El pasado viernes, Antena 3 daba paso a la emisión de la décimo tercera temporada de uno de sus formatos estrella, Tu cara me suena, con el que cada viernes desde hace muchos años lidera en audiencia una franja televisiva muy importante del panorama nacional. Para esta temporada 12+1, el programa que presenta Manel Fuentes, y cuyo jurado componen una vez más Lolita Flores, Chenoa, Ángel Llácer y Flo, ha apostado por un elenco de participantes compuesto por Jesulín de Ubrique, Sole Giménez, J Kbello, Cristina Castaño, Paula Koops, Martín Savi, María Parrado, Leonor Lavado y Aníbal Gómez, quien aunque natural de la cercana y conquense Villanueva de la Jara, hizo que Albacete estuviera muy presente en el estreno más histórico de este mítico programa de Antena 3, pues el del viernes pasado fue el mejor estreno de temporada de toda la televisión en lo que a tasas de audiencia se refiere.

Así las cosas y en lo que concierne a Albacete, fue tras la actuación de Aníbal Gómez imitando a Chiquetete metiéndose en la piel del cantante de ‘Esa cobardía’ cuando Manel Fuentes no dudó en decir que Aníbal era «un claro referente del humor de Albacete», aludiendo al pasado de Gómez junto a los Joaquín Reyes, Raúl Cimas o Ernesto Sevilla en Muchachada Nui o Retorno a Liliflor. Aunque conquense de nacimiento por aquello de ser natural de Villanueva de la Jara, a escasos kilómetros de pueblos de Albacete como Tarazona de la Mancha, Aníbal Gómez no hizo referencia alguna a su Cuenca natal cuando Fuentes le habló de ser un referente del humor de Albacete y aceptó de buen gusto tal apelativo, al que se unieron también los miembros del jurado.

Así las cosas, el polifacético artista Aníbal Gómez se ha estrenado en ‘Tu cara me suena’ encarnando a Chiquetete con su ‘Esa cobardía’, una muesca más en el revolver del ‘Da Vinci conquense’ del espectáculo, natural de Villanueva de la Jara (Cuenca), y prolífico ‘show man’ que vive uno de sus mejores momentos.
«Estoy en un momento dulce, de mucho trabajo, y además un trabajo con el que me lo estoy pasando realmente bien», reconoce Gómez en una entrevista con Europa Press.
Porque su incursión en uno de los programas más vistos de España coincide con el reciente estreno de ‘Rafaela y su loco mundo’, surrealista serie creada y guionizada por él, y con el gran momento de su grupo Ojete Calor, «una broma entre amigos que se ha ido yendo de las manos».
Pero vayamos por orden. «Yo nunca había vivido nada así. ¿Sabes estos programas en los que se dice ‘aquí dentro todo se magnifica’? Pues ese topicazo es real y lo estoy viviendo», explica sobre ‘Tu cara me suena’, donde «todos los compañeros están creando una piña muy bonita, y está siendo mucho más divertido de lo imaginado».

Adaptar la voz y aprenderse una letra y una coreografía cada semana es un reto: «Sales ahí y no es como salir a un concierto de Ojete Calor, donde ya sabes cuál es tu personaje y estás en tu zona de confort».
En vez de a su cada vez más numerosa parroquia, el conquense se enfrenta al jurado del formato –Lolita, Chenoa, Àngel Llácer y Florentino Fernández–, a «una grada repleta de gente que viene dispuesta a pasárselo bien, a compañeros y a unas cámaras detrás de las cuales sabes que hay millones de personas».
«Entonces tienes dos opciones: o desmayarte, lipotimia viva, o directamente sales a pasártelo bien, que es lo que estoy haciendo yo». Optando por ese camino, «cada grabación se vuelve una experiencia aún más disfrutable, porque vas aprendiendo y ganando experiencia en el programa».
Aunque lleva décadas subiéndose a escenarios y poniéndose delante de una cámara, es consciente de que ocupar un espacio como éste en el ‘prime time’ televisivo es «una oportunidad muy chula» que agradece.
«Ahora que llevamos unas cuantas galas grabadas puedo valorar mejor lo que consigo con cada actuación y es guay pensar: me están permitiendo hacer de un montón de artistas que me han marcado, pasarlo genial y disfrutar con el público. Lo valoro un montón». Si por algo destaca ‘Tu cara me suena’ es por sus chocantes transformaciones, en las que Gómez distingue varias fases. «La primera es la incomodidad, porque el proceso de caracterización, como bien sabe Joaquín Reyes, que es el rey de la caracterización en España, es ciertamente molesto», explica.
«Son muchas horas, muchas pruebas, las pelucas pesan, los vestuarios son incómodos… Pero una vez estás dentro del personaje y te miras en el espejo, la energía se transforma».
Para cuando acaba la actuación, «te sientas en el sofá y sigues transformado, eres una mezcla entre el personaje y tú, y eso es lo gracioso: ser un híbrido entre Aníbal Gómez de Cuenca y el artista que toque cada día».

