Hay historias que nacen del azar y terminan convirtiéndose en destino. Y la de Juan Carlos Trueba, un hellinero afincado en Sevilla, es una de ellas. Con el corazón dividido entre Albacete y Sevilla, este deportista encontró en el billar algo que va mucho más allá que un pasatiempo: una nueva forma de competir, de superarse y de seguir vinculado al deporte cuando una lesión le obligó a cambiar sus planes. Así, lo que comenzó como una afición ha terminado transformándose en una pasión que hoy le lleva a codearse con los mejores. Así, este hellinero, este año cambiará el estruendo de los tambores de Hellín por el café colombiano, ya que será en Bogotá donde tendrá lugar la Copa del Mundo de Billar en la que participa esta semana.
Con una amplia trayectoria deportiva a sus espaldas, y un carácter marcado por la constancia, Trueba ha ido abriéndose camino en el exigente mundo del billar profesional alcanzando uno gran hito: participar a nivel internacional en una Copa del Mundo, entre la élite. Un logro que no solo refleja su talento sobre la mesa, sino también la capacidad de reinventarse y demostrar que hay caminos, quizá inesperados, que conducen a los sueños más grandes.

La pasión de Juan Carlos Trueba comenzó en su Hellín natal. “Me encantaba jugar al billar. Cuando era pequeño me guardaba el dinero del bocadillo del recreo para jugar”, confiesa entre risas. Una pasión que se acentuó cuando, tras estudiar en Sevilla, se asentó en esta ciudad. “Tenía un espacio en casa y me compré una mesa de billar”, explica, lo que supuso cumplir un verdadero sueño. “Es una mesa de competición, tiene hasta calefacción”, señala.

A la élite del billar desde Albacete
Para aquel entonces, Trueba no competía en esta disciplina, pero poco a poco se fue adentrando en este mundo que terminó por cautivarlo. “No competía pero me encantaba de pequeño”, sostiene. Juan Carlos cuenta con un amplio palmarés deportivo, con éxitos como Campeón de Andalucía y de España en pádel, pero también con una trayectoria en voleibol, hasta que “un día la rodilla me dijo: hasta aquí”. Una lesión que le llevó a comenzar a competir con el billar. “Estoy en un club de Sevilla de Primera División”, indica.

En cuanto a las diferencias del billar a modo recreativo y el profesional, Trueba señala que “en la mesa solamente hay tres bolas”, y explica que “el que llegue a 30 carambolas gana en la fase inicial. Las siguientes son de 35 y 40”. Puntos que van sumando para pasar de ronda. En esta ocasión, Trueba participará en su tercera Copa del Mundo.

En Bogotá, Juan Carlos Trueba afrontará una nueva oportunidad para seguir creciendo entre la élite del billar mundial. Lejos de sus raíces hellineras, el deportista cambiará, por esta vez, el estruendo de los tambores por el silencio de la mesa, donde cada golpe cuenta. Una experiencia que vive con la ilusión intacta de aquel niño que se guardaba el dinero del bocadillo para jugar al billar, y con esa pasión que lo salvó cuando el camino del deporte lo paró en seco. Así, historias como la de Juan Carlos demuestran que nunca es tarde para reinventarse y para perseguir sueños.










// Fotos: Cedida Juan Carlos Trueba //

