La hostelería albaceteña vive días de luto tras el fallecimiento de Pedro Hinarejos, propietario de El Cortijo El Águila y uno de los nombres más reconocibles de la restauración tradicional en la ciudad. Su pérdida ha provocado una profunda conmoción entre familiares, amigos, clientes y compañeros de profesión, que hoy recuerdan no solo al empresario, sino también a una figura muy querida y estrechamente ligada a la memoria gastronómica de varias generaciones de albaceteños. Tal y como les informábamos ayer jueves en El Digital de Albacete, Hinarejos falleció este 9 de abril y tenía 57 años.
Los hosteleros de Albacete despiden con cariño a Pedro Hinarejos
A ese dolor colectivo se ha sumado de manera expresa la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Albacete (APEHT), que ha difundido un mensaje público de despedida cargado de afecto y reconocimiento. En la imagen hecha pública por la asociación puede leerse: “Desde APEHT despedimos con mucho cariño a Pedro Hinarejos, propietario del mítico merendero El Cortijo El Águila”.
El texto añade además una definición que resume con sencillez el recuerdo que deja entre los suyos y en el sector: “Era un hombre de casa abierta, de brasas encendidas y de trato cercano”. La asociación concluye trasladando su apoyo a los familiares de Perico, como todos le conocían, en un gesto que retrata el respeto que Pedro Hinarejos se ganó durante toda una vida de trabajo.

La despedida de la APEHT no hace sino reforzar una idea compartida en Albacete: la de que Pedro Hinarejos fue mucho más que el responsable de un negocio emblemático. Al frente de El Cortijo El Águila, situado en la carretera de Barrax, muy cerca de la capital, se convirtió en un referente de una forma de entender la hostelería basada en la cercanía, el esfuerzo diario y el respeto por la cocina de la tierra. Pedro fue uno de esos nombres que no pertenecen solo a un establecimiento, sino también a la memoria sentimental de la ciudad.
Un merendero mítico de Albacete
Durante casi cuatro décadas, El Cortijo El Águila se consolidó como uno de los merenderos más míticos y reconocibles de Albacete. El negocio, de carácter familiar, había comenzado su andadura en el barrio Cañicas antes de trasladarse a su ubicación actual hace cerca de 40 años, donde terminó por convertirse en un lugar de referencia para comidas familiares, celebraciones y encuentros en torno a la cocina manchega.
Su sello fue siempre el mismo: autenticidad, brasas, tradición y hospitalidad. En sus salones y terrazas encontraron su sitio miles de comensales atraídos por una propuesta asentada en el sabor de la tierra, con platos ligados al recetario manchego y un trato humano que iba mucho más allá del servicio. Ese estilo, forjado con constancia y sin artificios, convirtió a Pedro Hinarejos en un referente silencioso pero indiscutible del sector.

Como en casa, buen yantar y barato: las premisas de Pedro en El Cortijo El Águila de Albacete
Si hay algo que Perico siempre tuvo claro y que era una de las frases que resumían su filosofía profesional es que el cliente estuviera “como en casa”, comiera bien y pudiera hacerlo a un precio razonable. Esa manera de concebir la hostelería, más cercana al oficio entendido como vocación que al mero negocio, explica en buena medida el cariño que hoy despierta su recuerdo.
Por eso, el mensaje de la APEHT adquiere una dimensión especial. No se trata únicamente de una condolencia institucional, sino del reconocimiento sincero a un profesional que representó durante años lo mejor de la restauración tradicional albaceteña: la casa abierta, la brasa encendida, la palabra amable y la atención honesta. En tiempos de cambios acelerados, Pedro Hinarejos encarnó la permanencia de una hostelería con alma, arraigada al territorio y construida a fuego lento.
Con su fallecimiento, Albacete pierde a uno de sus hosteleros más queridos y a uno de los grandes guardianes de esa cocina manchega que forma parte de la identidad de la ciudad. Pero su legado permanece en la historia de El Cortijo El Águila, en el recuerdo de quienes compartieron su mesa y en el respeto de todo un sector que hoy lo despide con dolor y gratitud.

Albacete se tiñe de luto tras la muerte de un referente de la gastronomía tradicional
La hostelería de Albacete llora a un referente que hizo del trato cercano, la tradición y la generosidad una manera de vivir y de trabajar. Descanse en paz, Pedro Hinarejos.


