En Navas de Jorquera, un municipio albaceteño de poco más de 500 habitantes, la historia de Bianca Birsan es una de esas que reflejan cómo el destino puede cambiar por completo en cuestión de semanas… o de sentimientos. Llegó desde Rumanía con apenas 18 años con la idea de quedarse un mes, pero dos décadas después sigue aquí. Y tiene claro que no piensa marcharse.
«Me quedé por amor», afirma rotunda en ‘Yo me quedo aquí’, un programa emitido por Castilla-La Mancha Media (CMM). Lo que comenzó como una visita temporal acabó convirtiéndose en el inicio de una nueva vida. Bianca conoció a su actual marido en su país de origen gracias a un familiar, conectaron desde el primer momento y decidieron apostar por un futuro juntos. Él se adelantó y vino a España, mientras ella terminaba sus estudios de contabilidad financiera en Rumanía. El plan inicial era pasar unas semanas en España. Pero todo cambió.
Llegó en 2006
Corría el año 2006 cuando Bianca llegó a Navas de Jorquera. «Vine para dos semanas y me quedé por la libertad que tiene un pueblo, la tranquilidad, las salidas por la calle…», recuerda. Esa sensación de calma y cercanía fue determinante para echar raíces en este rincón de la provincia de Albacete.
Hoy, con 38 años, Bianca ha construido aquí su vida. Trabaja en una fábrica de champiñón, un sector clave en la economía de la comarca, donde se encarga de manipular, cortar y laminar el producto para su exportación. Aunque reconoce que los comienzos no fueron fáciles, especialmente a la hora de adaptarse al trabajo en equipo, asegura que el entorno del pueblo facilitó mucho su integración.
Ha formado su familia
En Navas de Jorquera, además, ha formado su familia. Su hija Karina, de 11 años y nacida en Albacete, está completamente integrada en la vida local. Baila jotas manchegas y toca el clarinete. Para Bianca, verla crecer en este entorno es uno de los mayores regalos: «Nuestra hija tiene la libertad de salir por el pueblo, y eso es muy importante».
Lejos de plantearse regresar a Rumanía, Bianca ha ido consolidando su proyecto de vida en España. «Antes de tener a mi hija pensaba en hacer dinero y volvernos, pero después compré una casa, luego otra… y la vida sigue hacia adelante», explica.
Una afición muy particular
Fuera del trabajo, comparte con su marido una afición muy particular, la colombofilia. Juntos cuidan cerca de un centenar de palomas mensajeras y participan en campeonatos nacionales. Una pasión que forma parte de su día a día y que refuerza los lazos familiares.
Además, Bianca destaca la importante comunidad rumana en el municipio: «En Navas de Jorquera, unos 100 habitantes somos rumanos», señala, reflejando cómo este pequeño pueblo también es un espacio de encuentro multicultural.
Cuando mira al futuro, lo hace sin dudas. Se imagina envejeciendo en el mismo lugar donde decidió quedarse casi por casualidad. «Tengo aquí a mi familia y mis amigos. Quiero jubilarme, sentarme en un banco y vivir la vida, ver a mi niña crecer… Yo me quedo aquí», concluye.

