LA REVOLERA | De nuevo juntos: Vox y la izquierda insisten en el frente común contra el alcalde 

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

La aprobación de un presupuesto no es un asunto menor ni un simple trámite administrativo. Conviene subrayarlo de entrada para evitar equívocos sobre su relevancia. Sin embargo, no parece que la ciudadanía esté especialmente pendiente de este proceso: ni sigue el detalle de las partidas ni muestra interés por los ajustes en cada epígrafe. Prueba de ello –al menos como percepción– es que el pasado viernes Albacete no vivió precisamente un ambiente de expectación por el debate de las cuentas municipales.

En este contexto, la actuación de la oposición –rápida y basada en unos pocos titulares– transmite más la imagen de un gesto inmediato que la de una propuesta elaborada. Cambios puntuales, anunciados en ruedas de prensa y amplificados en redes sociales, buscan impacto mediático con resultados desiguales. Algunas de estas iniciativas pueden parecer, en ocasiones, más ocurrencias que soluciones estructurales.

Sirva como ejemplo el problema de la vivienda: se insiste en su gravedad, pero rara vez se reconoce que se trata de una cuestión enquistada tras décadas de gobierno de distinto signo y cuya resolución previsiblemente, no será inmediata.

Confío que al menos en lo que concierne en el terreno municipal y también en el regional algo moverán y llegarán hasta donde puedan, alejados del intervencionismo, que se marca desde el Ministerio de la Vivienda, quizá, azuzados por los socios de gobierno, encuadrados en la extrema izquierda, algo que siempre produce pavor en ámbitos empresariales y económicos.

Algo similar ocurre con propuestas como la reapertura del antiguo Banco de España con fines culturales. Sobre el papel, la idea puede resultar atractiva y, sin duda, sería positivo recuperar ese espacio para la ciudad. Ahora bien, la cuestión clave es quién asume ese coste. Si la financiación procediera del Gobierno central, no faltarían los aplausos. Pero si el desembolso recae sobre las arcas municipales, en un contexto de dificultades económicas para muchas familias el debate cambia de naturaleza y obliga a establecer prioridades.

Más allá de cifras concretas, lo que una parte significativa de la ciudadanía parece demandar es una forma de gobernar previsible, austera y centrada en prioridades claras. No se trata de grandes gestos ni de medidas llamativas, sino de una gestión eficaz, sin sobresaltos ni estructuras superfluas.

Este contexto de exigencia se ve además influido por la actualidad judicial. La ciudadanía observa cómo hechos ocurridos no hace tanto tiempo –como la asignación de puestos sin control o la ausencia de funciones reales– están siendo ahora analizados en los tribunales. Todo ello, por supuesto, bajo el principio de presunción de inocencia hasta que haya sentencia. 

Especialmente preocupante resulta el trato que están recibiendo algunas mujeres en el marco de estos procedimientos y por supuesto acusaciones graves de un machismo atroz. Que el abogado de una de las partes –con la advertencia de improcedencia del tribunal– le venga a preguntar a una mujer si se dedica a la prostitución, vamos que, si es puta, debería escandalizar a todas las mujeres que enarbolan la bandera de la igualdad y del respeto. Estoy pensando en el resto de las mujeres, fundamentalmente las del PSOE, a las que tanto vemos en manifestaciones, mesas redondas, enarbolando esa bandera del feminismo. Por eso, casi nada es creíble; por eso, ese doble rasero resulta escandaloso; por eso ya no sabe uno si es más justo con las políticas de igualdad el actual equipo de Gobierno del PP en el Ayuntamiento de Albacete que toda la retahíla de actos muy bien pagados para que voceros de turno puedan desgañitarse.

No defiendo a estas mujeres que fueron colocadas a dedo y ni siquiera tenían que acudir a su trabajo, según relatan. Bueno, alguna ha dicho que se iba a la biblioteca a leer libros de trenes. Sabían muy bien lo que hacían y quien les pagaba por no hacer nada.

Quiero decir que más que un presupuesto –asunto importante– el personal quiere una forma decente de gobernar, la ciudadanía quiere que se fijen unas prioridades, la ciudadanía quiere austeridad, la ciudadanía no quiere chiringuitos, en fin, una forma normalizada de gobierno no tiene por qué ser algo estrambótico o desmesurado, simplemente “sin sustos”.

También puedo citar el juicio de la Kitchen, afecta al PP de hace casi tres lustros. Como durará aún varios meses, tiempo habrá de dedicarle atención. Ahora bien, aunque se está intentando hacer ver, desde medios progresistas, que la corrupción afecta igual al PP y al PSOE, es necesario una apreciación importante: afecta al PP de antes y al PSOE de ahora. Siendo graves ambos casos y lo que está por venir.

Menos mal que está la justicia, menos mal que nada se detiene y serán los jueces los que pongan orden y aclaren todo lo que sea posible. No habíamos quedado que hay que confiar en la justicia, pues hagámoslo, pero de verdad.

Vuelvo al debate presupuestario del Ayuntamiento de Albacete. VOX se ha mostrado –una vez más– con extraordinaria dureza contra el alcalde de Albacete, haciendo incluso pinza o bloque con la izquierda (PSOE) y extrema izquierda (Unidas Podemos).

