Una reserva de burras en libertad en este pueblo de Albacete

Se han convertido en un importante recurso turístico y de ecoturismo en la zona

Desde hace más de 25 años una reserva de burras vive en libertad en Villatoya, en la provincia de Albacete, convirtiéndose en las vecinas más famosas y cariñosas de la localidad. Esto es gracias a la Asociación ‘Canaleja’, un grupo de amigos que comparten afición por los burros, y se encargan de poner en valor a estos animales para que no se extingan. 

La asociación Canaleja

Ximo Azorín es Valenciano y llegó a Casas Ibáñez en el año 1998 por amor. “Aunque nací en Valencia, tengo raíces manchegas y albaceteñas, porque mi padre era de Tobarra. Además, luego me casé con una ibañesa, y al casarnos decidimos comenzar nuestra vida juntos en el pueblo hace ya 28 años, por lo que me siento totalmente de la Manchuela. Hace unos años estuve trabajando en Castellón, en donde tenía una burra llamada Margarita. Cuando me vine a vivir a Casas Ibáñez no sabía qué hacer con ella, así que me puse a investigar por la zona, hasta que llegué a una asociación llamada ‘Canaleja’. Esta asociación llevaba un huerto en la ‘Derrubiá’ de Casas Ibáñez, y además contaban con varias burras y yeguas en Villatoya, y varios machos en Casas Ibáñez. Fue ahí donde conocí a Mario García, fundador de la asociación, con el que entablé enseguida una gran amistad. Me invitó a formar parte de la asociación, que en realidad es un grupo de amigos que aman la naturaleza, la cultura rural, la sostenibilidad ambiental, y sienten una especial pasión por estos animales”, indica. 

Reserva y Turismo

La Asociación ‘Canaleja’, que cuenta en la actualidad con 6 burras, dos burros, y dos yeguas, cuida a estos animales, que son un punto de interés para los visitantes de la zona, especialmente quienes acuden a los balnearios de la localidad. Ximo nos cuenta que “la historia de la humanidad ha transitado a lomos de un burro, porque ha sido un animal que se ha utilizado para muchas cosas, como para ir a trabajar, para transporte de mercancías, o para trabajos en el campo. Todo eso ya se ha perdido, porque los trabajos en el campo se hacen con maquinaria, entonces nosotros nos dedicamos a poner en valor estos animales, para que no se pierda la tradición y no desaparezcan. Nosotros los tenemos como animal de compañía, algo para lo que son muy válidos, porque es un animal que crea simpatía, y gusta a todo el mundo, tanto niños como a mayores. Lo que hacemos desde la asociación es trasladar a las burras de un paraje a otro en busca de alimento. Están en algún lugar del monte hasta que se acaba la hierba, y cuando esto pasa las cambiamos a otro lugar. El tiempo de cambio de un paraje a otro depende de muchos factores, como la climatología, o la cantidad de hierba que haya, pero es maravilloso ver lo contentas que se ponen cuando llegan a un paraje nuevo lleno de hierba, y se ponen a correr y a reconocer el terreno, en busca de sus hierbas favoritas”.

Bomberas forestales

Estas cariñosas burras, entre las que destacan nombres como Candela o Margarita, ayudan a mantener el entorno natural del municipio. Azorín recalca que “además de ser un recurso turístico más, las burras tienen una función ecológica muy importante, ya que actúan como bomberas forestales. Las burras se encargan de desbrozar los campos de la zona de manera natural, eliminando vegetación seca y malas hierbas, y de este modo protegen el pueblo de incendios forestales. Actualmente, esa es su función principal, aparte de la lúdica y de que podamos disfrutar de ellas y del contacto con la naturaleza. Las burras contribuyen a la prevención de incendios forestales en la zona, y serían las que salvarían los inmuebles, las viviendas, y los bienes del entorno de Villatoya, en el caso de que lo hubiera”.

Un animal duro que no cede

El burro es un símbolo de resistencia, un animal duro que no cede. De hecho, “la fama de tozudez que tiene el burro es injusta, porque en realidad no es un animal tozudo, lo que pasa es que tiene un instinto de conservación grandísimo. Los burros son animales muy inteligentes, y tienen un instinto de conservación muy grande, y por eso mucha gente dice que son tercos y cabezones, pero en realidad, lo que tienen es un gran instinto de supervivencia, y no les puedes obligar a hacer algo que vaya en contra de su naturaleza, porque se niegan en rotundo. Tenemos burros y tenemos caballos, y podemos decir con certeza que los burros son más inteligentes que los caballos. El burro valora mucho las situaciones de riesgo, y cuando está en una situación de peligro, actúa en función a su valoración de riesgo. Por eso es muy difícil llevar a un burro a la guerra, porque ve una situación de riesgo, y se planta y no quiere pasar. Sin embargo, el caballo no tiene ese instinto, no valora esas situaciones de riesgo, y por eso lo llevaban a las guerras”, concluye. Estas burras viven en Villatoya libres y felices gracias a la asociación ‘canaleja’, un grupo de amigos que comparten su pasión por estos simpáticos animales, logrando así su extinción. 

Mapfre

Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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