CUENCA, PRESENTE
Porque Cuenca y más concretamente su pueblo están muy presentes en todo lo que hace. «Quizás hace años la gente renegaba de sus orígenes, pero yo nunca lo he hecho», reconoce orgulloso.
«Llevo a mi pueblo por bandera, soy su embajador hasta el punto de que me van a llamar pesado, pero me da igual. Ahora que todo el mundo quiere tener un pueblo, yo lo tengo desde siempre y me encanta».
Su discurso sobre Villanueva de la Jara (2.400 habitantes según el último censo) se hermana con el del manchego más universal, pero dándole la vuelta. «Es un sitio al que volver, como nos enseñó Pedro Almodóvar en ‘La flor de mi secreto’ con el personaje de Marisa Paredes», detalla, «pero yo no vuelvo como ella cuando está fatal y necesita retirarse; yo voy mucho porque para mí es sinónimo de familia, amigos, las calles de siempre, los bares de siempre».
DE PROFESIÓN: MOCATRIZ
En su variado currículo, desde hace unas semanas destaca su posición como creador y guionista de una serie, ‘Rafaela y su loco mundo’, heredera directa de las ya mitológicas ‘Muchachada Nui’ y ‘La hora chanante’.
Aunque su génesis viene de un lugar distinto. «La editorial Fun Readers contactó conmigo para que escribiera un libro destinado al público adolescente, que en buena medida está perdiendo el hábito de la lectura» recuerda.
«De ahí sale ‘El alucinante mundo de Rafaella Mozarella’, una historia con la esencia de Pippi Calzaslargas y muchas referencias a los años ochenta. A la presentación en Madrid del libro vino Arturo Valls, una de cuyas muchas facetas es la de productor. Se había leído el libro y me dijo: ¿por qué no hacemos una serie con él?».
Un ofrecimiento que asumió que era para una serie de dibujos animados. «Pero él me dijo que no, que fuera de personajes reales. Y de ahí sale la idea de incluir unos personajes de Muchachada Nui: las primas Tóntili, Mónguili y Gilipich», tres candorosas púberes interpretadas por curtidos caballeros. «Que seamos unos adultos interpretando a unas adolescentes es un sueño al alcance de muy poca gente», se sonríe Gómez, que pone como ejemplos a Martes y Trece y los Monty Python. «No es ninguna novedad que hombres hagan de mujeres en comedia, pero sí es más original que unos mamarrachos de casi cincuenta años hagan de adolescentes, con todos los topicazos y clichés que nos gustan del cine de quinceañeros».

EL SUBNOPOP, AL ALZA; OJETE CALOR, «ANOMALÍA MUSICAL»
La mamarrachez es un campo que el conquense lleva décadas trabajando a fondo, como sabe cualquiera haya pisado un festival de música en los últimos años.
Porque el grupo que comparte con Carlos Areces, Ojete Calor, no deja de subir enteros en un panorama musical que, si antes podía mirarlos con reticencia, hace tiempo que ha terminado por abrazar la propuesta del dúo, que ellos mismos etiquetan como la vanguardia de un género que no requiere más explicaciones: el ‘subnopop’.
«Ojete Calor es una anomalía musical», reconoce. «No se entiende muy bien cómo ha pasado lo que ha pasado con nosotros, porque aunque llevemos veinte años con el grupo, en realidad ha habido muchos en los que hemos estado completamente parados».
Algo que no ha ido en detrimento de lo que empezó como «un hobby». «Lo que pasa es que cuando te ves actuando en recintos gigantescos, entonces el hobby se vuelve extraño». Quizá la clave es que, como confirma, siguen «pasándolo muy bien».
«Tenemos muchas canciones por hacer, pero como los dos nos dedicamos a otras cosas somos un grupo que trabaja muy lento. Somos un grupo de cuentagotas, vamos ofreciendo pequeñas pildoritas de ‘subnopop’ cuando nos da la agenda. Pero intentamos que el cuentagotas sea de arsénico, que sea una cosa potente que no pase desapercibida».
Tener un público tan fiel como el que acude a sus conciertos es algo que agradece pero «sigue sorprendiendo», reconoce. «Vivimos en un país donde la música suele encasillarse: si eres un grupo ‘underground’ lo eres toda la vida, si eres ‘mainstream’ entonces ya no sirves para ciertas cosas. Cada uno tiene su espacio. Y sin embargo, Ojete Calor ha sido un grupo que se ha colado por un hueco raro que nos ha permitido estar en festivales más underground o indie y en otros masivos».
El conjunto es quizás el chiste más lucrativo del país porque, como confiesa, «todo empezó como una broma entre amigos que se fue de las manos».
«Si yo en su día, cuando estaba con Carlos en una cafetería escribiendo en una servilleta posibles nombres, hubiera sabido que íbamos a ir a recintos tan grandes, no nos hubiéramos puesto Ojete Calor. Nos hubiéramos puesto Vetusta Morla, Izal… Los Beatles es que ya estaba cogido».

