Tras jugarse la vida, Madrid le abre de nuevo la puerta grande del destino al albaceteño Cristian Pérez: es oficial y hay fecha

Ya es oficial que el torero de Albacete regresará a Las Ventas el 21 de junio

Cristian Pérez volverá a Madrid. El torero de Hellín (Albacete) tiene de nuevo sobre la mesa una oportunidad de máximo calado en la plaza de toros de Las Ventas después de la gravísima cornada sufrida el pasado domingo, 29 de marzo, en la corrida de Domingo de Ramos, una tarde en la que confirmó su alternativa y en la que acabó pagando con sangre una actuación marcada por la entrega, el valor y la exposición. Según ha trascendido, la empresa de la plaza madrileña ya ha cerrado su presencia para la corrida del próximo 21 de junio, en un gesto que reconoce la dimensión de lo realizado por el diestro albaceteño sobre el albero venteño.

La decisión llega después de una tarde de enorme impacto en el mundo del toro y especialmente en la afición albaceteña, que siguió con angustia cuanto ocurrió en la primera plaza del mundo. El pasado 29 de marzo, Cristian Pérez comparecía en Las Ventas en una cita capital para su carrera: la confirmación de alternativa. Aquel cartel lo componían Antonio Ferrera como padrino, Isaac Fonseca como testigo y una corrida de Dolores Aguirre, ganadería de gran prestigio y también de reconocida exigencia.

El torero de Albacete se jugó la vida

La jornada, ya de por sí señalada en rojo para el torero de Hellín, se desarrolló bajo condiciones duras, con viento y con un encierro serio. En ese contexto, Cristian Pérez dejó una imagen de firmeza y verdad que, según les contamos en El Digital de Albacete, le permitió incluso quedarse a las puertas de cortar una oreja a su primero. Sin duda, el diestro albaceteño “se jugó la vida” con los toros de Dolores Aguirre y logró conectar con una plaza tan exigente como Las Ventas, donde el tendido llegó a rugir ante el mérito de su labor.

El momento dramático de la tarde llegó con el segundo toro de su lote, el sexto del festejo, cuando Cristian Pérez fue volteado con enorme violencia en el primer muletazo de la segunda tanda y, ya en el suelo, zarandeado varias veces por el animal, en una escena de máxima angustia que obligó a su traslado inmediato a la enfermería. El torero llegó a la enfermería sin conocimiento, fruto del fuerte golpe en la cabeza contra el albero tras ser prendido.

La gravedad del percance quedó ratificada poco después por el parte médico difundido por El Digital de Albacete. Según ese informe, Cristian Pérez sufrió policontusiones con puntazos corridos en la cara anterior y posterior del tórax y abdomen, además de una herida por asta de toro en la cara interna del tercio medio de la pierna derecha, con trayectoria hacia atrás y ascendente de 20 centímetros que rodeaba la cara posterior de la tibia. El parte añadía una contusión de la arteria tibial y destrozos en la musculatura del compartimento posterior de la pierna. Tras una primera intervención bajo anestesia general en la enfermería de Las Ventas, fue trasladado al Hospital Fraternidad Muprespa-Habana, con pronóstico grave.

Aquel día de Domingo de Ramos en Madrid, un antes y un después para el torero de Albacete

Más allá del alcance médico de la cornada, en El Digital de Albacete les mostramos al día siguiente del percance el significado íntimo y profesional de lo ocurrido para el propio torero. Desde la habitación del hospital, Cristian Pérez explicó que estaba “dolorido, pero feliz” y asumió la dimensión de aquella comparecencia en Madrid como un punto de inflexión. “Era muy consciente de que había que apretar un huevo con otro y que había que tirar para adelante”, declaró. También confesó que lo sucedido “marcará mi carrera como un antes y un después” y llegó a interpretar la cornada como parte del precio de una tarde en la que fue a jugarse todo.

En esa misma línea, Cristian Pérez afrontó aquella tarde sin red y con plena conciencia de que estaba ante una ocasión decisiva. “Era el día y el momento”, afirmó el matador, que reconoció igualmente que no podía pasar desapercibido en Madrid, que no tenía nada que perder y que había acudido a Las Ventas a entregarse por completo. Sin duda, el torero hellinero pagó “con sangre su entrega” en Madrid.

Ahora, apenas unos días después de aquella tarde de sangre, verdad y dramatismo, la carrera de Cristian Pérez encuentra una nueva estación en la misma plaza en la que se dejó la vida taurina y literalmente la sangre. A falta de que se anuncien oficialmente sus compañeros de terna y la ganadería del festejo del 21 de junio, su regreso a Las Ventas supone una segunda oportunidad en el escenario donde el pasado Domingo de Ramos dejó una huella imborrable. Porque, Madrid ya vio a un torero que se puso “de verdad”, que no quiso pasar de puntillas y que convirtió una tarde límite en una tarjeta de presentación de enorme peso para su futuro.

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