Sueño jurásico en pleno desierto: el albaceteño Álvaro Simarro desentierra la historia 

El viaje al pasado del Sáhara del albaceteño Álvaro Simarro, paleontólogo especialista en dinosaurios

El desierto del Sáhara guarda muchos secretos en sus entrañas. Bajo la inmensidad de sus dunas esconde un pasado fascinante que habla de una panorámica muy diferente, poblado por gigantes prehistóricos hoy ya desaparecidos. Un escenario extremo que, pese a sus duras condiciones sigue siendo uno de los lugares más prometedores y sorprendentes para la investigación. En una de estas expediciones tuvo la oportunidad de participar Álvaro Simarro, un paleontólogo de Albacete, especializado en todo lo relacionado con los dinosaurios.

Hasta las entrañas del Sáhara viajó este albaceteño en una expedición científica que le permitió adentrarse en este territorio único en 2022. El joven descubrió hallazgos sorprendentes entre jornadas de excavación marcadas por la aventura, y una experiencia que, además de acercarle a los grandes secretos del pasado, supuso un sueño cumplido.

Álvaro Simarro / Foto: Cedida

Por circunstancias de la vida, Álvaro Simarro acabó siendo invitado por Paul Sereno, prestigioso investigador y paleontólogo de la Universidad de Chicago, quien ha descubierto varias especies de dinosaurios, a una expedición que marcó su trayectoria profesional. “Fue un momento muy emotivo, he crecido viendo a Paul dentro del mundo de la paleontología”, recuerda el joven de Albacete, que confiesa que “me hizo mucha ilusión que se pusiera en contacto conmigo para invitarme a la expedición”.

Arena, sol… y muchos fósiles de dinosaurio

Una aventura que los reunió en el corazón del Sáhara, concretamente en “Níger, una zona bastante peligrosa”, como apunta el paleontólogo. Así, explica que la expedición se vio retrasada por varias circunstancias y “se acabó realizando a finales de 2022”, señala. Así, ésta se configuró en varias partes. “Volamos a París para viajar a Niamey, capital de Níger, y allí estuvimos una semana  viendo los fósiles que tenían en el museo de allí y preparándolos porque estaban hechos polvo, y los digitalizamos para hacer modelos 3D de los fósiles y trabajarlos desde el ordenador”.

Así, explica que después viajaron a Agadez (Níger), que es una de las ciudades más importante en el desierto”, señala. Una ciudad “muy curiosa” que se convirtió en “nuestro centro de operaciones”, explica, y sostiene que Paul “había ido a Níger desde los años 90, sería su octava expedición y tenía contactos y una zona cedida para guardar material, como nuestra base logística”. Como curiosidad, relata el albaceteño que “siempre teníamos que estar escoltados”. Además, comparte que “uno de los consejeros del presidente del país nos cedió su tercera vivienda. Hay muchas anécdotas”.

Álvaro Simarro / Foto: Cedida

Y es que la expedición dio para mucho. “Les hice migas ruleras a mis compañeros con lo que había: pollo y ternera deshidratados”, recuerda, y confiesa que “para los ingredientes que tenía no salió mal”. Entre otras anécdotas, recuerda que también fueron a un festival. “Era como una especie de feria de artesanías, y salvando la distancias, me recordaba a la Feria de Artesanía de Albacete”.

De Albacete al corazón del Sáhara: un viaje al pasado de la tierra 

Volviendo al grueso de la expedición, uno de sus objetivos era “formar a gente de Níger en el laboratorio de fósiles con la idea de construir museos y dar una oportunidad a los propios paleontólogos locales para que tengan unas instalaciones adecuadas para mantenerlos”, explica. Del mismo modo, manifiesta que uno de los desafíos suponía que “no hay lugar en Níger donde los fósiles puedan estar con la temperaturas y la humedad adecuada para que no se echen a perder”, y asegura que “cuentan con un patrimonio paleontológico tremendamente rico. Hay una flora y fauna totalmente distinta a otras partes del mundo”.

En esta línea, comparte que “vimos fósiles por por todos lados, había que tener cuidado de no pisarlos, había dientes, vertebradas, costillas.… Había zonas con esqueletos parciales en conexión, y veías un poco la forma ya de lo que era el dinosaurio”, recuerda, y comparte que visitaron «un yacimiento arqueológico del Neolítico de hace unos 10.000 años cuando el Sahara era verde y había como lagos internos y demás”.

Álvaro Simarro / Foto: Cedida

Personalmente, Álvaro recuerda la experiencia como “muy curiosa y gratificante de ver”, y señala que también había restos humanos y objetos como “herramientas, cuchillos y punta de flecha”. Sobre su experiencia, manifiesta que “no nos podíamos duchar, teníamos un camión con muchos contenedores de agua y el material necesario para excavar y proteger los fósiles, y guardábamos también la comida. Montamos como una especie de almacén y otra tienda con tecnología, generadores y paneles solares para poder trabajar con el ordenador”.

Álvaro Simarro, el paleontólogo de Albacete que desentierra la historia del Jurásico

Así, sostiene que “estuvimos un mes en esta zona, y luego viajamos cerca de donde se había realizado el festival”. En esta zona, recuerda que “cada grupo estaba excavando un esqueleto diferente de dinosaurio. Era una zona que antiguamente era del Jurásico Medio, de hace unos 170 a 160 millones de años”. “Excavamos cinco dinosaurios saurópodos, aunque no todos completos”, explica, y manifiesta que “el más grande, aún faltando el cráneo y la mitad de la cola medía cerca de 15 metros, y estaba articulado de la mitad de la cola hasta el final del cuello. Eran 15 metros de huesos articulados. Una auténtica pasada”.

En la última parte de la expedición se adentraron en el desierto del Sáhara hasta “una zona rocosa donde hicimos hallazgos importantes, encontramos una parte de un dinosaurio que no conocíamos, y buscando encontramos un hallazgo sorprendente:  encontramos un par de crestas del Spinosaurus mirabilis”.

Álvaro Simarro junto a un fósil / Foto: Cedida

Sobre su estancia en el desierto, Simarro recuerda que “por las noches se veían las estrellas como en las películas, no había luz en cientos de kilómetros”, aunque recuerda que las condiciones “eran precarias. No nos duchábamos, pero estaba encantado, era una experiencia con la que había soñado desde pequeño. Estaba en mi mundo, como un niño”.

Una experiencia extrema que ha dejado una huella imborrable en Álvaro Simarro, y también en el corazón del Sáhara, con sello albaceteño. Así, entre arena, fósiles y noches con un manto infinito de estrellas, el paleontólogo no solo ha cumplido su sueño de niño, sino que también ha contribuido a desentrañar algunos de los secretos mejor guardados de este desierto. Un viaje al pasado de la Tierra, que demuestra que, incluso en los paisajes más inhóspitos, la pasión por la ciencia puede abrir caminos extraordinarios.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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