OPINIÓN | Por fin un Congreso accesible

Artículo de opinión de Emilio Sáez

¿Cómo puede haber democracia si no hay igualdad de oportunidades? Sería impensable que cualquier acción política careciera entre sus objetivos de la consecución de un derecho tan básico como la equidad social. ¿Y cómo se puede hablar de democracia si en la sede de la soberanía nacional que es el Congreso no tiene entre sus atributos la accesibilidad universal?

Es incontestable que la arquitectura de nuestras instituciones habla más alto y más fuerte que las leyes que se aprueban dentro de ellas. Durante décadas, el Palacio del Congreso ha sido un monumento a la exclusión: un laberinto de escaleras y moquetas rojas que, en la práctica, actuaban como muros infranqueables para miles de ciudadanos y ciudadanas. 

Por eso, la reciente aprobación del Plan de Accesibilidad Universal del Congreso no es solo una reforma de obra civil; es una declaración de principios sobre lo que significa la democracia en el siglo XXI.

Lo más llamativo de este plan -y lo más necesario, por supuesto- es la intervención en el hemiciclo. Resultaba chocante que en el lugar donde se redactan las leyes de igualdad, un diputado o diputada en silla de ruedas no pudiera acceder a la tribuna o sentarse en la bancada del Gobierno con la misma naturalidad que el resto del Ejecutivo.

Hasta ahora, era necesario aplicar “parches” o excepciones para conseguir que el recinto fuera accesible. Con este proyecto, la accesibilidad será un derecho garantizado, alineándose, como no podía ser de otra forma, con el espíritu del nuevo artículo 49 de nuestra Constitución por el que tanto trabajamos.

De esta forma, el edificio histórico del Congreso dispondrá de una señalética específica, básica para la autonomía de personas con discapacidad sensorial o cognitiva; zonas comunes y servicios adaptados, desde los lavabos a los ascensores y pasillos, eliminando la yincana diaria que suponía recorrer el edificio, y se habilitarán lugares adaptados en el Patio de Floridablanca.

Estamos ante el fruto del esfuerzo del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y de tantos activistas que han empujado durante años para que la normalidad llegara a la Carrera de San Jerónimo. El hecho de que el plan haya sido asesorado y consensuado garantiza que las soluciones no sean meros adornos estéticos, sino herramientas eficaces de inclusión.

«Que este edificio sea accesible es un paso adelante para garantizar los derechos de la ciudadanía», ha declarado la presidenta del Congreso, Francina Armengol. A partir de ahora, el Congreso es un poco menos palacio y mucho más casa, un lugar donde cualquier persona podrá a ejercer sus derechos con la garantía de que el principio de igualdad se cumple.

Emilio Sáez Cruz, secretario general de la Agrupación Local Socialista y diputado

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