La mañana del Jueves Santo en Albacete volvió a latir con una intensidad especial en el corazón de la ciudad. La Plaza del Altozano se convirtió en escenario de uno de los momentos más esperados de la Semana Santa: el encuentro entre La Verónica y Nuestro Padre Jesús Nazareno. Entre el silencio respetuoso y la emoción contenida, ambas imágenes avanzaron hasta quedar frente a frente, desvelando en el paño blanco el rostro de Cristo, un instante cargado de simbolismo que cada año conmueve a los asistentes.
Miles de personas acompañaron este acto, donde la devoción se mezcla con la belleza de la tradición y el arte procesional. El suave balanceo de los pasos, la precisión de costaleros y costaleras y los aplausos espontáneos del público dieron forma a una escena única, capaz de emocionar incluso a quienes la contemplan por primera vez. Un encuentro que no solo representa un pasaje de la Pasión, sino también el profundo arraigo de la Semana Santa en Albacete y el sentimiento compartido de toda una ciudad.
/Fotos: Juan Carlos Navarro/



































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































