El extraño episodio en Albacete que ha terminado con acusaciones muy graves, versiones opuestas y peticiones de prisión y expulsión de España

El acusado de ofrecer a 2 chicas dinero a cambio de sexo en Albacete niega los hechos y afirma que ellas lo amenazaron

Una escena aparentemente cotidiana en una calle de Albacete ha terminado convirtiéndose en uno de los relatos más desconcertantes que han llegado recientemente a los tribunales, con versiones que chocan frontalmente y detalles que no encajan entre sí. Lo que empezó como un simple encuentro entre varias personas derivó, según quién lo cuente, en una situación tan tensa como inesperada, marcada por acusaciones graves, una persecución y la intervención de terceros. Todo ha salido a la luz en un juicio que ha dejado más preguntas que respuestas… y que gira en torno a una supuesta oferta de dinero a cambio de sexo.

Así las cosas, uno de los dos acusados de ofrecer a dos jóvenes dinero a cambio de sexo en Albacete ha negado los hechos durante el juicio celebrado este martes en la Audiencia provincial y ha afirmado que una de ellas, a la que había pagado comida previamente, le llegó a robar la cartera, a perseguirlo con un palo hasta su casa y a amenazarlo con denunciarlo a la policía. El otro acusado ha sido declarado en rebeldía al encontrarse en paradero desconocido. La Fiscalía ha pedido más de 5 años de prisión por dos delitos de prostitución y otro de coacciones.

El juicio ha comenzado con el testimonio del acusado que sí se ha presentado al juicio, quien ha relatado con ayuda de un intérprete que, en contra de la versión de las dos víctimas, se encontró con ellas un día antes de los hechos cuando iba con el otro acusado por la calle, en enero de 2024.

Ellas les pidieron dinero para comprar comida, ante lo que el procesado, inmigrante africano, accedió dejándoles su tarjeta bancaria, que no sabía operar bien al desconocer el idioma. Una de ellas regresó con una hamburguesa, pero sin entregarle la factura de lo que había costado. Más tarde descubrió que le habían hecho un cargo de 67 euros. Al día siguiente, se volvieron a cruzar con las jóvenes, y la mayor de ellas le volvió a pedir dinero, negándose el acusado en esta ocasión.

Esto, según su versión, dio lugar a una discusión, durante la cuál la mayor de las víctimas le llegó a coger la cartera. El acusado ha aseverado que tanto él y su amigo siguieron a las dos muchachas hasta que le devolvieron la cartera, pero estas seguían exigiéndoles dinero, insultándoles y amenazando con llamar a la policía y denunciarlos aprovechando que ellos no hablaban bien español.

En este punto la mayor de ellas cogió dos palos, ante lo que los acusados huyeron. Las víctimas persiguieron al acusado que sí ha testificado hasta su portal, donde se cruzaron con una vecina que justo bajaba la basura en ese momento. Fue entonces se llamó a la policía. El acusado ha remarcado que en ningún momento les sugirieron tener sexo por dinero ni que las coaccionaran.

Las víctimas, españolas de ascendencia africana, han negado durante su testimonio que se hubieran encontrado el día de antes con los procesados y que les hubieran pedido dinero. Según su relato, los dos acusados se acercaron a ellas en plena calle y el que no se ha presentado al juicio «nos ofreció dinero por sexo como si fuéramos prostitutas».

Si bien la versión de cada joven ha discrepado en este punto, al una de ellas afirmar que lo dijo en castellano y la otra asegurar que lo dijo en bambara, idioma de Mali y que no comprendía, pero que su amiga se lo pudo traducir después. Estas rechazaron la propuesta, ante lo que han declarado que se produjo un forcejeo cuando los acusados intentaron meterlas en un portal. Tras zafarse, huyeron hasta el portal de una de ellas, en el cuál esperaron unos minutos antes de volver a salir a la calle.

Al salir de nuevo volvieron a cruzarse con los procesados, produciéndose otro encontronazo en el que, aseguran, el acusado que no ha acudido al juicio llegó a golpear a una de ellas. Fue entonces cuando la mayor de las víctimas cogió dos palos e hizo huir a los presuntos agresores. Ellas los persiguieron hasta la casa de los encausados, momento en que se cruzaron con una vecina, quien las intentó tranquilizar y les recomendó que avisaran a la policía. Los acusados se refugiaron en el piso.

La vecina, que también ha testificado en el juicio, ha narrado que esa noche vio cómo dos hombres que creía que vivían en su edificio entraban en su portal y subían a su piso perseguidos por las dos muchachas, una con dos palos en la mano. Las invitó a calmarse y a que le explicaran lo sucedido. «Me dijeron que les habían pegado y amenazado», ha explicado la testigo, quien aunque las vio «reticentes a llamar a la policía» porque creían «que al ser negras no les iban a hacer caso» les insistió en que tenían que denunciar.

El abogado del acusado ha cuestionado el relato de las víctimas, remarcando la diferencia de versiones de ambas cuando se produjo el encuentro, los motivos para abandonar el portal donde vivía una de ellas y volver a la calle aun sabiendo que los presuntos agresores estaban ahí o que los persiguieran con palos hasta el portal sin llamar a la policía en ningún momento.

La Fiscalía, además de los años de prisión que podrían sustituirse por la expulsión de España y la prohibición de regresar al país en 10 años, también ha solicitado una indemnización de 1.500 euros para cada víctima y una multa de dos meses con cuota de 12 euros diarios.

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