trampa.
Celos, golpes y encierro: el origen de la agresión a esta mujer empadronada en Caudete (Albacete)
Según relató la mujer a la Policía y recoge La Opinión de Murcia, todo cambió cuando el hombre descubrió en el teléfono móvil de la víctima —concretamente en TikTok— un mensaje de una expareja. La reacción fue inmediata y brutal: una paliza a base de puñetazos y patadas que dejó a la mujer cubierta de hematomas. La violencia no terminó ahí. El agresor decidió que no podía salir de la autocaravana hasta que las marcas desapareciesen. Para ello, incluso compró una pomada, en un intento de ocultar las huellas de la agresión.
Vigilada, controlada y sin escapatoria
Durante el encierro, la mujer vivió bajo una vigilancia constante. La parcela estaba equipada con cámaras de seguridad y, además, un perro potencialmente peligroso deambulaba suelto, añadiendo una barrera más a cualquier intento de huida. Aunque podía usar el teléfono móvil, todas sus comunicaciones estaban supervisadas por el agresor y sólo podían ser realizadas a gente allegada, lo que incrementaba la sensación de asfixia psicológica.
La llamada que lo cambió todo en 30 segundos
El momento clave llegó cuando, aprovechando una breve ausencia del agresor, la víctima logró realizar una llamada a su banco. Su objetivo era anular una tarjeta para evitar el control económico, pero acabó siendo su salvación. “Tengo solo 30 segundos para hablar, me encuentro retenida”, alcanzó a decir. La empleada del banco, al percibir el terror en su voz, activó la alerta a través del 112 de Madrid.
Intervención policial en un escenario de tensión máxima
Con la información recibida, agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional en Murcia acudieron rápidamente al lugar. Tras hablar con vecinos y ante la falta de respuesta del propietario de la parcela, decidieron saltar la valla. Al acercarse a la autocaravana, gritaron “Policía, salgan fuera”. Entonces apareció la víctima: llorando, con un ataque de ansiedad, apenas en pie y con visibles heridas en el rostro; recoge La Opinión de Murcia.
Detención del agresor y rescate de la víctima
El presunto secuestrador fue detenido en el interior del vehículo. En la finca también se encontraba el perro potencialmente peligroso, que fue retirado por los servicios municipales de Zoonosis del Ayuntamiento de Murcia ante el riesgo que suponía.
Un giro inesperado: la víctima también es arrestada
Al ser identificada, los agentes comprobaron que sobre la mujer pesaba una orden de búsqueda y captura por un delito de estafa bancaria en Sagunto (Valencia). Por este motivo, también fue detenida, aunque este asunto no guarda relación con el secuestro.
El caso se traslada a Almansa (Albacete) por el vínculo con Caudete de la víctima
Tras pasar a disposición judicial, el investigado quedó en libertad con cargos y con una orden de alejamiento que le prohíbe acercarse tanto a la mujer como a sus hijos. El juzgado murciano se ha inhibido en favor de un juzgado de Almansa, en Albacete, debido al empadronamiento de la víctima en Caudete, también en la provincia de Albacete. La investigación, por tanto, continúa ahora bajo jurisdicción manchega.

