Las bailarinas de la Fundación Esteban Berlanga de Albacete han vivido una jornada de las que no se olvidan. Entre giros y puntas, las jóvenes promesas han recibido a unos singulares bailarines en sus entrenamientos: sus padres.
Una ocasión en la que, en palabras de la Fundación Esteban Berlanga, “no se venía a hacerlo perfecto, sino a compartir” y a adentrarse en el mundo de sus hijas, tal y como han compartido a través de sus redes sociales. Así, organizaron una clase en la que los padres pudieron participar junto a sus hijas, que seguro ha quedado para el recuerdo.
Cuando los padres también se suben al escenario: una clase inolvidable en Albacete
Desde la Fundación Esteban Berlanga han compartido a través de redes sociales que el motivo de esta clase tan especial es clara. Pues explican que “durante años el ballet ha estado rodeado de prejuicios y miradas limitantes, especialmente hacia el hombre. Hoy, sabemos que cuando la figura paterna se implica de verdad, el impacto en sus hijos es profundo: más seguridad, confianza y vínculo”.
Una jornada dedicada a fortalecer ese vínculo y a mirar el ballet lejos de la butaca del teatro, sino desde dentro, compartiendo experiencia sobre las tablas. “No es lo mismo mirar que estar”, manifiestan desde la fundación, y señalan que “no es lo mismo estar que entrar y compartir”. Así, desde la fundación han querido agradecer la implicación y la participación de los padres de las jóvenes. “Gracias a todos los que disteis este paso, vuestros hijos no lo olvidarán”.
Sin duda, con el paso del tiempo, nadie se acordará de si los padres de las bailarinas consiguieron ejecutar los pasos al ritmo de la música o no, lo que seguro si recordarán es el día en que sus padres se pusieron la ropa de deporte y se adentraron en el ballet de su mano, ofreciéndole ese apoyo incondicional que impulsa también a los jóvenes bailarines.

