DESDE EL ACEQUIÓN | Igualdad, ¿realidad o quimera?

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

Te escribo desde la muralla que perimetra la Motilla del Acequión, esa joya de la Edad del Bronce que tenemos la inmensa suerte de tenerla a tiro de piedra de la ciudad, pero que permanece a la espera de que la primera autoridad local se decida de una vez por todas a prestarle la atención que se merece, más allá del 0.00017% del presupuesto municipal que destina a estas labores y eso que este año parece que se ha estirado un poco. Un detalle que evidentemente jamás escucharás de la boca de la responsable del área en cuestión, ni tampoco de la de nuestro apreciado alcalde en ninguna de las giras promocionales de las cuentas municipales, con las que llevan torturando a la sufrida ciudadanía desde hace semanas. Es lo que tiene la Marca “S”. Vamos, lo que viene siendo mucho te quiero perrito, pero pan poquito.

Para sorpresa de nadie, este refrán trabaja en más de un servicio municipal, y ejemplos, como las meigas, haberlas haylas. Pero como tampoco es caso de aburrir al personal con tan amplia panoplia de desventuras, me vas a permitir que preste especial atención al asunto de las opositoras a bomberas municipales. 

Y es que, a pesar de que desde el despacho rectangular de la primera planta de la Casa Consistorial, se hayan dictado bandos con instrucciones precisas para que se pregone a los cuatro vientos, venga a cuento o no lo venga, que nuestro Ayuntamiento jamás regateará recursos ni esfuerzos que supongan recortes en igualdad, lo cierto es que a hora de la verdad, cuando hay que convertir tan bonitas palabras en hechos contrastables y evaluables, siempre aparece algún “pero” que les sirve de coartada para mirar hacia otro lado y hacerse el sueco, o como ha ocurrido en este caso, taparse los oídos para no escuchar las justas reivindicaciones del colectivo de mujeres que aspiran, con todo el derecho del mundo, a participar en igualdad de condiciones en las oposiciones para cubrir alguna de las plazas vacantes de las que se ofertan en el Servicio Contra Incendios y Salvamento municipal.

Seguro que a ti también te habrá llamado la atención, que desde la Unidad de Igualdad del propio Ayuntamiento se haya concluido, tras un extenso y riguroso informe elaborado sobre el impacto de género en las bases de dichas pruebas que: “a tenor de lo expuesto, se considera que la modificación de las bases, en lo que se refiere a las pruebas físicas en general y a la “subida de cuerda” en particular perjudicaría a las candidatas y podría disuadir a las mujeres de participar en este proceso selectivo”, y queel equipo de gobierno popular se haya mantenido en sus trece y votado, sin ponerse una miaja coloraos, en contra de la moción presentada por Unidas Podemos en el último pleno municipal, en la que solicitaba que en estas bases se incorporasen pruebas físicas funcionales con perspectiva de género, en sintonía con lo recogido en el informe de la Unidad de Igualdad y si me apuras en la misma línea que lo que dicta el sentido común. 

Porque ya me dirás tú si no resulta curioso que para medir las capacidades físicas de quienes se presentan a las oposiciones, se exijan una serie de pruebas que valoren de forma aislada sus atributos físicos, si tenemos en cuenta que en la mayoría de los casos, estos test no suelen estar relacionados con las demandas específicas de las tareas que posteriormente se les encomendarán cuando se incorporen al servicio. 

Y que conste que no estamos hablando de ningún tipo de regalo, sino de corregir una desigualdad histórica, que de ninguna manera compromete el cumplimiento de los principios de igualdad, mérito y capacidad, sobre los que se asientan los pilares constituciones para el acceso al empleo público en nuestro país, cuestión que en modo alguno han  comprendido quienes votaron en contra de la propuesta, que no sé si en la intimidad del grupo popular  habrá sido tachada también de moción de Perogrullo o no, pero lo cierto es que sus concejales y concejalas, con nuestro apreciado alcalde a la cabeza del pelotón, han dejado pasar una oportunidad más, y ya van unas cuantas, para demostrar con hechos, que la igualdad es algo mucho más profundo y con más ramificaciones que un sustantivo femenino singular.

Pero el colmo de los despropósitos viene cuando repasamos el contenido del VI Plan de Igualdad (2025-2029), y vemos como el propio Ayuntamiento reconoce por escrito desigualdades estructurales, destacando la menor presencia de mujeres en puestos de alta decisión, la brecha salarial, y la doble discriminación que sufren mujeres con discapacidad o en exclusión social, lo que conlleva que el género siga siendo una barrera en la carrera profesional, y a pesar de todo, los dirigentes populares continúen sin darse por aludidos y sin tomar medidas que corrijan las desigualdades identificadas, prefiriendo, en su conjunto, aunque me resisto a pensar que no haya nadie que alce la voz ante tamaño desatino, dedicarse a practicar el dontancredismo, que como sabemos es el deporte favorito del primer edil junto con el de encogimiento en hombros.

Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.

PD. Si las pruebas de aptitud para desarrollar un trabajo se valoran en función de los cromosomas, algo no estamos haciendo bien.

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