Quieren desde VOX y la izquierda que le quiten los sueldos que tenga, creo que son medias liberaciones, bueno lo que sea, a los concejales no adscritos. Ha picado VOX en esa cantinela de los sueldos, como si no fuese un debate que se le puede y se volverá en contra a quienes lo mueven. ¿Dónde está escrito que pueden cobrar unos y otros no? El portavoz socialista vuelve con ese asunto que ya le salpicó cuando le recordaron su sueldo y su liberación. Son de una torpeza manifiesta abriendo ese melón. Imaginen que le diese a la ciudadanía por ver quienes trabajan más y quienes menos, figurando el sueldo que perciben al margen. Todos conocemos el papel de los concejales en la oposición en un ayuntamiento. En relación con el debate sobre sueldos, trabajo y liberaciones, conviene moderarse –especialmente quienes se ven directamente beneficiados–, porque la demagogia es una mala consejera en política. Pero ya les adelanto que, si se insiste en ese enfoque, se corre el riesgo de tensar en exceso el debate y de que nadie salgo bien parado si la situación se recrudece.

No siento ni simpatía ni antipatía hacia los concejales no adscritos; simplemente los respeto como a cualquier otro representante. Ahora bien, no forman parte de mi modelo de entender la política, lo cual no implica que no deban de gozar de los mismos derechos, al margen de sus disputas internas o de partido. Los de VOX me recuerdan a los de Ciudadanos en muchas cuestiones. En sus peleas internas, sus broncas y en su relación con los medios de comunicación.

Había un alcalde de Ciudadanos que se paseaba por los medios y se creía el rey del mambo, hasta lo asesoraban –contaban entonces–, pasada la época de la poltrona cambió el cuento. Esta historia se repite siempre. Como dice Pablo Iglesias exvicepresidente del Gobierno– “la corrupción no es solo política, también es periodística”. Si lo dice él que sabe mucho de casi todo, será verdad.

La presencia de VOX en los medios de comunicación –en términos generales, sin necesidad de descender a casos concretos– sigue siendo limitada: escasa visibilidad y, en no pocas ocasiones, un tratamiento que roza la marginalidad informativa. Ahora bien, cabe preguntarse si la formación ha identificado una vía para romper ese cerco: la crítica al alcalde del PP como mecanismo para atraer la atención mediática, especialmente en determinados ámbitos ideológicos. Resulta bastante torpe no percatarse de estas estrategias.

En las redes sociales, algunos miembros de la corporación del Psoe han sostenido que: “el gobierno del PP se queda solo, sin el apoyo de ningún grupo político”. Sin embargo, esa lectura admite matices. El PP fue la fuerza más votada en las últimas elecciones y, como tal, asume la responsabilidad de presentar el presupuesto municipal, que finalmente ha salido adelante. Más que una anomalía, podría interpretarse como el funcionamiento ordinario de un gobierno en minoría que logra sacar adelante sus iniciativas.

A lo mejor es que el PP tiene la aspiración de seguir –cuando toque– ganando las elecciones y si es posible con una mayoría más holgada. El PSOE debería tener esa misma aspiración, la de crecer para no quedarse sin apoyos y por tanto aspirar a ser un partido de mayorías, en todos los ámbitos, no solo el local. Por último: el asunto de los no adscritos no es un problema del PP, no han sido ellos los que han creado el enfrentamiento, es una cuestión exclusivamente de VOX.

La política también se articula en bloques. VOX se equivocaría si plantea su estrategia en términos de competir prioritariamente con el PP, especialmente cuando buena parte de su electorado parece demandar entendimiento entre ambas formaciones.  

El alcalde de Albacete, Serrano, cerró el debate con un tono firme, a modo de remate final. “Tenemos el mayor gasto social por habitante de toda España en este presupuesto”, aseguró. Durante su intervención, aludió a lo que definió como un “matrimonio de conveniencia” entre Vox, Psoe y Unidas Podemos, una alianza que, según señaló, no ha estado exenta de reproches mutuos, como suele ocurrir en este tipo de acuerdos. Además, recordó que el Partido Popular cuenta con más concejales que toda la izquierda en conjunto.  

A tenor de los últimos movimientos, el alcalde vino a sostener que el tablero político le ha dejado, casi por descarte, en el lugar que quiere y le conviene: el centro. 

Mientras tanto, sitúa al resto de fuerzas en los extremos, en una lectura que refuerza su propio relato de moderación. Una estrategia que evoca claramente la fórmula del presidente andaluz, Juanma Moreno, consistente en apropiarse del espacio central ante la polarización del adversario. Con este planteamiento, arranca un año preelectoral que se anticipa especialmente tenso y decisivo. 

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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Ángel Calamardo

Ángel Calamardo Zapata, periodista, natural de Albacete. Comenzó su actividad periodística en Radio Albacete-SER como redactor. Posteriormente fue nombrado Jefe de Informativos. En Radio Extremadura de la cadena SER fue subdirector regional y jefe de programas durante un año. En 1989 fue nombrado director del Centro Territorial de TVE en Castilla-La Mancha. En 1991 y durante dos años se ocupó de la dirección de Radio Nacional de España en Albacete. En 1993 fue nombrado director de Antena 3 de radio, pasando posteriormente a desempeñar la dirección de Radio Albacete-SER y Localia Televisión. En febrero de 2010 fue nombrado Director Regional de la Cadena SER en Murcia. En mayo de 2012 se hizo cargo de la Dirección Regional de la SER en Castilla-La Mancha.
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